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Juan Monzú, Cronista Oficial de Puebla de la Calzada | 127
Miércoles, 23 de Marzo de 2016

Pequeña procesión pequeña · Artículo de Juan Monzú, Cronista Oficial de Puebla de la Calzada

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Sus gestos iban de la satisfacción a la extrañeza recorriendo de puntillas el alfoz de la timidez, sus sonrisas se convertían en formalidad de la misma manera que sus ojos se movían inquietos y sus miradas saltaban de esta esquina hasta aquella expresión de sorpresa o aquel lejano susurro de asombro entre transeúntes ligeramente confundidos a la par que admirados, por la escena.

 

Con pasos cortos, formales como pequeños hermanos de la Semana Santa que ya acariciamos, los alumnos de primer curso del Colegio Nuestra Señora del Carmen, han tenido su particular y pequeña procesión, recorriendo la distancia que separa el propio Colegio del Centro de Día.  

 

Abría camino, una Cruz Guía multicolor y liviana sobre andas confeccionadas al efecto a medida de su tamaño, su capacidad y su fuerza, llevada por cuatro alumnos y alumnas que avanzaban con toda la formalidad que la ocasión requería y tenían el relevo de otros compañeros y compañeras que a modo de cofrades, formaban parte del cortejo procesional.

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Detrás, su imagen, virgen coronada salida, como la propia Cruz Guía, del taller de la imaginación (casi de imaginería) de profesoras y a buen seguro con la  colaboración de los alumnos, convertidos en costaleros, cofrades y penitentes, que sobresalía sobre sus cabezas y avanzaba a paso lento, a veces inconexo, fruto de la curiosidad de sus pocos años, hasta su destino.

 

[Img #57273]Sonreían nuestros mayores, sorprendidos y satisfechoscon la presencia de la improvisada y diferente procesión que desfiló ante ellos con la misma menuda formalidad con que habían realizado la “carrera” desde el Colegio. Y el interno que, vestido de nazareno, se convirtió en las propias puertas del Centro de Día en su protagonista real y principal, contrapunto  exacto y necesario por derecho propio, a buen seguro que dibujaba un permanente rictus de orgullo adornado con una sonrisa,casi visible con un poco de buena voluntad, bajo el antifaz de su capirote.

 

La mirada curiosa de casi todos, se colgaba de los rostros tímidamente sonrientes de muchos de aquellos alumnos que desfilaron ante ellos para que vieran su particular Semana Santa desde, tal vez, la forma opaca y difusa de sus miradas y, a buen seguro, desde la forma diferente, ilusionada y alegre, de los niños y niñas. Miraban el paso y sonreían; miraban a aquellos improvisados y diferentes costaleros y sonreían; miraban su andar, dificultoso por la escasez de espacio, y sonreían.  Y su sonrisa embellecía, con la serenidad de los años, de la experiencia y de su desigual ilusión, el propio momento y sus símbolos y su intención.

 

Los niños y su pequeña procesión pequeña, han convertido unos pocos minutos de la vida y la ilusión, tal vez rota de parte de nuestros mayores o la propia falta de ilusión de otros porque su mente recorre otros mundos que no podemos comprender, en algo diferente pero mejor, más sereno, más dulce.

 

Un desfile procesional que siendo parte única y exclusiva de las celebraciones y conmoraciones que llaman a la puerta del tiempo, ha escrito una nota de ilusión y sonrisa en el ajado pentagrama de la experiencia de nuestros mayores, y sus mentes cansadas han despertado con el brillo de las miradas y la curiosidad de los alumnos de primer curso del Colegio Virgen del Carmen, integrantes, participantes y miembros de la pequeña procesión pequeña de hoy.

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