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Mérida | 141
Miércoles, 10 de Febrero de 2016

La asociación de Apoyo de Altas Capacidades de Extremadura recibe con entusiasmo el proyecto “Ajedrez sin Barreras”

El proyecto “Ajedrez sin Barreras” lleva ya varios años acercando el ajedrez a chicos con necesidades educativas especiales, como autismo, asperger, epilepsias o inteligencia límite. Este proyecto organizado por el Club Ajedrez Ajoblanco gracias a la colaboración de la Fundación Jóvenes y Deportes del Gobierno de Extremadura y la Federación Extremeña de Ajedrez, pretende que el ajedrez sea vehículo para la ocupación del ocio y el tiempo libre de estas personas, al mismo tiempo que desarrollan sus capacidades cognitivas.

 

Entre estos chicos con necesidades educativas especiales existe un colectivo muchas veces poco reconocido, debido a que su inteligencia no está por debajo de la media sino por encima, lo que da lugar a importantes necesidades para su desarrollo integral y que muchas veces no se les ha ofrecido, si bien en los últimos años gracias al esfuerzo de las familias están empezando a ser reconocidas. Para Fátima Murciano Rubia, presidenta de la asociación, “el propio nombre del proyecto hace que no cuestionemos los grandes beneficios que puede aportar a los niños de alto potencial que forman parte de nuestra asociación”,  según explica su presidenta, “la mayoría de las veces estos niños encuentran innumerables barreras para desarrollar al máximo su capacidad, siendo  este un derecho para ellos, como para todos los niños”.

Entre las necesidades que tienen estos niños está la de mantener activo su cerebro, siendo el ajedrez un juego, deporte y ciencia que parece haber sido diseñado para satisfacer esta necesidad educativa. Para Fátima, “el ajedrez incide en que aprenden estrategias de resolución de problemas y toma de decisiones, de concentración, fortalece la voluntad, la seguridad en sí mismos, el equilibrio entre lo racional y emocional, la creatividad e imaginación así como la aceptación de reglas”.

José Antonio Marina, filósofo y experto en educación, plantea que el ajedrez mejora las funciones ejecutivas o transversales de la inteligencia. Según explica Fátima “son todos estos beneficios incuestionables para cualquier niño, pero para los de alto potencial pueden verse como paralelos a todo lo que necesitan fortalecer, potenciar o desarrollar. El ajedrez sin poner barreras es un “respiro educativo” en un sistema que a veces parecer una carrera de obstáculos para que los niños de alta capacidad la transformen en talento”.

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