Cambio de Rumbo
Que la vida está en constante movimiento es algo que sabemos, pero normalmente no procesamos. Todo cambio nos sorprende, hasta los más evidentes: que el día termine (¡con todo lo que teníamos que hacer!), que ya estemos otra vez en otoño, que tengamos las navidades a la vuelta de la esquina, que nuestros hijos se hagan mayores. Y no solo en relación al tiempo. También nos sorprende que cierre la empresa que estaba en serias dificultades, que llegue el cambio climático que tanto nos habían anunciado, que se produzcan intensos movimientos de refugiados que estaban advirtiendo las ONGs desde hace meses...
Queramos o no, lo cierto es que últimamente todo cambia a marcha vertiginosa: el mapa político, las perspectivas económicas, las tendencias culturales y de moda, las técnicas de marketing, los mercados, las formas de relacionarnos. Los mayores parecen jóvenes con la magia de la cirugía, podemos comer en Madrid y cenar en Nueva York, hay nuevas posibilidades de trabajo y desaparecen empleos de toda la vida, la familia se amplía a nuevas formas, mantenemos una conversación simultánea desde distintos países... En estos tiempos en que los cambios nos arroyan literalmente, cada uno elige libremente como se quiere posicionar, si levantando muros para protegerse o construyendo puentes para ampliar horizontes.
Muchas veces, no queremos comprometernos con los cambios porque no sabemos qué va a pasar con lo nuevo, que no suele estar bien definido. Además, todo cambio nos va a suponer un riesgo y un esfuerzo que no siempre estamos dispuestos a afrontar, aunque sabemos que nos aportaría grandes beneficios personales y profesionales. Y nos quedamos en la famosa “Zona de confort”, que es lo que controlamos, pero que nos impide avanzar.
“Si tu cambias, todo cambia” decía Balzac. Ser conscientes de que nuestro escenario no es algo estático nos da la posibilidad de reprogramar nuestros objetivos y ponernos en marcha por nuevos caminos, porque los antiguos nos llevarán una y otra vez a los mismos lugares. El coaching es una metodología que explora todos estos procesos y por eso me fascinó desde que lo conocí. Por eso y porque nos demuestra constantemente que tenemos todo lo que necesitamos para adaptarnos a los cambios que harán mejor nuestra vida. Solo hay que ponerse en marcha, salir de la zona de confort. Yo cambio de rumbo....¿Y tú?.
“No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad.”-Max DePree
Que la vida está en constante movimiento es algo que sabemos, pero normalmente no procesamos. Todo cambio nos sorprende, hasta los más evidentes: que el día termine (¡con todo lo que teníamos que hacer!), que ya estemos otra vez en otoño, que tengamos las navidades a la vuelta de la esquina, que nuestros hijos se hagan mayores. Y no solo en relación al tiempo. También nos sorprende que cierre la empresa que estaba en serias dificultades, que llegue el cambio climático que tanto nos habían anunciado, que se produzcan intensos movimientos de refugiados que estaban advirtiendo las ONGs desde hace meses...
Queramos o no, lo cierto es que últimamente todo cambia a marcha vertiginosa: el mapa político, las perspectivas económicas, las tendencias culturales y de moda, las técnicas de marketing, los mercados, las formas de relacionarnos. Los mayores parecen jóvenes con la magia de la cirugía, podemos comer en Madrid y cenar en Nueva York, hay nuevas posibilidades de trabajo y desaparecen empleos de toda la vida, la familia se amplía a nuevas formas, mantenemos una conversación simultánea desde distintos países... En estos tiempos en que los cambios nos arroyan literalmente, cada uno elige libremente como se quiere posicionar, si levantando muros para protegerse o construyendo puentes para ampliar horizontes.
Muchas veces, no queremos comprometernos con los cambios porque no sabemos qué va a pasar con lo nuevo, que no suele estar bien definido. Además, todo cambio nos va a suponer un riesgo y un esfuerzo que no siempre estamos dispuestos a afrontar, aunque sabemos que nos aportaría grandes beneficios personales y profesionales. Y nos quedamos en la famosa “Zona de confort”, que es lo que controlamos, pero que nos impide avanzar.
“Si tu cambias, todo cambia” decía Balzac. Ser conscientes de que nuestro escenario no es algo estático nos da la posibilidad de reprogramar nuestros objetivos y ponernos en marcha por nuevos caminos, porque los antiguos nos llevarán una y otra vez a los mismos lugares. El coaching es una metodología que explora todos estos procesos y por eso me fascinó desde que lo conocí. Por eso y porque nos demuestra constantemente que tenemos todo lo que necesitamos para adaptarnos a los cambios que harán mejor nuestra vida. Solo hay que ponerse en marcha, salir de la zona de confort. Yo cambio de rumbo....¿Y tú?.
“No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad.”-Max DePree





















