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Vanessa Cordero Duque | 65
Viernes, 14 de Agosto de 2015

Las truncadas ilusiones de Laura y Marina · Vanessa Cordero Duque · Montijo

Y es que hay días que nos pesarán en las vísceras del alma como una losa, y hoy más que nunca quisiera no formar parte de este circo al que irónicamente llamamos mundo. Un circo en el que los trapecistas son burladores de la justicia y ésta se deja cobardemente conquistar por su bochornoso espectáculo, trapecistas cuyas acrobacias son vidas suspendidas en el aire de su nula hombría, realizan piruetas con cuerpos doctorados en juventud e ilusión y, torpe e incomprensiblemente, siempre tienen a algún espectador que les aplaude la actuación. Laura y Marina, princesas de un destino que les cerró los sueños en un doble salto mortal de crueldad y cobardía. Payaso con maquillaje chulesco y  aires de superioridad. Domador de la hipocresía ruin y el patetismo desbocado. Mago bastardo de las dunas de la sensibilidad y la empatía. Ilusionista fracasado de sentimientos llenos de escarcha y cubiertos de terrones negros de una frustración con la que debiste golpearte ese odio canalla que llevas en tu monstruoso interior. Contorsionista de falsos orgullos, doblando los pestañeos de los bellos ojos de ella, de ellas, la que te quiso a pesar de todo, y la que la quiso a ella, no dejándola sola, a pesar de ti. Titiritero del aparentar amor cuando a ti, maldito cabrón, no se te permitió ni leer el manual para la comprensión de lo vertiginoso y vulnerable de tan alto sentimiento. Princesas de un cuento de terror en manos de un sádico infectado de rabia. Escapista de humanidad y principios insalvables, maldito Sergio Morate, vomitan mis dedos y mi boca sangra al escribir y pronunciar tu nombre.


Mujeres de bandera con girasoles en los sentidos, cientos y una batallas ganadas recogidas en su pelo, y el estribillo estropeado de una nota truncada que nunca merecieron escuchar. Tuviste los testículos suficientes para arrebatar salvajemente las vidas de la dulzura y las ansias de vivir, pero ¿ y ahora qué? Venga, cabrón, ténlos también para mostrarte cara a cara,  afronta lo que has hecho, y sé honesto por una sola vez con lo que realmente mereces. No lo harás porque la palabra hombre queda muy lejos de asemejarse a lo que tú eres, un monstruo, un engendro, quien me lleva a apretar los puños ante tanta impotencia, quien me hace abrirlos solamente para luchar por ellas. Solo por ellas.

 
Bellas Laura y Marina si existe Dios no os volveréis a cruzar en la eternidad de los azules en los caminos de este ogro de tripas llenas de cuervos y ratas gigantes. 

Ahora la justicia debe hablar, gritar, luchar...y nosotros con ella.

Hoy me da vergüenza decir que yo también formo parte de la especie humana.

Ojala ser estatua, relámpago o tiempo.

DEP 
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