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Ana Pachón Serrano | 125
Viernes, 26 de Junio de 2015

Sentido y sensibilidad · Ana Pachón Serrano

Caluroso domingo de Junio en Badajoz, en la Universidad de Extremadura, noche anterior sin apenas pegar ojo, nervios, ansiedad......Era el día que cientos de personas esperaban para examinarse de las oposiciones a la Junta de Extremadura, especialidad de Económicas.



Volver a la Universidad, a aquellas aulas, me hizo revivir sensaciones olvidadas: la típica tensión de antes de un examen, las mariposas en el estómago, el bullicio de la gente....Toda esa revolución de emociones me hizo preguntarme qué hacía yo allí otra vez y qué necesidad tenía de pasar por aquello, cuando yo ya obtuve plaza en la anterior convocatoria. Me presentaba por promoción interna.


La entrada en el aula ya fue traumática, no había aire acondicionado y  el comienzo del examen se demoraba, ¡ parecía que habían ido a Mérida a recoger los dichosos exámenes!  Pasaban los minutos y yo cada vez sudaba más. Por fin, comienzan a repartirlos; una de las personas encargadas comentó que nos relajáramos, que le habían dicho que era muy fácil (quiero pensar que lo dijo bromeando, claro).


Comienza la prueba. A medida que leía las preguntas, me daba cuenta de que aquello sería imposible de aprobar; autores y teorías que no acababa de ubicar en mi temario, preguntas interminables imposibles de contestar en un minuto, dudas constantes en todo el examen.....Todo ello, aderezado con el soplido persistente del compañero de la mesa de atrás.


Antes de salir del aula, yo ya intuía el desastre. Caras desencajadas, rostros serios y lágrimas, fue el panorama que  encontré. Ahora mis emociones se tornaron a rabia, impotencia y solidaridad con mis compañeros de fatiga.


Este escrito pretende ser un grito, una llamada de atención a quién quiera recogerla. Quiero apelar al sentido y a la sensibilidad , sentido para ser consciente de la responsabilidad que supone preparar un examen de oposición, y sensibilidad  para con las personas que se presentan, personas dispuestas a sacrificar tiempo de su vida para asegurar su futuro.


Pasados los días, soy consciente de que el sufrimiento común une a las personas. Estoy gratamente sorprendida de la reacción de todos mis compañeros. Ahora estamos embarcados en la lucha de las impugnaciones, intentando que el sentido común y la justicia hagan acto de presencia y transmitiendo una llamada de atención a las personas miembros de nuestro tribunal. Estoy convencida de que nuestra lucha no será en vano, y que alguna consecuencia tendrá.


Aprovecho para expresar mi sensación de falta de respeto al opositor en la Junta de Extremadura; en este  sentido, creo que debería establecerse un calendario para las oposiciones, así como un mismo sistema de examen, incluso un temario oficial que evitara desastres como el nuestro.

Afortunadamente siempre hay alguien en nuestro entorno que nos apoya, comprende y sabe de nuestro esfuerzo y coraje, nuestras familias. Cierro este escrito con las palabras de mi hija cuando le dije que no pasé el examen: “Mira lo positivo mamá, ya no tienes que preparar el segundo examen y pasarás más tiempo conmigo”.

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