Voy ancá de Mari Colino
Hay cosas por las
que el tiempo no pasa. No pasa por el olor a perrunillas y bollos de
chicharrones recién hechos en el horno de la tahona. No pasa por un zapato de rejillas
de verano. Tampoco
pasa por el chupe de un niño mojado en azúcar. Ni por el caballete de un
retratista recogiendo la imagen, memoria viva del tiempo presente.
La orquesta “Los Nuestros”, de la que formaron
parte Pedro López, Rodrigo Sánchez, Diego Gutiérrez y Ángel Acevedo. Los militares José Mejías, Fernando Moreno, Gonzalo
Marcos Vara, Francisco González Bautista y Jose Gutiérrez Camacho. Los Reyes
Católicos en los billetes de color verde de mil pesetas. Los cortijos de
Morante, Fernando Barbaño, Alarcón, Casillas, Capota, el Cojo, Juan y Agustín
Jerez. El joven árabe Machchovui Admai, empleado del Circo
Ruso de Ángel Cristo, que falleció cuando estuvo instalado en Montijo, en junio
de 1980, siendo enterrado en el cementerio, en una tumba en el suelo. “San Isidro Labrador/mira
por los labradores,/que se ahogan con el polvo/que sale de los terrones”. “A lo
loco, a lo loco, ya no paga los puntos Montoto. A lo loco, a lo loco, con un
Haiga (coche grande), dinero y amor. A lo loco, a lo loco, a lo loco se vive
mejor”.
Vete a buscar la gandalla. Las niñas jugando y cantando
“La pobrecita de Mari que creída está, se va a morir de pena de tanto pensar.
Si piensa en su novio, su novio no la quiere, la pobre de Mari de pena se
muere. A Mari le vamos a dar chocolate con aguarrás y a su novio le daremos
chocolate con veneno. Qué salga usted que la quiero ver bailar y saltar”. La planta Datura stramonium que
cultivaban los agricultores y entregaban en la empresa Laboratorios Fher, que,
tras un proceso, enviaban luego a Alemania. Cuando la criada
decía al servir la mesa: “Aquí está, sírvanse por su propios atenores”. Montero, el
retratista, que era muy redicho y ponía un caballo de cartón y dos figuras
pintadas, vestidas de flamenco y flamenca, para que la gente se retratase en el
rincón de la tienda-sastrería de Menayo, al que le decía: “Don Pedro, vamos a
tener disgustos por su hijo”, porque con unos amigos jugaban allí a la pelota. Los cuencos de madera para el gazpacho.
Los mecheros de gasolina. El cartero Paco González con el carromato que
traía las cartas y paquetes de la Estación a la oficina de Correos. Los mujeres
pregonando, “Tierra de brezo para las macetas”. “Los que somos
ricos, o por ricos nos tomamos, o comemos tarde o no comemos”. El ejercicio para los
que tenían fresnillo y no pronunciaban bien la erre, “El perro de San Roque no tiene rabo, porque
Ramón Ramírez se lo ha cortado”. Cuando nuestros mayores anunciaban
“viene el aire de abajo, ha llegado el solano, tenemos aire del norte, el aire
viene de los portugueses”. La fuerza de Manuel Molina, conocido por Mauro, y la
de Juanón de la O. Los versos de Juan Tejeda, “Por la vía, por la carretera,
todo va a la Electro Harinera”. La expresión “ancá”; por ejemplo voy ancá Mari
Colino a por una bobina de hilo blanco. El pilón del pozo de las eras, en el que bebían
las bestias.
Los versos de Pepe
Gómez sobre el corredor Visagra: “Tiene una flota de camiones/para hacer
exportación/de las peras y tomates,/del pimentón y del melón./Sus tentáculos se
extienden sobre
toda la nación/y es conocido en Marbella/y también en Benidorm./Y hasta las
costas gallegas/llega su reputación”. El programa de radio “Ustedes son formidables”,
presentado por Alberto Olivares, que contaba con el patrocinio de Gallina
Blanca, y su sintonía era la sinfonía del Nuevo Mundo. Las escupideras de
porcelana para meter dentro de la puertecita de la mesilla de noche. “Estoy
esperando que venga el sillero y me arregle el culo de la silla que está
estropeado”. Mi amigo
Guito dando explicaciones: “p’aquí, p’allí, p’ahí, p’acá y p’al otro lao. Que
no te enteras, regaera”. Chocolates La Colonial. Ha dao una candilá. Y queden
condiós, hasta el mes que viene.
Hay cosas por las que el tiempo no pasa. No pasa por el olor a perrunillas y bollos de chicharrones recién hechos en el horno de la tahona. No pasa por un zapato de rejillas de verano. Tampoco pasa por el chupe de un niño mojado en azúcar. Ni por el caballete de un retratista recogiendo la imagen, memoria viva del tiempo presente.
La orquesta “Los Nuestros”, de la que formaron parte Pedro López, Rodrigo Sánchez, Diego Gutiérrez y Ángel Acevedo. Los militares José Mejías, Fernando Moreno, Gonzalo Marcos Vara, Francisco González Bautista y Jose Gutiérrez Camacho. Los Reyes Católicos en los billetes de color verde de mil pesetas. Los cortijos de Morante, Fernando Barbaño, Alarcón, Casillas, Capota, el Cojo, Juan y Agustín Jerez. El joven árabe Machchovui Admai, empleado del Circo Ruso de Ángel Cristo, que falleció cuando estuvo instalado en Montijo, en junio de 1980, siendo enterrado en el cementerio, en una tumba en el suelo. “San Isidro Labrador/mira por los labradores,/que se ahogan con el polvo/que sale de los terrones”. “A lo loco, a lo loco, ya no paga los puntos Montoto. A lo loco, a lo loco, con un Haiga (coche grande), dinero y amor. A lo loco, a lo loco, a lo loco se vive mejor”.
Vete a buscar la gandalla. Las niñas jugando y cantando “La pobrecita de Mari que creída está, se va a morir de pena de tanto pensar. Si piensa en su novio, su novio no la quiere, la pobre de Mari de pena se muere. A Mari le vamos a dar chocolate con aguarrás y a su novio le daremos chocolate con veneno. Qué salga usted que la quiero ver bailar y saltar”. La planta Datura stramonium que cultivaban los agricultores y entregaban en la empresa Laboratorios Fher, que, tras un proceso, enviaban luego a Alemania. Cuando la criada decía al servir la mesa: “Aquí está, sírvanse por su propios atenores”. Montero, el retratista, que era muy redicho y ponía un caballo de cartón y dos figuras pintadas, vestidas de flamenco y flamenca, para que la gente se retratase en el rincón de la tienda-sastrería de Menayo, al que le decía: “Don Pedro, vamos a tener disgustos por su hijo”, porque con unos amigos jugaban allí a la pelota. Los cuencos de madera para el gazpacho.
Los mecheros de gasolina. El cartero Paco González con el carromato que traía las cartas y paquetes de la Estación a la oficina de Correos. Los mujeres pregonando, “Tierra de brezo para las macetas”. “Los que somos ricos, o por ricos nos tomamos, o comemos tarde o no comemos”. El ejercicio para los que tenían fresnillo y no pronunciaban bien la erre, “El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha cortado”. Cuando nuestros mayores anunciaban “viene el aire de abajo, ha llegado el solano, tenemos aire del norte, el aire viene de los portugueses”. La fuerza de Manuel Molina, conocido por Mauro, y la de Juanón de la O. Los versos de Juan Tejeda, “Por la vía, por la carretera, todo va a la Electro Harinera”. La expresión “ancá”; por ejemplo voy ancá Mari Colino a por una bobina de hilo blanco. El pilón del pozo de las eras, en el que bebían las bestias.
Los versos de Pepe Gómez sobre el corredor Visagra: “Tiene una flota de camiones/para hacer exportación/de las peras y tomates,/del pimentón y del melón./Sus tentáculos se extienden sobre toda la nación/y es conocido en Marbella/y también en Benidorm./Y hasta las costas gallegas/llega su reputación”. El programa de radio “Ustedes son formidables”, presentado por Alberto Olivares, que contaba con el patrocinio de Gallina Blanca, y su sintonía era la sinfonía del Nuevo Mundo. Las escupideras de porcelana para meter dentro de la puertecita de la mesilla de noche. “Estoy esperando que venga el sillero y me arregle el culo de la silla que está estropeado”. Mi amigo Guito dando explicaciones: “p’aquí, p’allí, p’ahí, p’acá y p’al otro lao. Que no te enteras, regaera”. Chocolates La Colonial. Ha dao una candilá. Y queden condiós, hasta el mes que viene.





















