Jake al Rey
Hasta hace
pocos años yo admiraba al Rey, como muchos españoles. Entonces valoraba
que, sobre todo en el exterior, estábamos bien representados por personas
cultas, educadas, con formación y habilidades negociadoras y, además, con
varios idiomas, algo impensable en el resto de nuestros dirigentes,
que no se manejan ni en un inglés básico. Y concretamente a Don Juan Carlos se
le unía además un carácter amable, sencillo, cariñoso, con manejo en las
ceremonias y formulismos, con sentido del humor y carisma. La reina una
profesional y el príncipe, altamente cualificado, prudente y atractivo. Una
imagen impecable. Es decir, un perfil que se hubieran rifado todas las
agencias de Relaciones Publicas, que es, después de todo, el
trabajo que desempeñan. Aunque siempre ha habido voces en contra, hay que
recordar que aprobaban con nota alta en todos los sondeos. En cuanto a Leticia, cuenta con
mi apoyo incondicional por puro corporativismo. Eso de que una colega
periodista haya llegado a Princesa de Asturias me hace ver que esta
profesión tiene muchas salidas. Todo es ponerse y apuntar bien. Lo malo es que
cuando se confunde el amor y el interés, el corazón es el primero que se cansa.
Por el pacto
de silencio con la prensa, nunca se confirmaban los rumores sobre las miserias
borbónicas. Pero como no se puede poner puertas al campo, llegó un momento en
que la verdad nos estalló en la cara. Y resultó que esa estampa familiar
perfecta era falsa, todo un montaje. Después empezó la sospecha de que Urdangarín y Cristina pertenecían al
“Club de Guante Blanco” que tiene esquilmado al país. Cuando en
pleno centro de la deprimente crisis que sufrimos nos enteramos por casualidad
de que el rey estaba alegremente cazando elefantes en Botswana con una
rubia llamada Corina, a mi ya su regia figura se me hizo trizas y tengo
que reconocer que esperaba con impaciencia el momento que llegó el primer lunes
de junio con el anuncio de su abdicación.
En este
paréntesis que se produce ahora, antes de la nueva coronación, los detractores
de la monarquía saben que les ha llegado el momento de mover ficha e intentan
dar un decisivo Jake Mate. Los
monárquicos deben tener en cuenta que los republicanos cada vez son más
numerosos y que han entrado con fuerza en escena. Pero que no olviden los
republicanos que el rey ha tenido un importante papel en nuestra historia
reciente, ampliamente reconocido a nivel mundial y que ahora estamos en
el momento de las alabanzas. Hay que escuchar todas las
opiniones y que gane la Democracia, la verdadera soberana. ¿Veremos en
el trono a Felipe VI?. El momento es crítico y la pregunta queda en
el aire
Hasta hace pocos años yo admiraba al Rey, como muchos españoles. Entonces valoraba que, sobre todo en el exterior, estábamos bien representados por personas cultas, educadas, con formación y habilidades negociadoras y, además, con varios idiomas, algo impensable en el resto de nuestros dirigentes, que no se manejan ni en un inglés básico. Y concretamente a Don Juan Carlos se le unía además un carácter amable, sencillo, cariñoso, con manejo en las ceremonias y formulismos, con sentido del humor y carisma. La reina una profesional y el príncipe, altamente cualificado, prudente y atractivo. Una imagen impecable. Es decir, un perfil que se hubieran rifado todas las agencias de Relaciones Publicas, que es, después de todo, el trabajo que desempeñan. Aunque siempre ha habido voces en contra, hay que recordar que aprobaban con nota alta en todos los sondeos. En cuanto a Leticia, cuenta con mi apoyo incondicional por puro corporativismo. Eso de que una colega periodista haya llegado a Princesa de Asturias me hace ver que esta profesión tiene muchas salidas. Todo es ponerse y apuntar bien. Lo malo es que cuando se confunde el amor y el interés, el corazón es el primero que se cansa.
Por el pacto de silencio con la prensa, nunca se confirmaban los rumores sobre las miserias borbónicas. Pero como no se puede poner puertas al campo, llegó un momento en que la verdad nos estalló en la cara. Y resultó que esa estampa familiar perfecta era falsa, todo un montaje. Después empezó la sospecha de que Urdangarín y Cristina pertenecían al “Club de Guante Blanco” que tiene esquilmado al país. Cuando en pleno centro de la deprimente crisis que sufrimos nos enteramos por casualidad de que el rey estaba alegremente cazando elefantes en Botswana con una rubia llamada Corina, a mi ya su regia figura se me hizo trizas y tengo que reconocer que esperaba con impaciencia el momento que llegó el primer lunes de junio con el anuncio de su abdicación.
En este paréntesis que se produce ahora, antes de la nueva coronación, los detractores de la monarquía saben que les ha llegado el momento de mover ficha e intentan dar un decisivo Jake Mate. Los monárquicos deben tener en cuenta que los republicanos cada vez son más numerosos y que han entrado con fuerza en escena. Pero que no olviden los republicanos que el rey ha tenido un importante papel en nuestra historia reciente, ampliamente reconocido a nivel mundial y que ahora estamos en el momento de las alabanzas. Hay que escuchar todas las opiniones y que gane la Democracia, la verdadera soberana. ¿Veremos en el trono a Felipe VI?. El momento es crítico y la pregunta queda en el aire




















