El CARPETAZO
Reconozco que me ha encantado la movida de Gamonal. Esos vecinos y vecinas
de todas las edades diciendo: “¡Se acabó! ¡Aquí damos el carpetazo y no se
dilapida un euro más!. No queremos bulevar y pedimos la suspensión
definitiva de las obras”. Son mis héroes. Ahí estaban, decididos a que la
extraña pareja que formaban el alcalde y un importante empresario de la
construcción no les tomaran el pelo con una obra cara e innecesaria, una más de
las muchas que han llenado ciertos bolsillos en la época de la burbuja
inmobiliaria.
Días después, para colmo del regocijo, nos enteramos que finalmente, en
Madríd se paraliza la descabellada idea de privatizar la sanidad. Durante
meses se ha creado un frente común que ha unido a pacientes, sanitarios y
ciudadanos de todo tipo con el objetivo de paralizar un proceso que entienden
que no busca el interés de la mayoría. Una “marea blanca” que se ha organizado
en encierros y manifestaciones y han llegado a los tribunales donde han
acumulado decenas de causas abiertas. Es este caso, al concurso de los
hospitales se presentaron solo tres empresas y, curiosamente, cada una de ellas
pujó por centros diferentes. Se hubieran embolsado miles de millones de de
beneficios y hay varios políticos imputados
Reconozco que me gustan estas protestas y no me gustan las que
organizan los sindicatos y los partidos políticos en su turno de oposición.
Este tipo de manifestaciones organizadas me dan mala espina. Me parece raro que
protesten en ciertos asuntos y no en otros parecidos, que se manifiesten en
momentos claves y en otros parezcan dormidos, que las pancartas agrupen
siempre a las mismas siglas cuando cada asunto debería plantear una reflexión
diferente.Todo eso me huele chamusquina, a consignas demasiado
claras y a intenciones muy transparentes. Todavía no he visto que
se manifiesten, por ejemplo, a las puertas del senado para pedir que los
senadores tengan las mismas condiciones de jubilación que un obrero de la
construcción o que protesten para que las leyes obliguen a devolver todo
lo que se roba desde un cargo público. Muy sospechoso. Estas
manifestaciones siempre me parecen intereses de poder y las otras,
las ciudadanas, intereses auténticos de los vecinos que no están
haciendo política sino pidiendo la justicia que les corresponde. Creo
sinceramente que lo que ha pasado en Gamonal y en Madrid nos hace un país más desarrollado, de esos que
no se dejan manipular. Los políticos deben entender que la democracia da
la titularidad del poder a todo el pueblo, es decir al conjunto de una sociedad, ahora cada vez
más organizada e informada gracias
a Internet.
Reconozco que me ha encantado la movida de Gamonal. Esos vecinos y vecinas de todas las edades diciendo: “¡Se acabó! ¡Aquí damos el carpetazo y no se dilapida un euro más!. No queremos bulevar y pedimos la suspensión definitiva de las obras”. Son mis héroes. Ahí estaban, decididos a que la extraña pareja que formaban el alcalde y un importante empresario de la construcción no les tomaran el pelo con una obra cara e innecesaria, una más de las muchas que han llenado ciertos bolsillos en la época de la burbuja inmobiliaria.
Días después, para colmo del regocijo, nos enteramos que finalmente, en Madríd se paraliza la descabellada idea de privatizar la sanidad. Durante meses se ha creado un frente común que ha unido a pacientes, sanitarios y ciudadanos de todo tipo con el objetivo de paralizar un proceso que entienden que no busca el interés de la mayoría. Una “marea blanca” que se ha organizado en encierros y manifestaciones y han llegado a los tribunales donde han acumulado decenas de causas abiertas. Es este caso, al concurso de los hospitales se presentaron solo tres empresas y, curiosamente, cada una de ellas pujó por centros diferentes. Se hubieran embolsado miles de millones de de beneficios y hay varios políticos imputados
Reconozco que me gustan estas protestas y no me gustan las que organizan los sindicatos y los partidos políticos en su turno de oposición. Este tipo de manifestaciones organizadas me dan mala espina. Me parece raro que protesten en ciertos asuntos y no en otros parecidos, que se manifiesten en momentos claves y en otros parezcan dormidos, que las pancartas agrupen siempre a las mismas siglas cuando cada asunto debería plantear una reflexión diferente.Todo eso me huele chamusquina, a consignas demasiado claras y a intenciones muy transparentes. Todavía no he visto que se manifiesten, por ejemplo, a las puertas del senado para pedir que los senadores tengan las mismas condiciones de jubilación que un obrero de la construcción o que protesten para que las leyes obliguen a devolver todo lo que se roba desde un cargo público. Muy sospechoso. Estas manifestaciones siempre me parecen intereses de poder y las otras, las ciudadanas, intereses auténticos de los vecinos que no están haciendo política sino pidiendo la justicia que les corresponde. Creo sinceramente que lo que ha pasado en Gamonal y en Madrid nos hace un país más desarrollado, de esos que no se dejan manipular. Los políticos deben entender que la democracia da la titularidad del poder a todo el pueblo, es decir al conjunto de una sociedad, ahora cada vez más organizada e informada gracias a Internet.




















