Y última: adiós, adié, chao, bye, salam...
Pues bien queridos. Todo lo que empezó, cuando sea, tiene un final. En mi caso, el final ha llegado por la vía natural del envejecimiento. El pasado 9 de Agosto cumplí 63 años y, a tenor de la legislación laboral que se me aplica, la Seguridad Social ha procedido a aprobar mi Jubilación definitiva. Desde el Sábado 10, soy un Jubilado Pensionista, con derecho a viajar con el Inserso.
No puede uno dejar de mirar hacia atrás. Y recordar. Cuando en el año 89 llegué a Montijo, a mi casa. Cuando conocí al matrimonio Ortiz. Cuando pusimos en marcha proyectos y aventuras que hoy ya vuelan solos. Aquellas retransmisiones de Fútbol con Casimiro Oliva. Aquellos programas post fútbol donde llegábamos a llorar de risa (El Molinillo), aquellos Rafa Cruz, Luichi, mi fraternal amigo Paco, mi cura Casi, no se. Éramos más, pero ya me traiciona la memoria.
El caso es que, todo aquello, visto hoy en la distancia fue un gran, un excelente trabajo. No exento de trabas y zancadillas. Ya se sabe, cuando un vecino ve que el de al lado va mejor, intenta imitarle. Eso lo hemos comprobado cada día. Con aquellas locuras de corte político. Donde un servidor, que de siempre ha tenido tendencias socialistas, se llevó sus buenos disgustos. Porque, ojo…: ser Socialista no supone ser del PSOE. Por lo mismo que ser de derechas no significa ser un vil cacique.
Han sido más de 25 años de colaboración desinteresada, donde me he hecho no solo de un montón de placas y notas de reconocimiento. También de una experiencia en lo profesional y en lo personal, totalmente enriquecedora. Donde mantengo amistades que han estado a mi lado en los malos momentos. Y eso es lo importante. Eso no se olvida. Se que tengo un sitio en los recuerdos de la buena gente de Montijo y comarca, y de justicia es agradecer a todos la atención durante todo este tiempo.
No desaparezco. Simplemente, paro. La Columna “Cartas desde el Norte” ya no será de obligada redacción en cada Edición impresa. Quiero desvincularme de aquello que se había convertido en una obligación. Hasta hoy, la mantenía por lo que de ayuda servía a mis amigos los Ortiz. Desde hoy, ya no. Porque me empieza a parecer un compromiso y la edad ya te va alejando de los compromisos. Se y me consta que ellos, que son los que me interesan, lo entienden y lo agradezco. Al resto de lectores y seguidores, desde lo que antes fue Radio Montijo, luego Onda Cero, hoy EsRadio, pasando por multitud de vicisitudes, no todas agradables, la verdad, siempre les llevaré en mis corazones y alguna que otra vez, apareceré por este Medio. Tengo en él a un montón de amigos de verdad, de los que lo dan todo por ti. Y siempre sentiré orgullo de haber sido una pieza más en el engranaje que puso esto en marcha.
Solo me queda mostrar mi agradecimiento sincero a todos los que me han seguido. Nunca lo olvidaré. Y para lo que se necesite, Santiago siempre estará aquí. Un abrazo.
No puede uno dejar de mirar hacia atrás. Y recordar. Cuando en el año 89 llegué a Montijo, a mi casa. Cuando conocí al matrimonio Ortiz. Cuando pusimos en marcha proyectos y aventuras que hoy ya vuelan solos. Aquellas retransmisiones de Fútbol con Casimiro Oliva. Aquellos programas post fútbol donde llegábamos a llorar de risa (El Molinillo), aquellos Rafa Cruz, Luichi, mi fraternal amigo Paco, mi cura Casi, no se. Éramos más, pero ya me traiciona la memoria.
El caso es que, todo aquello, visto hoy en la distancia fue un gran, un excelente trabajo. No exento de trabas y zancadillas. Ya se sabe, cuando un vecino ve que el de al lado va mejor, intenta imitarle. Eso lo hemos comprobado cada día. Con aquellas locuras de corte político. Donde un servidor, que de siempre ha tenido tendencias socialistas, se llevó sus buenos disgustos. Porque, ojo…: ser Socialista no supone ser del PSOE. Por lo mismo que ser de derechas no significa ser un vil cacique.
Han sido más de 25 años de colaboración desinteresada, donde me he hecho no solo de un montón de placas y notas de reconocimiento. También de una experiencia en lo profesional y en lo personal, totalmente enriquecedora. Donde mantengo amistades que han estado a mi lado en los malos momentos. Y eso es lo importante. Eso no se olvida. Se que tengo un sitio en los recuerdos de la buena gente de Montijo y comarca, y de justicia es agradecer a todos la atención durante todo este tiempo.
No desaparezco. Simplemente, paro. La Columna “Cartas desde el Norte” ya no será de obligada redacción en cada Edición impresa. Quiero desvincularme de aquello que se había convertido en una obligación. Hasta hoy, la mantenía por lo que de ayuda servía a mis amigos los Ortiz. Desde hoy, ya no. Porque me empieza a parecer un compromiso y la edad ya te va alejando de los compromisos. Se y me consta que ellos, que son los que me interesan, lo entienden y lo agradezco. Al resto de lectores y seguidores, desde lo que antes fue Radio Montijo, luego Onda Cero, hoy EsRadio, pasando por multitud de vicisitudes, no todas agradables, la verdad, siempre les llevaré en mis corazones y alguna que otra vez, apareceré por este Medio. Tengo en él a un montón de amigos de verdad, de los que lo dan todo por ti. Y siempre sentiré orgullo de haber sido una pieza más en el engranaje que puso esto en marcha.
Solo me queda mostrar mi agradecimiento sincero a todos los que me han seguido. Nunca lo olvidaré. Y para lo que se necesite, Santiago siempre estará aquí. Un abrazo.




















