Juan Diego, un joven de élite.
-“Hola,
María”.
-“Hola,
Martillo.
-“Tengo
cáncer”.
-“Ya lo sé”.
Con esta
breve conversación a través de Tuenti le anunciaba a mi hija su amigo Juan
Diego que su vida acababa de dar un giro inesperado con el diagnóstico de un
cáncer linfático. Muchas veces he pensado cómo en un diálogo tan sencillo puede
caber un mensaje tan grande. Tampoco se me olvida el escalofrío nos
recorrió por dentro a las numerosas personas que conocemos y queremos a
este chaval. Aunque adelanto que, por suerte, estamos ante un caso
de esperanza que va por muy buen camino.
Esta
historia comenzó en 2012 y este joven montijano tenía sólo 16
años. Hablamos de un chico noble, alegre, inteligente, una
persona realmente excelente. Además es un atleta destacado de
lanzamiento de martillo en el Club de Atletismo de Montijo, liderado por el
gran Antonio Fuentes, donde ha conseguido marcas destacadas en campeonatos
regionales y nacionales. De ahí le viene el apodo con que lo nombran
sus amigos.
“Martillo”
ha sido durante todos estos meses un modelo para su luchadora familia y
para sus amigos, profesores, entrenadores y conocidos.
Estamos ante un ejemplo de superación impresionante. Los que
trataban de animarlo, se encontraban con que era él el que iba alentando a todo
su entorno con mensajes positivos, con fuerza y con valentía. Ha sido él quien
ha llevado el optimismo a su alrededor, preocupado por el sufrimiento que
su enfermedad estaba causando en los suyos. El chico no se ha
rendido en ningún momento, ni en el deporte, ni en los estudios, ni
en la vida.
Pocos días
después de su operación y de la primera sesión de quimioterapia,
participó sin fuerzas en el Campeonato de España de Lanzamiento de Martillo,
por puro sentido de responsabilidad hacia Extremadura. Nuestra
región puede presumir de haber sido representada por un atleta realmente
superior. A pesar del tratamiento, este mes de junio ha terminado
de forma brillante sus estudios de segundo de bachillerato y
selectividad. Y ha sido galardonado con la merecidísima distinción de
Deportista de Élite, que le permitirán acceder a los estudios
universitarios de Medicina.
Creo
sinceramente que los medios de comunicación debemos dar a conocer estas historias,
para que no se nos olvide que la naturaleza humana tiene su cara y su cruz. Lo
negativo lo vemos en el repaso diario de toda la canalla que se
pavonea actualmente por los juzgados de nuestro país. En el lado
opuesto está Juan Diego, todo un héroe de nuestro tiempo, sin darse
ninguna importancia y con esa eterna sonrisa en la cara que
lo llena todo.
-“Hola, María”.
-“Hola, Martillo.
-“Tengo cáncer”.
-“Ya lo sé”.
Con esta breve conversación a través de Tuenti le anunciaba a mi hija su amigo Juan Diego que su vida acababa de dar un giro inesperado con el diagnóstico de un cáncer linfático. Muchas veces he pensado cómo en un diálogo tan sencillo puede caber un mensaje tan grande. Tampoco se me olvida el escalofrío nos recorrió por dentro a las numerosas personas que conocemos y queremos a este chaval. Aunque adelanto que, por suerte, estamos ante un caso de esperanza que va por muy buen camino.
Esta historia comenzó en 2012 y este joven montijano tenía sólo 16 años. Hablamos de un chico noble, alegre, inteligente, una persona realmente excelente. Además es un atleta destacado de lanzamiento de martillo en el Club de Atletismo de Montijo, liderado por el gran Antonio Fuentes, donde ha conseguido marcas destacadas en campeonatos regionales y nacionales. De ahí le viene el apodo con que lo nombran sus amigos.
“Martillo”
ha sido durante todos estos meses un modelo para su luchadora familia y
para sus amigos, profesores, entrenadores y conocidos.
Estamos ante un ejemplo de superación impresionante. Los que
trataban de animarlo, se encontraban con que era él el que iba alentando a todo
su entorno con mensajes positivos, con fuerza y con valentía. Ha sido él quien
ha llevado el optimismo a su alrededor, preocupado por el sufrimiento que
su enfermedad estaba causando en los suyos. El chico no se ha
rendido en ningún momento, ni en el deporte, ni en los estudios, ni
en la vida.
Pocos días después de su operación y de la primera sesión de quimioterapia, participó sin fuerzas en el Campeonato de España de Lanzamiento de Martillo, por puro sentido de responsabilidad hacia Extremadura. Nuestra región puede presumir de haber sido representada por un atleta realmente superior. A pesar del tratamiento, este mes de junio ha terminado de forma brillante sus estudios de segundo de bachillerato y selectividad. Y ha sido galardonado con la merecidísima distinción de Deportista de Élite, que le permitirán acceder a los estudios universitarios de Medicina.
Creo sinceramente que los medios de comunicación debemos dar a conocer estas historias, para que no se nos olvide que la naturaleza humana tiene su cara y su cruz. Lo negativo lo vemos en el repaso diario de toda la canalla que se pavonea actualmente por los juzgados de nuestro país. En el lado opuesto está Juan Diego, todo un héroe de nuestro tiempo, sin darse ninguna importancia y con esa eterna sonrisa en la cara que lo llena todo.






















