APAG EXTREMADURA ASAJA pide a la Junta ayudas para los cerealistas de secano por los daños “terribles” que han sufrido
Los productores de cultivos de secano se encuentran en la actualidad una situación agónica. Por segundo año consecutivo, las malas condiciones climatológicas han hundido sus campañas agrícolas. Si en el 2012 fue la pertinaz sequía la que maltrató sus cosechas, en esta ocasión las abundantes lluvias durante el invierno y, sobre todo, las inundaciones posteriores han terminado por arruinarlos del todo.
Valorando
que se ha intervenido con agilidad por parte del Gobierno de Extremadura a la
hora de dotar unas partidas especiales para resolver los problemas en la zonas
se produjeron los desbordamientos del Guadiana, desde APAG EXTREMADURA ASAJA
también solicitamos que se atienda en la misma medida a los productores del
cereal.
Estos
agricultores no han sufrido de lleno estas inundaciones pero han perdido todas
sus cosechas por las copiosas lluvias caídas que han provocado una auténtica
urgencia social y económica, quedando en una situación de desamparo. Estas
tierras están a día de hoy son improductivas debido a las condiciones
climatológicas que se han sucedido. Por eso, instamos a la Consejería de
Agricultura a que muestra su preocupación por ellos, después de dos años
consecutivos que se pueden catalogar como ‘catastróficos’ para el sector, y
aporte soluciones reales y habilite una serie de medidas económicas para
intentar aliviar la situación.
En estas
zonas se cultivan producciones de secano, cereales, leguminosas, proteaginosas
y oleaginosas, que están reñidas con el exceso de lluvia. Debido al encharcamiento
producido por las abundantes lluvias, muchas parcelas no pudieron sembrarse de
cereales y en las que se sembraron ha sido necesario intervenir, con el coste
añadido que eso supone, con tratamientos aéreos u otros que han llegado de zonas
de regadío, además de tratamientos especiales, necesarios por el exceso de
humedad.
Los
guisantes y garbanzos que podían ser una solución a estas tierras que quedaron
sin sembrar tampoco pudieron hacerse debido al mismo problema. Además, se da la
circunstancia de que buena parte de estos agricultores acumulan en sus
almacenes semillas de cereal, de guisante o de garbanzos preparadas para la
siembra pero sin poder utilizarse.
Al
exceso de lluvias durante todo el invierno se le sumó a comienzos de abril una
subida de temperaturas muy importantes, lo que provocó un secado inmediato de
la tierra, con la consiguiente aparición de hongos (roya, septoria y Fusarium)
que han terminado por destrozar lo poco que quedaba de los cereales.
Estos
productores ya habían padecido en la anterior campaña una siembra de secano
especialmente dura que produjo una disminución de la cosecha del 50% con
respecto al año anterior debido a la sequía extrema que padecieron.
La
siembra de girasol se ha hecho en las parcelas con más desnivel y en las zonas
más sanas que es donde se pudo actuar antes, en el resto, las condiciones del
suelo y el retraso han hecho que se suspendan, quedando la tierra de barbecho
totalmente improductiva.
Por
último, y para que situaciones como éstas no se vuelvan a producir, queremos
denunciar la absoluta desprotección en la que se encuentran los productores
ante la falta de eficacia de los seguros agrarios contratados en el cereal de
secano, que no resuelven situaciones como las que se están viviendo, tras el
temporal de lluvia, en las zonas afectadas.
Valorando que se ha intervenido con agilidad por parte del Gobierno de Extremadura a la hora de dotar unas partidas especiales para resolver los problemas en la zonas se produjeron los desbordamientos del Guadiana, desde APAG EXTREMADURA ASAJA también solicitamos que se atienda en la misma medida a los productores del cereal.
Estos agricultores no han sufrido de lleno estas inundaciones pero han perdido todas sus cosechas por las copiosas lluvias caídas que han provocado una auténtica urgencia social y económica, quedando en una situación de desamparo. Estas tierras están a día de hoy son improductivas debido a las condiciones climatológicas que se han sucedido. Por eso, instamos a la Consejería de Agricultura a que muestra su preocupación por ellos, después de dos años consecutivos que se pueden catalogar como ‘catastróficos’ para el sector, y aporte soluciones reales y habilite una serie de medidas económicas para intentar aliviar la situación.
En estas zonas se cultivan producciones de secano, cereales, leguminosas, proteaginosas y oleaginosas, que están reñidas con el exceso de lluvia. Debido al encharcamiento producido por las abundantes lluvias, muchas parcelas no pudieron sembrarse de cereales y en las que se sembraron ha sido necesario intervenir, con el coste añadido que eso supone, con tratamientos aéreos u otros que han llegado de zonas de regadío, además de tratamientos especiales, necesarios por el exceso de humedad.
Los guisantes y garbanzos que podían ser una solución a estas tierras que quedaron sin sembrar tampoco pudieron hacerse debido al mismo problema. Además, se da la circunstancia de que buena parte de estos agricultores acumulan en sus almacenes semillas de cereal, de guisante o de garbanzos preparadas para la siembra pero sin poder utilizarse.
Al exceso de lluvias durante todo el invierno se le sumó a comienzos de abril una subida de temperaturas muy importantes, lo que provocó un secado inmediato de la tierra, con la consiguiente aparición de hongos (roya, septoria y Fusarium) que han terminado por destrozar lo poco que quedaba de los cereales.
Estos productores ya habían padecido en la anterior campaña una siembra de secano especialmente dura que produjo una disminución de la cosecha del 50% con respecto al año anterior debido a la sequía extrema que padecieron.
La siembra de girasol se ha hecho en las parcelas con más desnivel y en las zonas más sanas que es donde se pudo actuar antes, en el resto, las condiciones del suelo y el retraso han hecho que se suspendan, quedando la tierra de barbecho totalmente improductiva.
Por último, y para que situaciones como éstas no se vuelvan a producir, queremos denunciar la absoluta desprotección en la que se encuentran los productores ante la falta de eficacia de los seguros agrarios contratados en el cereal de secano, que no resuelven situaciones como las que se están viviendo, tras el temporal de lluvia, en las zonas afectadas.




















