"Miss Escaparate"
Una tarde lluviosa de invierno veo desde el sofá la película de
“Erin Brockovich” que
protagoniza Julia Roberts. Se trata es la historia real de una
empleada de una
oficina jurídica estadounidense, que a
pesar de su escasa formación, tuvo un papel sobresaliente en un caso
sangrante
de atentado contra la salud pública por parte de una gran empresa. Con
gran inteligencia y tesón consiguió que
todo saliera a la luz y se pagaran importantes indemnizaciones. El caso
es muy interesante, pero la película tiene un punto retorcido que me
sirve de base para este artículo. En su sinopsis, comienza diciendo:
“Erin
Brochovich es una joven madre soltera
con tres hijos de diferentes padres que
consigue un puesto de trabajo en un pequeño despacho de abogados”. ¿Me
quieren explicar porque lo primero que
plantan es su papel de madre y además soltera?¿Que tiene que ver esto
con la
historia?. Pues todo el tiempo vamos viendo de forma paralela a la trama
de la
investigación, el abandono a que tiene sometidos a sus hijos, sus
caritas de reproche, el sufrimiento de
Erin como madre…. Eso si, de su jefe, el abogado, no sabemos si tiene
hijos o no. Y si los tiene
¿Qué relación tiene con ellos? ¿quién los está cuidando durante todo el
proceso?. Bueno, como es un hombre, ya tendrá una mujer
que se ocupe de eso. Este es un análisis que podríamos extender a todas
las
películas, programas, publicidad, entrevistas y
reportajes. Siempre las mujeres
encasilladas en dos únicos papeles: el de madre o el de objeto sexual.
En este
mes en que se ha celebrado el Día Internacional de la mujer, mi
aportación a la
causa es una recomendación: el documental “Miss Escaparate”, una
producción
americana de denuncia de la visión que los medios ofrecen de la mujer.
Es un
regalo que nos ha hecho Documentos TV y recorre
muchos aspectos de la vida que cada día vemos por la ventana de nuestra
televisión. Es absolutamente revelador y nos da tema para una buena
conversación. Búsquenlo en youtube
si quieren ver un programa de calidad.
En estos tiempos en
que las pantallas educan a nuestras hijas e hijos, los medios están
haciendo el mundo a la medida que interesa al poder y a las grandes empresas, no a la evolución. Las chicas
reciben desde pequeñas el mensaje de que lo que importa es su aspecto y a los
chicos también les llega. Da igual si hablamos de una gran deportista, científica,
empresaria... En cuanto la tenemos delante en los medios, lo primero que
hacemos es analizar su imagen. Y si no es agraciada, se devalúa
automáticamente. Ese no es un filtro que los hombres tengan que pasar. ¿Quién habla de lo feos que son Rajoy y
Rubalcaba?. Pero en cuanto sale una ministra le hacemos la radiografía, somos
implacables. El valor de una mujer siempre depende de su aspecto. Empecemos a valorar a las mujeres que hacen cosas buenas
por el mundo y puede que todo empiece a mejorar. Necesitamos más mujeres
valiosas en la empresa, en la ciencia, en la educación y sobre todo en la política,
para que la historia cambie de rumbo.
Menos botox y más valía personal.
Una tarde lluviosa de invierno veo desde el sofá la película de “Erin Brockovich” que protagoniza Julia Roberts. Se trata es la historia real de una empleada de una oficina jurídica estadounidense, que a pesar de su escasa formación, tuvo un papel sobresaliente en un caso sangrante de atentado contra la salud pública por parte de una gran empresa. Con gran inteligencia y tesón consiguió que todo saliera a la luz y se pagaran importantes indemnizaciones. El caso es muy interesante, pero la película tiene un punto retorcido que me sirve de base para este artículo. En su sinopsis, comienza diciendo: “Erin Brochovich es una joven madre soltera con tres hijos de diferentes padres que consigue un puesto de trabajo en un pequeño despacho de abogados”. ¿Me quieren explicar porque lo primero que plantan es su papel de madre y además soltera?¿Que tiene que ver esto con la historia?. Pues todo el tiempo vamos viendo de forma paralela a la trama de la investigación, el abandono a que tiene sometidos a sus hijos, sus caritas de reproche, el sufrimiento de Erin como madre…. Eso si, de su jefe, el abogado, no sabemos si tiene hijos o no. Y si los tiene ¿Qué relación tiene con ellos? ¿quién los está cuidando durante todo el proceso?. Bueno, como es un hombre, ya tendrá una mujer que se ocupe de eso. Este es un análisis que podríamos extender a todas las películas, programas, publicidad, entrevistas y reportajes. Siempre las mujeres encasilladas en dos únicos papeles: el de madre o el de objeto sexual.
En este mes en que se ha celebrado el Día Internacional de la mujer, mi aportación a la causa es una recomendación: el documental “Miss Escaparate”, una producción americana de denuncia de la visión que los medios ofrecen de la mujer. Es un regalo que nos ha hecho Documentos TV y recorre muchos aspectos de la vida que cada día vemos por la ventana de nuestra televisión. Es absolutamente revelador y nos da tema para una buena conversación. Búsquenlo en youtube si quieren ver un programa de calidad.
En estos tiempos en
que las pantallas educan a nuestras hijas e hijos, los medios están
haciendo el mundo a la medida que interesa al poder y a las grandes empresas, no a la evolución. Las chicas
reciben desde pequeñas el mensaje de que lo que importa es su aspecto y a los
chicos también les llega. Da igual si hablamos de una gran deportista, científica,
empresaria... En cuanto la tenemos delante en los medios, lo primero que
hacemos es analizar su imagen. Y si no es agraciada, se devalúa
automáticamente. Ese no es un filtro que los hombres tengan que pasar. ¿Quién habla de lo feos que son Rajoy y
Rubalcaba?. Pero en cuanto sale una ministra le hacemos la radiografía, somos
implacables. El valor de una mujer siempre depende de su aspecto. Empecemos a valorar a las mujeres que hacen cosas buenas
por el mundo y puede que todo empiece a mejorar. Necesitamos más mujeres
valiosas en la empresa, en la ciencia, en la educación y sobre todo en la política,
para que la historia cambie de rumbo.
Menos botox y más valía personal.




















