Las grandes crecidas que están acaeciendo en los últimos días sobre la cuenca del río Guadiana, no es consecuencia tanto de las cuantiosas lluvias, como de la mala gestión del organismo de cuenca sobre los desembalses
Si bien es cierto que llevamos un invierno y primavera lluviosos, y que estas precipitaciones influyen en el caudal que transportan los ríos y arroyos de la cuenca del Guadiana, también es cierto que la Confederación Hidrográfica del Guadiana (organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, al que también pertenece la Agencia Estatal de Meteorología) maneja una información con expectativas y tendencias - originada en Aemet y en sus propias redes de alerta - que bien utilizada podría haber ayudado a regularizar y minimizar los riesgos de crecidas.
Los desembalses que se están llevando a cabo en los últimos días, son consecuencia de la improvisación y falta de coordinación, son decisiones tomada in extremis, llevando a algunas infraestructuras hidráulicas al límite de su capacidad (el promedio de las grandes presas es del 98 %), evacuando grandes cantidades de agua, cuando lo recomendable seria haber ido evacuando gradualmente.
Todo esto conlleva serios prejuicios tanto a fincas y bienes públicos como privados. Perjudica a la fauna y flora: las aves, tanto anatidas como ardeidas, han iniciado en muchos casos el periodo de cría. La crecida y arrastre del caudal acarrea una gran pérdida de tierra fértil y maximiza los fenómenos erosivos en la cuenca. Se ha creado malestar entre muchos ciudadanos al resultar cortadas vías de comunicación y evacuados pueblos enteros.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana, no ha evaluado conscientemente todos estos riesgos, incluso el de posible afección a sus infraestructuras, y por el contrario, ha apreciado el valor en mercado de tamaña fortuna. Con ésto, no sólo persigue garantizar su “mercancía”, sino de paso, ganarse los parabienes de grandes grupos de presión. Desde Ecologistas en Acción, no entendemos como disponiendo de los medios humanos, materiales y tecnológicos, la C.H.G. no haya tomado la decisión de ir soltando agua de los grandes embalses de forma graduada y paulatina, conforme a las predicciones meteorológicas.
Nuestra asociación siempre ha sido partidaria de invertir en mejoras de las infraestructuras hidráulicas con el fin de evitar derrames y perdidas en la red, así como de un uso eficaz y sostenible de este recurso para evitar situaciones como las vividas actualmente.
Los desembalses que se están llevando a cabo en los últimos días, son consecuencia de la improvisación y falta de coordinación, son decisiones tomada in extremis, llevando a algunas infraestructuras hidráulicas al límite de su capacidad (el promedio de las grandes presas es del 98 %), evacuando grandes cantidades de agua, cuando lo recomendable seria haber ido evacuando gradualmente.
Todo esto conlleva serios prejuicios tanto a fincas y bienes públicos como privados. Perjudica a la fauna y flora: las aves, tanto anatidas como ardeidas, han iniciado en muchos casos el periodo de cría. La crecida y arrastre del caudal acarrea una gran pérdida de tierra fértil y maximiza los fenómenos erosivos en la cuenca. Se ha creado malestar entre muchos ciudadanos al resultar cortadas vías de comunicación y evacuados pueblos enteros.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana, no ha evaluado conscientemente todos estos riesgos, incluso el de posible afección a sus infraestructuras, y por el contrario, ha apreciado el valor en mercado de tamaña fortuna. Con ésto, no sólo persigue garantizar su “mercancía”, sino de paso, ganarse los parabienes de grandes grupos de presión. Desde Ecologistas en Acción, no entendemos como disponiendo de los medios humanos, materiales y tecnológicos, la C.H.G. no haya tomado la decisión de ir soltando agua de los grandes embalses de forma graduada y paulatina, conforme a las predicciones meteorológicas.
Nuestra asociación siempre ha sido partidaria de invertir en mejoras de las infraestructuras hidráulicas con el fin de evitar derrames y perdidas en la red, así como de un uso eficaz y sostenible de este recurso para evitar situaciones como las vividas actualmente.




















