Los padres deben gobernar la familia
Partiendo de la base de que ningún Padre quiere mal para sus hijos, el problema que, a mi juicio, hemos tenido en España en los últimos años, ha sido que no hemos tenido un Padre cuerdo que tomara las decisiones necesarias para evitar haber entrado en el pasaje oscuro donde nos encontramos actualmente.
Tomar decisiones en una familia no es fácil, pero si el cabeza de la misma permite que cada uno de sus hijos haga lo que le de la gana sin control alguno, al final, esa familia se encontrará cada vez con más problemas y con mayor dificultad para solventarlos.
Eso es lo que nos ha pasado a la familia española en los últimos años, pues la administración central ha dejado en manos de los hijos la toma de decisiones sin control alguno que hubiera guiado convenientemente a la nación hacia la senda del progreso, o por lo menos, hacia la minimización de los efectos que ahora tenemos que afrontar de golpe.
Encima, no solo no ha sabido guiar a la familia, sino que ha permitido con su desidia, que algunos hijos quieran irse de la casa, aprovechándose del descontento y confusión reinante en la misma, porque ahora no les gusta el modelo que nos hemos dado a lo largo de los últimos 30 años en nuestro país.
Con estos mimbres, el nuevo Padre de la gran familia que somos los españoles, entra a gobernar, hace ahora un año, en esta casa llamada España.
Afortunadamente, podemos decir que ahora tenemos unos Padres que, por lo menos, demuestran tener un rumbo claro, sabiendo lo que hay que hacer y cómo conducir la situación dificilísima que se han encontrado en nuestra casa.
Precisamente por ese contexto en el que nos encontramos, ahora toca amoldarse a la situación actual. Porque esta muy bien todos esos mensajes que hablan de los derechos y conquistas sociales pero, ¿Quién o cómo se pagan esos derechos…?, porque dinero no ha quedado para mantener tanta conquista social, desgraciadamente.
Desde luego si por nuestro Padre fuera, continuaríamos, seguro, con esos derechos y conquistas sociales, pero es que nos hemos encontrado que ayer podíamos permitirnos toda clase de lujos sin pensar si podíamos afrontar el coste de los mismos y hoy tenemos dificultades para responder a las deudas contraídas porque no hay dinero ni para, en muchos casos, dedicarlo al gasto corriente de una casa.
La otra mañana, hablando con una señora de 90 años me comentaba que ella había vivido momentos muy difíciles en la vida. “Afortunadamente no he pasado hambre, decía, pero vi las dificultades que otras muchas familias pasaron en su momento”.
Ahora parece que nos acercamos a aquellos momentos de dificultades. Por eso, hoy más que nunca es necesario que nos unamos todos los hermanos en un mismo objetivo, sacar a España del pasaje donde nos hemos metido, respetando las instrucciones que están poniendo encima de la mesa nuestros Padres de la patria.
Afortunadamente ya existen indicadores internacionales que se están haciendo eco de las medidas tomadas en nuestro país, poniéndolas como ejemplo de seriedad y que van en la dirección correcta para intentar guiar el rumbo de España.
Por eso, si ante las previsiones durísimas que se avecinan, sabemos entender y colaborar con las medidas que nuestros Padres tienen que poner encima de la mesa, seguro que saldremos de ésta más pronto que tarde. Lo contrario, empeorará, todavía más, el escenario que nos tocará vivir en los próximos meses.
Esperemos que lo que ocurra sea lo primero, por el bien de todos los españoles.
Partiendo de la base de que ningún Padre quiere mal para sus hijos, el problema que, a mi juicio, hemos tenido en España en los últimos años, ha sido que no hemos tenido un Padre cuerdo que tomara las decisiones necesarias para evitar haber entrado en el pasaje oscuro donde nos encontramos actualmente.
Tomar decisiones en una familia no es fácil, pero si el cabeza de la misma permite que cada uno de sus hijos haga lo que le de la gana sin control alguno, al final, esa familia se encontrará cada vez con más problemas y con mayor dificultad para solventarlos.
Eso es lo que nos ha pasado a la familia española en los últimos años, pues la administración central ha dejado en manos de los hijos la toma de decisiones sin control alguno que hubiera guiado convenientemente a la nación hacia la senda del progreso, o por lo menos, hacia la minimización de los efectos que ahora tenemos que afrontar de golpe.
Encima, no solo no ha sabido guiar a la familia, sino que ha permitido con su desidia, que algunos hijos quieran irse de la casa, aprovechándose del descontento y confusión reinante en la misma, porque ahora no les gusta el modelo que nos hemos dado a lo largo de los últimos 30 años en nuestro país.
Con estos mimbres, el nuevo Padre de la gran familia que somos los españoles, entra a gobernar, hace ahora un año, en esta casa llamada España.
Afortunadamente, podemos decir que ahora tenemos unos Padres que, por lo menos, demuestran tener un rumbo claro, sabiendo lo que hay que hacer y cómo conducir la situación dificilísima que se han encontrado en nuestra casa.
Precisamente por ese contexto en el que nos encontramos, ahora toca amoldarse a la situación actual. Porque esta muy bien todos esos mensajes que hablan de los derechos y conquistas sociales pero, ¿Quién o cómo se pagan esos derechos…?, porque dinero no ha quedado para mantener tanta conquista social, desgraciadamente.
Desde luego si por nuestro Padre fuera, continuaríamos, seguro, con esos derechos y conquistas sociales, pero es que nos hemos encontrado que ayer podíamos permitirnos toda clase de lujos sin pensar si podíamos afrontar el coste de los mismos y hoy tenemos dificultades para responder a las deudas contraídas porque no hay dinero ni para, en muchos casos, dedicarlo al gasto corriente de una casa.
La otra mañana, hablando con una señora de 90 años me comentaba que ella había vivido momentos muy difíciles en la vida. “Afortunadamente no he pasado hambre, decía, pero vi las dificultades que otras muchas familias pasaron en su momento”.
Ahora parece que nos acercamos a aquellos momentos de dificultades. Por eso, hoy más que nunca es necesario que nos unamos todos los hermanos en un mismo objetivo, sacar a España del pasaje donde nos hemos metido, respetando las instrucciones que están poniendo encima de la mesa nuestros Padres de la patria.
Afortunadamente ya existen indicadores internacionales que se están haciendo eco de las medidas tomadas en nuestro país, poniéndolas como ejemplo de seriedad y que van en la dirección correcta para intentar guiar el rumbo de España.
Por eso, si ante las previsiones durísimas que se avecinan, sabemos entender y colaborar con las medidas que nuestros Padres tienen que poner encima de la mesa, seguro que saldremos de ésta más pronto que tarde. Lo contrario, empeorará, todavía más, el escenario que nos tocará vivir en los próximos meses.
Esperemos que lo que ocurra sea lo primero, por el bien de todos los españoles.




















