La directora gerente del SEPAD insta a buscar un equilibrio entre curar y cuidar en la atención a las personas dependientes
La directora gerente del Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (SEPAD), Cristina Herrera, ha instado a buscar un equilibrio entre curar y cuidar, algo que se consigue con actuaciones tan sencillas como escuchar a las personas en situación de dependencia, cogerles la mano o sentarse a su lado.
“Probablemente no sea tan difícil y seguro que es gratificante”,
además de una obligación moral, ha afirmado Herrera en Badajoz, donde ha
inaugurado las Jornadas "Cuidar bien, cuidar con ética", organizadas
por Sarquavitae.
En su intervención, ha explicado que las personas en situación de
dependencia son aquellas que se encuentran en un estado que, por razones
ligadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o
intelectual, tienen necesidades de asistencia o ayuda para realizar
actos corrientes de la vida ordinaria.
Según ha explicado, las mejoras de las condiciones sociales y el
progreso de la medicina han aumentado la esperanza de vida, pero a
medida que ésta avanza, más fácil es que aparezcan enfermedades crónicas
y discapacidades que lleven a precisar ayuda.
Es entonces, ha subrayado la directora gerente del SEPAD, cuando
habría que incorporar el cuidado a la práctica clínica diaria, “buscando
el equilibrio necesario entre curar y cuidar”.
FUNCIÓN HUMANITARIA
A su juicio, la medicina moderna ha desatendido, en ocasiones, su
función humanitaria y mientras tanto los pacientes se han mostrado como
personas que, más que la simple cura, buscan comprensión. Es en estas
situaciones, ha añadido, cuando más claramente se entrelazan los
problemas médicos con los sociales, económicos, familiares y afectivos.
Según Herrera, el cuidado implica dar respuestas a todas estas
dimensiones y exige conocer y poner a disposición de las personas
mayores y sus familiares, los servicios asistenciales y sociales que les
puedan ayudar a enfrentarse a los problemas que se les vayan
presentando.
De ahí la importancia de que la respuesta sea interdisciplinar, dado
que el cuidado debe universalizarse, “porque cuidar es también
responsabilidad del médico, del psicólogo, del trabajador social, del
terapeuta ocupacional, del auxiliar de clínica o del celador”.
OBLIGACIÓN MORAL
“La obligación de cuidar atañe a cualquier profesional que tenga
delante a una persona que sufre”, ha insistido la directora gerente del
SEPAD.
En su opinión, la ética del cuidado debe fundamentarse en la relación
con el otro y en las emociones, exige ponerse en la piel del otro,
explorar qué siente, qué piensa, escuchar atentamente y responder a sus
necesidades con flexibilidad.
“Pero además exige calidez y asumir que en el cuidado, tan importante
como la actividad a realizar, lo es la forma en la que se lleva a
cabo”.
“Probablemente no sea tan difícil y seguro que es gratificante”, además de una obligación moral, ha afirmado Herrera en Badajoz, donde ha inaugurado las Jornadas "Cuidar bien, cuidar con ética", organizadas por Sarquavitae.
En su intervención, ha explicado que las personas en situación de dependencia son aquellas que se encuentran en un estado que, por razones ligadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen necesidades de asistencia o ayuda para realizar actos corrientes de la vida ordinaria.
Según ha explicado, las mejoras de las condiciones sociales y el progreso de la medicina han aumentado la esperanza de vida, pero a medida que ésta avanza, más fácil es que aparezcan enfermedades crónicas y discapacidades que lleven a precisar ayuda.
Es entonces, ha subrayado la directora gerente del SEPAD, cuando habría que incorporar el cuidado a la práctica clínica diaria, “buscando el equilibrio necesario entre curar y cuidar”.
FUNCIÓN HUMANITARIA
A su juicio, la medicina moderna ha desatendido, en ocasiones, su función humanitaria y mientras tanto los pacientes se han mostrado como personas que, más que la simple cura, buscan comprensión. Es en estas situaciones, ha añadido, cuando más claramente se entrelazan los problemas médicos con los sociales, económicos, familiares y afectivos.
Según Herrera, el cuidado implica dar respuestas a todas estas dimensiones y exige conocer y poner a disposición de las personas mayores y sus familiares, los servicios asistenciales y sociales que les puedan ayudar a enfrentarse a los problemas que se les vayan presentando.
De ahí la importancia de que la respuesta sea interdisciplinar, dado que el cuidado debe universalizarse, “porque cuidar es también responsabilidad del médico, del psicólogo, del trabajador social, del terapeuta ocupacional, del auxiliar de clínica o del celador”.
OBLIGACIÓN MORAL
“La obligación de cuidar atañe a cualquier profesional que tenga delante a una persona que sufre”, ha insistido la directora gerente del SEPAD.
En su opinión, la ética del cuidado debe fundamentarse en la relación con el otro y en las emociones, exige ponerse en la piel del otro, explorar qué siente, qué piensa, escuchar atentamente y responder a sus necesidades con flexibilidad.
“Pero además exige calidez y asumir que en el cuidado, tan importante como la actividad a realizar, lo es la forma en la que se lleva a cabo”.




















