El Ayuntamiento quiere utilizar los recursos de la Escuela de Hostelería para el comedor de la Hostería
El Ayuntamiento va a ceder a Cáritas el uso de la Hostería de Carcesa para establecer allí un comedor social, según anunciaba el alcalde la semana pasada, aunque todavía no se han concretado las condiciones en un convenio.
El Consistorio cederá las instalaciones, que
podrán dar cabida a entre 80 y 100 personas, y será Cáritas quien se encargue
de gestionar este servicio. Pero además el equipo de gobierno, tal y como
explica Fernando Molina, portavoz municipal, está intentando establecer algún
acuerdo con el gobierno extremeño para que se puedan utilizar los recursos de
la Escuela de Hostelería ya que, en estas instalaciones, los alumnos elaboran
comidas que bien podrían destinarse a este comedor social: “Luego veremos cómo
se pueden poner en valor los alimentos con los platos de comida que se elaboran
todos los días; si la escuela está en marcha a
pleno rendimiento podría haber una colaboración para que esos alimentos
lleguen a la Hostería por su cercanía. No quiero adelantar nada, pero es una
pincelada de optimización de recursos”.
Según
Molina las instalaciones podrían acoger al centro de Transeúntes Padre
Cristóbal que, en estos momentos, se ubica junto a la estación de Renfe en un
local alquilado. La intención del Consistorio es crear un lugar donde las
entidades sociales como Cáritas puedan desarrollar sus iniciativas en favor de
los más desfavorecidos, sin que el espacio sea un problema.
De otro lado, Molina responde a las críticas
del partido socialista sobre la decisión del equipo de gobierno respecto a la
Hostería. El portavoz municipal se muestra sorprendido por las quejas del PSOE
que “parece vivir en el ostracismo”. Les recordaba que el centro de día no se
ha podido poner en marcha por su mala gestión, y que el consistorio ha hecho lo
posible, sin éxito, porque algún empresario se haga cargo del servicio. Toda
vez que se han agotado las posibilidades y teniendo en cuenta la actual
situación de precariedad económica de muchas familias emeritenses, se ha
decidido dar un uso coherente a estas instalaciones que, “están fuera de la
realidad, tardaron en ponerla en y sólo consiguieron que, en un año, sólo dos
personas se interesaran por el Centro,
nosotros hemos hecho una apuesta decidida por ayudar a los que más lo
necesitan, porque hoy es un edificio muerto incapaz de gestionarse”.
El Consistorio cederá las instalaciones, que podrán dar cabida a entre 80 y 100 personas, y será Cáritas quien se encargue de gestionar este servicio. Pero además el equipo de gobierno, tal y como explica Fernando Molina, portavoz municipal, está intentando establecer algún acuerdo con el gobierno extremeño para que se puedan utilizar los recursos de la Escuela de Hostelería ya que, en estas instalaciones, los alumnos elaboran comidas que bien podrían destinarse a este comedor social: “Luego veremos cómo se pueden poner en valor los alimentos con los platos de comida que se elaboran todos los días; si la escuela está en marcha a pleno rendimiento podría haber una colaboración para que esos alimentos lleguen a la Hostería por su cercanía. No quiero adelantar nada, pero es una pincelada de optimización de recursos”.
Según Molina las instalaciones podrían acoger al centro de Transeúntes Padre Cristóbal que, en estos momentos, se ubica junto a la estación de Renfe en un local alquilado. La intención del Consistorio es crear un lugar donde las entidades sociales como Cáritas puedan desarrollar sus iniciativas en favor de los más desfavorecidos, sin que el espacio sea un problema.
De otro lado, Molina responde a las críticas del partido socialista sobre la decisión del equipo de gobierno respecto a la Hostería. El portavoz municipal se muestra sorprendido por las quejas del PSOE que “parece vivir en el ostracismo”. Les recordaba que el centro de día no se ha podido poner en marcha por su mala gestión, y que el consistorio ha hecho lo posible, sin éxito, porque algún empresario se haga cargo del servicio. Toda vez que se han agotado las posibilidades y teniendo en cuenta la actual situación de precariedad económica de muchas familias emeritenses, se ha decidido dar un uso coherente a estas instalaciones que, “están fuera de la realidad, tardaron en ponerla en y sólo consiguieron que, en un año, sólo dos personas se interesaran por el Centro, nosotros hemos hecho una apuesta decidida por ayudar a los que más lo necesitan, porque hoy es un edificio muerto incapaz de gestionarse”.




















