Discurso de José Antonio Monago el Día de Extremadura
Transcribimos el discurso completo del Presidente durante la celebración del Día de Extremadura, bajo el concepto "Caminando juntos".
Buenas
noches Extremadura, buenas noches a los medallistas,
autoridades e invitados presentes hoy en este Acto Institucional con
motivo del Día de Extremadura. Saludar también a todos los extremeños
que siguen a través de la radio, la televisión, Internet y las redes
sociales las palabras que este presidente quiere trasladarles hoy.
Esperaba estar aquí en circunstancias diferentes. Reconozco que desde
mi toma de posesión el pasado 8 de julio de 2011 gobernar nuestra
tierra ha sido un proceso con más conflictos y sobresaltos de los que
nunca imaginé. Pero también está siendo un tiempo con más aciertos y
buena gestión de los que la memoria hegemónica de algunos de los hoy
aquí presentes, está dispuesta a reconocer en abierto.
Hay mucho miedo a la verdad.
Se me ha sugerido que en este discurso no sea duro, que reproduzca un
discurso buenista y prefabricado, que haga ver lo que quiera hacer ver,
pero sin molestar a demasiada gente. Se me está pidiendo que no os
hable desde el corazón. Pero no puedo.
Asumí la
presidencia para mejorar un mal sistema escolar, reformar los servicios
sociales y sanitarios que hoy están en quiebra, porque ahorraremos
dinero si somos más eficientes, cambiar nuestro modelo económico,
emprender y exportar, porque el modelo que ha producido crecimiento para
Extremadura hoy genera recesión.
Asumí la presidencia para proteger a nuestros mayores, para situar a
nuestras mujeres en puestos de liderazgo, para potenciar el mundo de la
cultura, para fortalecer nuestra identidad dentro de España y de Europa,
para impulsar el revelo generacional en Extremadura situando a nuestros
jóvenes en el centro de la acción, para pasar el testigo a la
generación de la que podemos sentirnos más orgullosos, la generación de
la democracia.
Pero parece que hay todavía un sistema perfectamente engrasado que
quiere resistirse a ese cambio. Hoy quiero decirles a los integrantes de
ese sistema que no pueden frenar lo que no conocen. Que el cambio es
imparable. Y que nosotros ni buscamos ni provocamos un asalto, ni
esperamos ni incitamos a un enfrentamiento, nosotros lo único que
buscamos es cambiar.
Quiero mis primeras palabras sean para los extremeños que están en
paro. Quiero deciros que siento vuestro dolor. Sé que cuando las cosas
salen mal, cuando el camino se pone cuesta arriba, cuando las deudas
suben, cuando al querer sonreír, tienes que ahogar en lágrimas, sé de
primera mano que la soledad se hace eterna y demasiado profunda.
Como sabéis, antes de asumir la presidencia fui primer teniente de
alcalde en la de ciudad de Badajoz durante 13 años. Me gradué en “la
verdadera escuela de la política”, que son nuestros Ayuntamientos y sé,
por lo tanto, de primera mano (no me lo han contado) lo que es gobernar
para la calle y tener responsabilidades públicas con mis paisanos y ser
valorado diariamente por ello desde que tenía 28 años.
Pero sé también lo que es trabajar por necesidad. Toda mi familia lo
sabe. Lo he hecho desde los 16 años para poder costearme los estudios y
sé también lo mal que se pasa cuando no se tiene trabajo. Lo que es
depender de la cosecha, de tu familia o tener que mantenerla. Lo hemos
vivido como muchos de vosotros en carne propia.
Os prometí austeridad, regeneración y empleo. Y lo que en las
elecciones fueron promesas es mi responsabilidad como presidente del
Gobierno convertirlas en logros. Vosotros y nosotros lo sabemos. Pero
creerme. No he olvidado absolutamente nada por lo que hemos luchado y
así como yo no me rindo en mi empeño, lo único que os pido estos
próximos meses es que vosotros tampoco lo hagáis.
Vosotros y nosotros sabemos que este presidente de Extremadura no
tiene la culpa ni de la deuda ni del déficit que nos han dejado. Yo lo
que soy es únicamente el responsable de la solución.
A mis 46 años y con muchas experiencias ya a mi espalda sé
perfectamente lo que quiero hacer, cómo lo tengo que hacer y a dónde
quiero llevar a Extremadura. Y sé que dentro de tres años vosotros
valoraréis no sólo nuestros logros como gobierno, sino también el estilo
constructivo o no de nuestra oposición, de sindicatos, de patronal y
del resto de agentes económicos y sociales.
Y sé también, por experiencia, que los primeros que empiecen a
entender que solo unidos podremos superar los desafíos colectivos a los
que nos estamos enfrentando, serán los primeros en salir de la crisis.
Hoy se ha armado un gran revuelo porque hay muchas manifestaciones a
las puertas del Teatro Romano. Han tenido que venir dispositivos de
Madrid y de otras Comunidades Autónomas.
Pero muchos de los que estáis ahí fuera manifestándoos lo estáis
haciendo desde el respeto y, por eso, quiero deciros desde esta tribuna
que os escucho, que os entiendo y que ojalá nunca hubiera sido necesario
pedir tanto esfuerzo, tantos sacrificios a un pueblo como el nuestro,
que tanto ha dado ya por su país y por su región.
Hoy estáis pidiendo a la clase política que solucionen vuestros
problemas. Cuando la realidad es que no sólo existen vuestros problemas,
sino que todos los extremeños tenemos problemas. Y, sin embargo, muchos
de nosotros fingimos muchas veces no tenerlos.
Los milagros no existen por sí solos, sólo el trabajo y la unidad los
hacen posibles. Por eso si esperáis que un político serio os diga hoy
lo que queréis escuchar, estáis pidiendo que os engañen, si esperáis que
vuestros líderes posean una inteligencia más elevada que vosotros,
estáis pidiendo que os engañen y si esperáis que vuestras instituciones
os vuelvan a dar todo lo que queréis, estáis pidiendo que os engañen.
Lo único que existe. Lo único que nos queda como pueblo hoy, y es
mucho y debemos de cuidarlo todos, es agarrarnos a lo que creemos y
luchar con todas nuestras fuerzas por nuestras convicciones.
Lo único que nos queda es creer hoy más que nunca en las personas que
encarnan nuestros ideales, creer en las personas que comparten nuestras
esperanzas, creer en las personas que luchan por nuestras ideas, creer
en las personas que luchan por nuestros sueños.
Creer en las personas sinceras e independientes que están haciendo
todo lo que hay que hacer hoy y ahora por vosotros, por nosotros y por
todos, que están haciendo hoy tanto como hicieron nuestros padres ayer.
Lo que nos queda es luchar como los cinco medallistas de hoy, todos y
cada uno de ellos, por los ideales, las esperanzas, las ideas y los
sueños por los que todos estamos dispuestos a llegar hasta el final.
La grandeza de nuestras hermanas del Cottolengo, el compromiso social
de Delfín, la música de Miguel del Barco, la prosa extremeña de Víctor
Chamorro y el amor a Extremadura, a nuestra esencia, a nuestra historia,
a los descubridores, de Miguel de la Quadra-Salcedo. La impronta de
estos cinco medallistas nos inspira. Ellos han hecho posible a lo largo
de toda una vida lo que hoy entre el conjunto de los representantes de
la sociedad civil parece imposible: servir noblemente a su pueblo.
Nuestros padres nos trasladaron su sueño por la igualdad como el
único camino para conseguir una Extremadura justa. Y este sueño por el
que hoy continuamos luchando, se convierte en realidad en cada segundo
de la vida de nuestras hermanas del Cottolengo.
En estos momentos necesitamos de esa igualdad, hermanas, pero también
nuestra palabra de extremeños de que remaremos por nuestra tierra todos
juntos, como héroes de lo cotidiano y que seremos parte activa de la
sociedad como lo ha hecho Delfín cada día de su carrera como médico
rural.
Necesitamos también creer en la libertad que nos aporta Víctor
Chamorro. Una libertad que no está reñida con el respeto y la profunda
admiración por una tierra que mantiene sus valores; una libertad, que
nos permita crecer sin más ataduras ni intimidaciones.
Pero sobre todo lo que nos servirá para superar cualquier obstáculo,
para hacerlo como extremeños, es nuestra unidad como pueblo. Hemos
comenzado el acto con el himno de Miguel del Barco. Con tu música,
Miguel, todos sentimos Extremadura sin fisuras. Nos llega al alma y hay
muy pocas cosas en esta vida que con el tiempo en el que vivimos nos
consigan emocionar. Ahora es nuestra obligación como extremeños
trasladar esa unidad que sentimos a cada día que vivimos.
Y todos esos valores que representan cada uno de nuestros
medallistas, no serían posible sin la valentía que caracteriza a Miguel
de la Quadra-Salcedo y que han demostrado cada uno de ellos. Es
indispensable ser valiente para servir con honestidad a Extremadura. Es
indispensable la valentía con la que vivieron nuestros padres para
superar cualquier circunstancia, cualquier reto, cualquier desafío.
Y me vais a permitir que me detenga en el reconocimiento que hemos
decidido otorgar a alguien que no ha nacido en Extremadura como Miguel
de la Quadra-Salcedo, porque el hecho de tomar esa decisión supone una
cuestión fundamental. Estoy hablando de ese concepto que se presta a
tantos equívocos y malentendidos como es la identidad.
Nosotros como extremeños hemos apostado por el único sentido de la
identidad que puede aportar grandeza a un pueblo. La identidad
universalista e integradora. Universalista porque se quiere abrir al
mundo y esparcirse por el mundo. Integradora porque no cierra el camino a
nadie. Aquí en Extremadura cabemos todos, porque son muchos los que
acuden a la llamada de Extremadura cuando Extremadura les necesita. Me
estoy refiriendo al cabo de la UME Alberto Guisado que se dirigía a las
llamas y que el incendio de Gata nos arrebató.
Somos un pueblo abierto labrado desde el corazón. Y un buen extremeño
será siempre aquel que haga algo bueno por Extremadura, haya o no
nacido aquí, tenga o no aquí sus raíces. Tengo la suerte de estar
rodeado como presidente de muy buenos extremeños de nacimiento y de
extremeños de corazón. Y yo añadiría también que un buen extremeño es
aquel que, al revés, habiendo nacido aquí ha hecho algo bueno por
España, la nación a la que pertenecemos.
Estamos viviendo los momentos más difíciles de nuestra historia, los
episodios de más dificultad de la historia política, económica y social
de nuestra región. Estamos ante un tiempo político que requiere superar
grandes desafíos colectivos y ese proceso de superación conlleva grandes
sacrificios colectivos. Todo lo demás, todas esas promesas sin
necesidad de esfuerzo, son mentira.
Llevo lo suficiente en
política como para saber lo que es ganar y lo que es perder. Como para
saber, como se ha dicho este verano en este Teatro Romano, que existir
es resistir. Sé que el fracaso enseña lo que el éxito oculta y sé
también que cuanto más duro es un conflicto para un pueblo, más glorioso
es su triunfo. Porque lo que logramos sin esfuerzo, poco lo veneramos.
Es el precio de nuestro esfuerzo el que realmente da valor a las cosas.
La fortaleza de un pueblo se mide siempre haciendo frente a las
adversidades. Y la transición económica que estamos liderando está
teniendo un precio históricamente doloroso hoy para nuestro pueblo, pero
el valor para Extremadura de esta transición que estamos impulsando hoy
será incalculable mañana, porque vamos a situar a nuestro pueblo entre
los primeros de España.
Pero para que así sea, es muy importante interiorizar antes los
motivos por los que nos levantamos cada día. Mis días siguen marcados
por los principios de austeridad, regeneración y proyección económica,
social y cultural de Extremadura. Enfrentándome a la hora de defender
los intereses de todos los extremeños no sólo al anterior Gobierno sino
también, cuando lo ha requerido mi región, a mi propio partido en Madrid
y al actual presidente del Gobierno de España, siempre que lo he
considerado vital para mi tierra.
Otros días están marcados por los incendios, por el mazazo de los
datos del paro, por el Festival de Teatro Clásico de Mérida, por los
ajustes, por la deuda histórica, por acabar con el despilfarro, por los
vuelos en Badajoz, por el control del déficit, por proyectar el Centro
de Mínima Invasión de Cáceres, por las manifestaciones, por el pago a
proveedores, por las preguntas en el Parlamento, por nuestras
infraestructuras, por nuestro turismo, por nuestra cultura, por hacer
viable la educación y la sanidad sin endeudar más ni pedir anticipos en
nombre de todos los extremeños, por la restructuración del sector
público. Estoy cumpliendo con mi parte. Pero de pronto, como siempre, se
acaba el día. Y el problema es que no tenemos demasiados.
Nos quedan 365 días hasta el siguiente Día de Extremadura. La
realidad es que todos los aquí presentes en este Acto Institucional
tenemos, desde nuestras actuales responsabilidades, la capacidad de
cambiar Extremadura en un solo día, mucho más de lo que seremos capaces
de hacerlo en toda nuestra vida cuando dejemos de ser presidentes,
consejeros, directores, cargos públicos, cuando dejemos la política, la
actividad sindical, el mundo asociativo o representativo de la economía y
la sociedad extremeña.
Por eso cada día que pasa cuenta. Y la cuestión de fondo es qué
hacemos con estos días. Todos los aquí presentes somos responsables de
lo que queramos hacer con nuestros días. Yo os propongo como presidente
que desde hoy todos los días los pongamos al servicio del pueblo
extremeño. Que renovemos los votos. Yo os propongo que nos centremos en
tres pilares fundamentales por su incidencia en el Desarrollo Económico
Regional, y su repercusión en el empleo que nos permitirán seguir
avanzando en esa Nueva Extremadura próspera y moderna que todos
queremos.
El primero de ellos es nuestro modelo económico y social. Debemos
seguir caminando hacia esa Nueva Extremadura moderna y emprendedora que
todos queremos, un modelo en el que los protagonistas nacen de la
sociedad civil y el gobierno tan sólo acompaña, pero para que eso sea
posible debemos asegurarnos antes que ningún extremeño se quede en el
camino.
Lo llevábamos en nuestra programa electoral, estaba en el acuerdo de
investidura con Izquierda Unida, lo reclama acertadamente hoy la
sociedad civil y celebro que se haya unido en verano el Partido
Socialista a esta idea. Habrá una renta básica de inserción social para
todos aquellos extremeños que queden fuera del Plan Prepara. Estoy
convencido que llegaremos a un gran acuerdo las tres fuerzas políticas
con representación en el Parlamento para que así sea.
El segundo de ellos es la cultura. Que, como he dicho muchas veces,
no sólo alimenta el alma, sino también engorda la cuenta de resultados
de nuestro pueblo. No estoy de acuerdo y considero un grave error la
subida del IVA a la cultura. Lo he dicho públicamente muchas veces. Fui
el primero en hacerlo. Y quiero anunciar hoy aquí que en Extremadura no
habrá un IVA cultural del 21% como en el resto de España, Extremadura
tendrá un IVA a la cultura del 13% como el resto de países de nuestro
entorno.
Estableceremos una línea de ayudas autonómicas destinadas a los
empresarios dedicados al desarrollo de actividades culturales afectadas
por el incremento del IVA y que asuman el compromiso de soportar el
coste que supondría para el usuario tal crecimiento. Nos referimos a las
entradas a teatros, salas cinematográficas, exposiciones, conciertos y
otras actividades culturales.
Seremos nosotros como Gobierno de Extremadura los que asumiremos la
subida de ese impuesto. No vamos a permitir que se vacíen nuestros
espacios culturales. Ahora es cuando más debemos apoyar todos a nuestra
cultura. Y la cultura se apoya con dinero público.
Pero nuestro compromiso con la cultura es también una apuesta clara
por la educación de nuestros hijos. Mientras trabajamos con los recursos
de los que disponemos hacia una educación de calidad, que es lo que
todos queremos, el Gobierno de Extremadura presentará en el Parlamento
de Extremadura antes de final de año un Proyecto de Ley en el que se
contemple el establecimiento de una deducción sobre la cuota íntegra
autonómica del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas destinada
a compensar el mayor coste del material escolar que se produce por el
incremento del IVA.
Esta deducción será aplicable por aquellos contribuyentes que tengan
hijos en edad escolar. Más de 183.000 niñ
os
entre 0 y 16 años serán los beneficiarios. La subida del IVA al material
escolar no afectará a los extremeños.
El tercer pilar es una visión del lugar que debe ocupar Extremadura.
Somos un pueblo muy capaz, que debe ser respetado y se debe contar con
nosotros siempre. No somos una provincia de Andalucía. Debemos
concentrarnos para ello en ser una región fuerte en España y fuerte en
Europa, hoy más que nunca.
En el pasado debate sobre el Estado de la Región lo advertí y
sucedió. Debemos de liderar la resistencia contra esa iniciativa
insolidaria llamada Pacto Fiscal catalán, que muy sencillo de resumir
hoy: Cataluña pide y Extremadura paga. Debemos ser conscientes de que
ese dinero, esos 5.023 millones de euros, salen del bolsillo de todos
los extremeños, de todos los españoles. No podemos consentir
declaraciones como las del president, Artur Mas, defendiendo que “ése es
el dinero de los propios catalanes”. No es cierto. Ése es también
nuestro dinero y hay que decir basta.
Las exigencias de unos cuantos políticos que quieren dilapidar los
principios de nuestra constitución, no representan al pueblo catalán,
que los extremeños tanto amamos.
Y precisamente porque Cataluña ha sido y es casa de tantos
extremeños, es hora de exigir que no oculten más su fracaso en la
gestión con maniobras de despiste. Alguien debe decirles que lo honesto
es hacer autocrítica, no eximirse de las responsabilidades de gestión
que son sólo suyas.
Catalunya no puede pensar sólo en catalán como Europa no puede hablar
sólo en alemán, Europa tiene que hablar en europeo.
Pero no conseguiremos cambiar nuestras circunstancias si no actuamos,
si sólo nos limitamos a mirar por la ventana. Debemos reaccionar.
Pero si exigimos la unidad y solidaridad del resto de comunidades,
del resto de países, comencemos por nosotros mismos. Y sólo de este
modo, demostrando que nosotros sí sabemos ser un pueblo unido, podremos
demandar aquello que todos creemos justo.
Por eso hoy, el día en que nos mostramos como un único pueblo desde
las piedras de nuestro mayor escenario, debo volver a ofrecer ese gran
Pacto sobre Fondos Europeos. Y aunque sea un ofrecimiento rechazado,
como ven, no me rindo. Porque de nada nos sirve la filosofía del no por
el no. Les aseguro que el NO sistemático no aporta nada a esta tierra. E
invito públicamente de nuevo al PSOE a que se una al pacto.
Sólo desde la colaboración podremos trabajar en las generaciones
futuras, que es el único objetivo del pacto que propongo a los partidos
de la oposición.
En 2014 y durante 6 años, Extremadura será la única región en España
que goce del título de región objetivo 1 y región de convergencia. Se
trata de una oportunidad que debemos aprovechar de manera inteligente
para garantizarnos el desarrollo que no hemos podido lograr durante
décadas.
Invertir esta tendencia es la razón principal por la que propongo a
los grupos de la oposición crear esa Comisión Regional de Coordinación
de Fondos Europeos. No por proponer algo primero y que otros apoyen
después. Ningún dirigente con altura de miras se preocupa por esas
nimiedades. El futuro de nuestros hijos merece mucho más que eso.
Todavía estamos a tiempo, Podemos firmar un Pacto que nos diga no en
qué gastar, sino qué invertir a partir de enero de 2013.
Os propongo trabajar por estos tres pilares. Respetando que cada uno
de nosotros tenemos una visión de las instituciones y la participación
política. Cada uno de nosotros
tenemos una idea clara de lo que queremos que hagan
nuestros políticos por nosotros. Y lo que debemos hacer, si tenemos las
ideas y las propuestas tan claras, es ponerlas a disposición de la
sociedad y de las instituciones para que se hagan realidad.
Cada uno de nosotros tenemos claros cuáles son nuestros intereses
individuales, pero para que cada uno de nosotros podamos verlos
satisfechos, tenemos que primar antes cada día, en este momento, y hoy
más que nunca, nuestros intereses colectivos como nación y como región.
En mi presidencia no hay intereses individuales por encima de nuestros
objetivos colectivos. Podemos mirarle a nuestro pueblo a los ojos y
pedirle aún más esfuerzo con lealtad.
En Extremadura hay mucho por hacer. Es horar de ampliar las miras, no
estrecharlas. Estoy hablando de los más de 135.000 extremeños que están
en paro, estoy hablando de las empresas extremeñas que necesitan
conquistar nuevos mercados, estoy hablando de las seguros agrarios de
nuestros agricultores, estoy hablando de nuestros maestros, de nuestros
médicos, de nuestros jóvenes, estoy hablando de nuestros autónomos y
estoy hablando también de los tres de cada diez extremeños que viven por
debajo del umbral de la pobreza. Tenemos todavía mucho por hacer
juntos.
Quisiera leer para finalizar un poema inédito que hoy ve la luz
dedicado a la bandera de Extremadura de su creador, Martín Rodríguez
Contreras. Es del año 1977. Y quería compartirlo con todos vosotros
porque sus palabras merecen ser inmortalizadas hoy entre las piedras de
nuestro Teatro Romano 35 años después.
Verde: Esperanza contenida -mágica
ilusión-
Blanca: Virginal, selvática, boscosa –no
labrada Extremadura,
abandonada tierra.
Negra: Cierto presente de la dura
emigración
¡Tricolor!
Simbólica verdad de un pueblo nuevo
De raíz vieja.
¡Tricolor!
¡Dignidad al viento tu proclamas!
Y dicen los voceros de la fama
Que hoy Extremadura en ti ya despertó.
Ancestral servilismo tú condenas
Y rechazas el expolio y la explotación
Y rompes sin piedad el miedo y las
cadenas
de este pueblo heroico que encontró su
voz.
Al viento del progreso despliegas tus
colores
y tienes en tu cuna un halo popular,
exiges con vehemencia nuestras
reivindicaciones,
y luchas a conciencia en por de la
igualdad.
Y el pueblo ilusionado te sigue a ti
¡Bandera!
sabor de Extremadura, esencia, orden y
paz,
y ve en ti la manera, la forma serena,
el ejemplo más fecundo, de un profundo
ideal.
Contigo mi bandera y en ti mi Extremadura
Comienza otra andadura y empieza a
caminar…
Han pasado muchos años, pero en días como hoy todos volvemos a
sentirnos como niños. Es la primera vez en la historia reciente del
pueblo extremeño que nuestro destino depende de una gran unidad en 2013.
Os garantizo que siempre habrá un extremeño cuando otro extremeño lo
necesite. Y que ningún extremeño caminará sólo.
Veintitrés años de monarquía constitucional no democrática, más otros
siete de monarquía con dictadura y sin constitución; más ocho años de
república, tres de ellos en guerra civil con parte sustancial de nuestra
tierra bajo una dictadura militar; treinta y seis años de dictadura,
tres de transición y veintitrés de democracia. Llevamos muchos años
tratando de encontrarnos y cuando llega el tiempo de hacerlo, siempre
hay alguien que trata de dividirnos a cualquier precio.
No tenemos todas las respuestas, pero juntos podremos obtener las
preguntas. Todos sabremos estar donde hay que estar. Nuestro pueblo no
tiene límites. Y si dudamos de la capacidad de superar un desafío,
caminaremos juntos. Nos tendremos siempre los unos a los otros. En lo
bueno y en lo malo. Y entre todos haremos lo más difícil: devolver a
Extremadura al progreso. Y cuando nuestros hijos echen la vista atrás,
estarán orgullosos de nosotros. Y dirán: fue por mis padres. Entonces,
ya mayores, lo recordaremos, y en ese momento, como hoy volveremos a
sentirnos niños.
Muchas gracias.
Buenas noches Extremadura, buenas noches a los medallistas, autoridades e invitados presentes hoy en este Acto Institucional con motivo del Día de Extremadura. Saludar también a todos los extremeños que siguen a través de la radio, la televisión, Internet y las redes sociales las palabras que este presidente quiere trasladarles hoy.
Esperaba estar aquí en circunstancias diferentes. Reconozco que desde mi toma de posesión el pasado 8 de julio de 2011 gobernar nuestra tierra ha sido un proceso con más conflictos y sobresaltos de los que nunca imaginé. Pero también está siendo un tiempo con más aciertos y buena gestión de los que la memoria hegemónica de algunos de los hoy aquí presentes, está dispuesta a reconocer en abierto.
Hay mucho miedo a la verdad.
Se me ha sugerido que en este discurso no sea duro, que reproduzca un discurso buenista y prefabricado, que haga ver lo que quiera hacer ver, pero sin molestar a demasiada gente. Se me está pidiendo que no os hable desde el corazón. Pero no puedo.
Asumí la
presidencia para mejorar un mal sistema escolar, reformar los servicios
sociales y sanitarios que hoy están en quiebra, porque ahorraremos
dinero si somos más eficientes, cambiar nuestro modelo económico,
emprender y exportar, porque el modelo que ha producido crecimiento para
Extremadura hoy genera recesión.
Asumí la presidencia para proteger a nuestros mayores, para situar a nuestras mujeres en puestos de liderazgo, para potenciar el mundo de la cultura, para fortalecer nuestra identidad dentro de España y de Europa, para impulsar el revelo generacional en Extremadura situando a nuestros jóvenes en el centro de la acción, para pasar el testigo a la generación de la que podemos sentirnos más orgullosos, la generación de la democracia.
Pero parece que hay todavía un sistema perfectamente engrasado que quiere resistirse a ese cambio. Hoy quiero decirles a los integrantes de ese sistema que no pueden frenar lo que no conocen. Que el cambio es imparable. Y que nosotros ni buscamos ni provocamos un asalto, ni esperamos ni incitamos a un enfrentamiento, nosotros lo único que buscamos es cambiar.
Quiero mis primeras palabras sean para los extremeños que están en paro. Quiero deciros que siento vuestro dolor. Sé que cuando las cosas salen mal, cuando el camino se pone cuesta arriba, cuando las deudas suben, cuando al querer sonreír, tienes que ahogar en lágrimas, sé de primera mano que la soledad se hace eterna y demasiado profunda.
Como sabéis, antes de asumir la presidencia fui primer teniente de alcalde en la de ciudad de Badajoz durante 13 años. Me gradué en “la verdadera escuela de la política”, que son nuestros Ayuntamientos y sé, por lo tanto, de primera mano (no me lo han contado) lo que es gobernar para la calle y tener responsabilidades públicas con mis paisanos y ser valorado diariamente por ello desde que tenía 28 años.
Pero sé también lo que es trabajar por necesidad. Toda mi familia lo sabe. Lo he hecho desde los 16 años para poder costearme los estudios y sé también lo mal que se pasa cuando no se tiene trabajo. Lo que es depender de la cosecha, de tu familia o tener que mantenerla. Lo hemos vivido como muchos de vosotros en carne propia.
Os prometí austeridad, regeneración y empleo. Y lo que en las elecciones fueron promesas es mi responsabilidad como presidente del Gobierno convertirlas en logros. Vosotros y nosotros lo sabemos. Pero creerme. No he olvidado absolutamente nada por lo que hemos luchado y así como yo no me rindo en mi empeño, lo único que os pido estos próximos meses es que vosotros tampoco lo hagáis.
Vosotros y nosotros sabemos que este presidente de Extremadura no tiene la culpa ni de la deuda ni del déficit que nos han dejado. Yo lo que soy es únicamente el responsable de la solución.
A mis 46 años y con muchas experiencias ya a mi espalda sé perfectamente lo que quiero hacer, cómo lo tengo que hacer y a dónde quiero llevar a Extremadura. Y sé que dentro de tres años vosotros valoraréis no sólo nuestros logros como gobierno, sino también el estilo constructivo o no de nuestra oposición, de sindicatos, de patronal y del resto de agentes económicos y sociales.
Y sé también, por experiencia, que los primeros que empiecen a entender que solo unidos podremos superar los desafíos colectivos a los que nos estamos enfrentando, serán los primeros en salir de la crisis.
Hoy se ha armado un gran revuelo porque hay muchas manifestaciones a las puertas del Teatro Romano. Han tenido que venir dispositivos de Madrid y de otras Comunidades Autónomas.
Pero muchos de los que estáis ahí fuera manifestándoos lo estáis haciendo desde el respeto y, por eso, quiero deciros desde esta tribuna que os escucho, que os entiendo y que ojalá nunca hubiera sido necesario pedir tanto esfuerzo, tantos sacrificios a un pueblo como el nuestro, que tanto ha dado ya por su país y por su región.
Hoy estáis pidiendo a la clase política que solucionen vuestros problemas. Cuando la realidad es que no sólo existen vuestros problemas, sino que todos los extremeños tenemos problemas. Y, sin embargo, muchos de nosotros fingimos muchas veces no tenerlos.
Los milagros no existen por sí solos, sólo el trabajo y la unidad los
hacen posibles. Por eso si esperáis que un político serio os diga hoy
lo que queréis escuchar, estáis pidiendo que os engañen, si esperáis que
vuestros líderes posean una inteligencia más elevada que vosotros,
estáis pidiendo que os engañen y si esperáis que vuestras instituciones
os vuelvan a dar todo lo que queréis, estáis pidiendo que os engañen.
Lo único que existe. Lo único que nos queda como pueblo hoy, y es mucho y debemos de cuidarlo todos, es agarrarnos a lo que creemos y luchar con todas nuestras fuerzas por nuestras convicciones.
Lo único que nos queda es creer hoy más que nunca en las personas que encarnan nuestros ideales, creer en las personas que comparten nuestras esperanzas, creer en las personas que luchan por nuestras ideas, creer en las personas que luchan por nuestros sueños.
Creer en las personas sinceras e independientes que están haciendo todo lo que hay que hacer hoy y ahora por vosotros, por nosotros y por todos, que están haciendo hoy tanto como hicieron nuestros padres ayer. Lo que nos queda es luchar como los cinco medallistas de hoy, todos y cada uno de ellos, por los ideales, las esperanzas, las ideas y los sueños por los que todos estamos dispuestos a llegar hasta el final.
La grandeza de nuestras hermanas del Cottolengo, el compromiso social de Delfín, la música de Miguel del Barco, la prosa extremeña de Víctor Chamorro y el amor a Extremadura, a nuestra esencia, a nuestra historia, a los descubridores, de Miguel de la Quadra-Salcedo. La impronta de estos cinco medallistas nos inspira. Ellos han hecho posible a lo largo de toda una vida lo que hoy entre el conjunto de los representantes de la sociedad civil parece imposible: servir noblemente a su pueblo.
Nuestros padres nos trasladaron su sueño por la igualdad como el único camino para conseguir una Extremadura justa. Y este sueño por el que hoy continuamos luchando, se convierte en realidad en cada segundo de la vida de nuestras hermanas del Cottolengo.
En estos momentos necesitamos de esa igualdad, hermanas, pero también nuestra palabra de extremeños de que remaremos por nuestra tierra todos juntos, como héroes de lo cotidiano y que seremos parte activa de la sociedad como lo ha hecho Delfín cada día de su carrera como médico rural.
Necesitamos también creer en la libertad que nos aporta Víctor Chamorro. Una libertad que no está reñida con el respeto y la profunda admiración por una tierra que mantiene sus valores; una libertad, que nos permita crecer sin más ataduras ni intimidaciones.
Pero sobre todo lo que nos servirá para superar cualquier obstáculo, para hacerlo como extremeños, es nuestra unidad como pueblo. Hemos comenzado el acto con el himno de Miguel del Barco. Con tu música, Miguel, todos sentimos Extremadura sin fisuras. Nos llega al alma y hay muy pocas cosas en esta vida que con el tiempo en el que vivimos nos consigan emocionar. Ahora es nuestra obligación como extremeños trasladar esa unidad que sentimos a cada día que vivimos.
Y todos esos valores que representan cada uno de nuestros medallistas, no serían posible sin la valentía que caracteriza a Miguel de la Quadra-Salcedo y que han demostrado cada uno de ellos. Es indispensable ser valiente para servir con honestidad a Extremadura. Es indispensable la valentía con la que vivieron nuestros padres para superar cualquier circunstancia, cualquier reto, cualquier desafío.
Y me vais a permitir que me detenga en el reconocimiento que hemos decidido otorgar a alguien que no ha nacido en Extremadura como Miguel de la Quadra-Salcedo, porque el hecho de tomar esa decisión supone una cuestión fundamental. Estoy hablando de ese concepto que se presta a tantos equívocos y malentendidos como es la identidad.
Nosotros como extremeños hemos apostado por el único sentido de la identidad que puede aportar grandeza a un pueblo. La identidad universalista e integradora. Universalista porque se quiere abrir al mundo y esparcirse por el mundo. Integradora porque no cierra el camino a nadie. Aquí en Extremadura cabemos todos, porque son muchos los que acuden a la llamada de Extremadura cuando Extremadura les necesita. Me estoy refiriendo al cabo de la UME Alberto Guisado que se dirigía a las llamas y que el incendio de Gata nos arrebató.
Somos un pueblo abierto labrado desde el corazón. Y un buen extremeño será siempre aquel que haga algo bueno por Extremadura, haya o no nacido aquí, tenga o no aquí sus raíces. Tengo la suerte de estar rodeado como presidente de muy buenos extremeños de nacimiento y de extremeños de corazón. Y yo añadiría también que un buen extremeño es aquel que, al revés, habiendo nacido aquí ha hecho algo bueno por España, la nación a la que pertenecemos.
Estamos viviendo los momentos más difíciles de nuestra historia, los episodios de más dificultad de la historia política, económica y social de nuestra región. Estamos ante un tiempo político que requiere superar grandes desafíos colectivos y ese proceso de superación conlleva grandes sacrificios colectivos. Todo lo demás, todas esas promesas sin necesidad de esfuerzo, son mentira.
Llevo lo suficiente en
política como para saber lo que es ganar y lo que es perder. Como para
saber, como se ha dicho este verano en este Teatro Romano, que existir
es resistir. Sé que el fracaso enseña lo que el éxito oculta y sé
también que cuanto más duro es un conflicto para un pueblo, más glorioso
es su triunfo. Porque lo que logramos sin esfuerzo, poco lo veneramos.
Es el precio de nuestro esfuerzo el que realmente da valor a las cosas.
La fortaleza de un pueblo se mide siempre haciendo frente a las adversidades. Y la transición económica que estamos liderando está teniendo un precio históricamente doloroso hoy para nuestro pueblo, pero el valor para Extremadura de esta transición que estamos impulsando hoy será incalculable mañana, porque vamos a situar a nuestro pueblo entre los primeros de España.
Pero para que así sea, es muy importante interiorizar antes los motivos por los que nos levantamos cada día. Mis días siguen marcados por los principios de austeridad, regeneración y proyección económica, social y cultural de Extremadura. Enfrentándome a la hora de defender los intereses de todos los extremeños no sólo al anterior Gobierno sino también, cuando lo ha requerido mi región, a mi propio partido en Madrid y al actual presidente del Gobierno de España, siempre que lo he considerado vital para mi tierra.
Otros días están marcados por los incendios, por el mazazo de los datos del paro, por el Festival de Teatro Clásico de Mérida, por los ajustes, por la deuda histórica, por acabar con el despilfarro, por los vuelos en Badajoz, por el control del déficit, por proyectar el Centro de Mínima Invasión de Cáceres, por las manifestaciones, por el pago a proveedores, por las preguntas en el Parlamento, por nuestras infraestructuras, por nuestro turismo, por nuestra cultura, por hacer viable la educación y la sanidad sin endeudar más ni pedir anticipos en nombre de todos los extremeños, por la restructuración del sector público. Estoy cumpliendo con mi parte. Pero de pronto, como siempre, se acaba el día. Y el problema es que no tenemos demasiados.
Nos quedan 365 días hasta el siguiente Día de Extremadura. La realidad es que todos los aquí presentes en este Acto Institucional tenemos, desde nuestras actuales responsabilidades, la capacidad de cambiar Extremadura en un solo día, mucho más de lo que seremos capaces de hacerlo en toda nuestra vida cuando dejemos de ser presidentes, consejeros, directores, cargos públicos, cuando dejemos la política, la actividad sindical, el mundo asociativo o representativo de la economía y la sociedad extremeña.
Por eso cada día que pasa cuenta. Y la cuestión de fondo es qué hacemos con estos días. Todos los aquí presentes somos responsables de lo que queramos hacer con nuestros días. Yo os propongo como presidente que desde hoy todos los días los pongamos al servicio del pueblo extremeño. Que renovemos los votos. Yo os propongo que nos centremos en tres pilares fundamentales por su incidencia en el Desarrollo Económico Regional, y su repercusión en el empleo que nos permitirán seguir avanzando en esa Nueva Extremadura próspera y moderna que todos queremos.
El primero de ellos es nuestro modelo económico y social. Debemos seguir caminando hacia esa Nueva Extremadura moderna y emprendedora que todos queremos, un modelo en el que los protagonistas nacen de la sociedad civil y el gobierno tan sólo acompaña, pero para que eso sea posible debemos asegurarnos antes que ningún extremeño se quede en el camino.
Lo llevábamos en nuestra programa electoral, estaba en el acuerdo de investidura con Izquierda Unida, lo reclama acertadamente hoy la sociedad civil y celebro que se haya unido en verano el Partido Socialista a esta idea. Habrá una renta básica de inserción social para todos aquellos extremeños que queden fuera del Plan Prepara. Estoy convencido que llegaremos a un gran acuerdo las tres fuerzas políticas con representación en el Parlamento para que así sea.
El segundo de ellos es la cultura. Que, como he dicho muchas veces, no sólo alimenta el alma, sino también engorda la cuenta de resultados de nuestro pueblo. No estoy de acuerdo y considero un grave error la subida del IVA a la cultura. Lo he dicho públicamente muchas veces. Fui el primero en hacerlo. Y quiero anunciar hoy aquí que en Extremadura no habrá un IVA cultural del 21% como en el resto de España, Extremadura tendrá un IVA a la cultura del 13% como el resto de países de nuestro entorno.
Estableceremos una línea de ayudas autonómicas destinadas a los empresarios dedicados al desarrollo de actividades culturales afectadas por el incremento del IVA y que asuman el compromiso de soportar el coste que supondría para el usuario tal crecimiento. Nos referimos a las entradas a teatros, salas cinematográficas, exposiciones, conciertos y otras actividades culturales.
Seremos nosotros como Gobierno de Extremadura los que asumiremos la subida de ese impuesto. No vamos a permitir que se vacíen nuestros espacios culturales. Ahora es cuando más debemos apoyar todos a nuestra cultura. Y la cultura se apoya con dinero público.
Pero nuestro compromiso con la cultura es también una apuesta clara por la educación de nuestros hijos. Mientras trabajamos con los recursos de los que disponemos hacia una educación de calidad, que es lo que todos queremos, el Gobierno de Extremadura presentará en el Parlamento de Extremadura antes de final de año un Proyecto de Ley en el que se contemple el establecimiento de una deducción sobre la cuota íntegra autonómica del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas destinada a compensar el mayor coste del material escolar que se produce por el incremento del IVA.
Esta deducción será aplicable por aquellos contribuyentes que tengan
hijos en edad escolar. Más de 183.000 niñ
os
entre 0 y 16 años serán los beneficiarios. La subida del IVA al material
escolar no afectará a los extremeños.
El tercer pilar es una visión del lugar que debe ocupar Extremadura. Somos un pueblo muy capaz, que debe ser respetado y se debe contar con nosotros siempre. No somos una provincia de Andalucía. Debemos concentrarnos para ello en ser una región fuerte en España y fuerte en Europa, hoy más que nunca.
En el pasado debate sobre el Estado de la Región lo advertí y sucedió. Debemos de liderar la resistencia contra esa iniciativa insolidaria llamada Pacto Fiscal catalán, que muy sencillo de resumir hoy: Cataluña pide y Extremadura paga. Debemos ser conscientes de que ese dinero, esos 5.023 millones de euros, salen del bolsillo de todos los extremeños, de todos los españoles. No podemos consentir declaraciones como las del president, Artur Mas, defendiendo que “ése es el dinero de los propios catalanes”. No es cierto. Ése es también nuestro dinero y hay que decir basta.
Las exigencias de unos cuantos políticos que quieren dilapidar los principios de nuestra constitución, no representan al pueblo catalán, que los extremeños tanto amamos.
Y precisamente porque Cataluña ha sido y es casa de tantos extremeños, es hora de exigir que no oculten más su fracaso en la gestión con maniobras de despiste. Alguien debe decirles que lo honesto es hacer autocrítica, no eximirse de las responsabilidades de gestión que son sólo suyas.
Catalunya no puede pensar sólo en catalán como Europa no puede hablar sólo en alemán, Europa tiene que hablar en europeo.
Pero no conseguiremos cambiar nuestras circunstancias si no actuamos, si sólo nos limitamos a mirar por la ventana. Debemos reaccionar.
Pero si exigimos la unidad y solidaridad del resto de comunidades, del resto de países, comencemos por nosotros mismos. Y sólo de este modo, demostrando que nosotros sí sabemos ser un pueblo unido, podremos demandar aquello que todos creemos justo.
Por eso hoy, el día en que nos mostramos como un único pueblo desde las piedras de nuestro mayor escenario, debo volver a ofrecer ese gran Pacto sobre Fondos Europeos. Y aunque sea un ofrecimiento rechazado, como ven, no me rindo. Porque de nada nos sirve la filosofía del no por el no. Les aseguro que el NO sistemático no aporta nada a esta tierra. E invito públicamente de nuevo al PSOE a que se una al pacto.
Sólo desde la colaboración podremos trabajar en las generaciones futuras, que es el único objetivo del pacto que propongo a los partidos de la oposición.
En 2014 y durante 6 años, Extremadura será la única región en España que goce del título de región objetivo 1 y región de convergencia. Se trata de una oportunidad que debemos aprovechar de manera inteligente para garantizarnos el desarrollo que no hemos podido lograr durante décadas.
Invertir esta tendencia es la razón principal por la que propongo a los grupos de la oposición crear esa Comisión Regional de Coordinación de Fondos Europeos. No por proponer algo primero y que otros apoyen después. Ningún dirigente con altura de miras se preocupa por esas nimiedades. El futuro de nuestros hijos merece mucho más que eso.
Todavía estamos a tiempo, Podemos firmar un Pacto que nos diga no en qué gastar, sino qué invertir a partir de enero de 2013.
Os propongo trabajar por estos tres pilares. Respetando que cada uno
de nosotros tenemos una visión de las instituciones y la participación
política. Cada uno de nosotros
tenemos una idea clara de lo que queremos que hagan
nuestros políticos por nosotros. Y lo que debemos hacer, si tenemos las
ideas y las propuestas tan claras, es ponerlas a disposición de la
sociedad y de las instituciones para que se hagan realidad.
Cada uno de nosotros tenemos claros cuáles son nuestros intereses individuales, pero para que cada uno de nosotros podamos verlos satisfechos, tenemos que primar antes cada día, en este momento, y hoy más que nunca, nuestros intereses colectivos como nación y como región. En mi presidencia no hay intereses individuales por encima de nuestros objetivos colectivos. Podemos mirarle a nuestro pueblo a los ojos y pedirle aún más esfuerzo con lealtad.
En Extremadura hay mucho por hacer. Es horar de ampliar las miras, no estrecharlas. Estoy hablando de los más de 135.000 extremeños que están en paro, estoy hablando de las empresas extremeñas que necesitan conquistar nuevos mercados, estoy hablando de las seguros agrarios de nuestros agricultores, estoy hablando de nuestros maestros, de nuestros médicos, de nuestros jóvenes, estoy hablando de nuestros autónomos y estoy hablando también de los tres de cada diez extremeños que viven por debajo del umbral de la pobreza. Tenemos todavía mucho por hacer juntos.
Quisiera leer para finalizar un poema inédito que hoy ve la luz dedicado a la bandera de Extremadura de su creador, Martín Rodríguez Contreras. Es del año 1977. Y quería compartirlo con todos vosotros porque sus palabras merecen ser inmortalizadas hoy entre las piedras de nuestro Teatro Romano 35 años después.
Verde: Esperanza contenida -mágica ilusión-
Blanca: Virginal, selvática, boscosa –no labrada Extremadura,
abandonada tierra.
Negra: Cierto presente de la dura emigración
¡Tricolor!
Simbólica verdad de un pueblo nuevo
De raíz vieja.
¡Tricolor!
¡Dignidad al viento tu proclamas!
Y dicen los voceros de la fama
Que hoy Extremadura en ti ya despertó.
Ancestral servilismo tú condenas
Y rechazas el expolio y la explotación
Y rompes sin piedad el miedo y las cadenas
de este pueblo heroico que encontró su voz.
Al viento del progreso despliegas tus colores
y tienes en tu cuna un halo popular,
exiges con vehemencia nuestras reivindicaciones,
y luchas a conciencia en por de la igualdad.
Y el pueblo ilusionado te sigue a ti ¡Bandera!
sabor de Extremadura, esencia, orden y paz,
y ve en ti la manera, la forma serena,
el ejemplo más fecundo, de un profundo ideal.
Contigo mi bandera y en ti mi Extremadura
Comienza otra andadura y empieza a caminar…
Han pasado muchos años, pero en días como hoy todos volvemos a sentirnos como niños. Es la primera vez en la historia reciente del pueblo extremeño que nuestro destino depende de una gran unidad en 2013. Os garantizo que siempre habrá un extremeño cuando otro extremeño lo necesite. Y que ningún extremeño caminará sólo.
Veintitrés años de monarquía constitucional no democrática, más otros siete de monarquía con dictadura y sin constitución; más ocho años de república, tres de ellos en guerra civil con parte sustancial de nuestra tierra bajo una dictadura militar; treinta y seis años de dictadura, tres de transición y veintitrés de democracia. Llevamos muchos años tratando de encontrarnos y cuando llega el tiempo de hacerlo, siempre hay alguien que trata de dividirnos a cualquier precio.
No tenemos todas las respuestas, pero juntos podremos obtener las preguntas. Todos sabremos estar donde hay que estar. Nuestro pueblo no tiene límites. Y si dudamos de la capacidad de superar un desafío, caminaremos juntos. Nos tendremos siempre los unos a los otros. En lo bueno y en lo malo. Y entre todos haremos lo más difícil: devolver a Extremadura al progreso. Y cuando nuestros hijos echen la vista atrás, estarán orgullosos de nosotros. Y dirán: fue por mis padres. Entonces, ya mayores, lo recordaremos, y en ese momento, como hoy volveremos a sentirnos niños.
Muchas gracias.

















