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María García Pajuelo | 517
Jueves, 15 de Abril de 2010

Mi más sincero agradecimiento · María García Pajuelo · Montijo

Pronto hará un mes de la muerte de mi marido y padre de mis hijos, mi querido Dioni, y no quiero que pase más tiempo sin haber dado las gracias a todos aquellos que de una manera u otra han estado a nuestro lado en los duros momentos de su enfermedad, en los días próximos a su muerte y después con sus oraciones y palabras de aliento.

Gracias al Equipo de Cuidados Paliativos. Son sanitarios de Primera, profesionales excelentes en todos los sentidos. Es destacable su calidad humana. Su trato con el enfermo y la familia les hace especiales y de una exquisitez encomiable.

Gracias a todo el personal de la planta 2ª Izda del Hospital Perpetuo Socorro por su buen hacer y sus palabras de ánimo. Compartimos con vosotros y desde la Unidad de Cuidados Paliativos los últimos dieciséis días de la vida de Dioni y nos hicisteis que todo fuera más fácil, que doliera algo menos.

Gracias a los Capellanes que nos acompañaban un ratito todos los días y le llevaban la Comunión. ! Qué suerte has tenido mi niño! El mismo Dios iba a visitarte a diario y se quedaba en tu corazón!
Gracias a todos los que pasasteis por la habitación 229 !Qué feliz le hicieron aquellos momentos, ¡y también a mí!

Gracias a todos sus compañeros del Colegio San Juan Bautista, donde Dioni ejerció como Educador los últimos diez años y dónde se jubiló por incapacidad hace unos seis meses. Se han preocupado, nos han acompañado…Nos hicieron llegar sus flores

Gracias a sus compañeros sacerdotes .Gracias a Andrés y a todos los de su curso. Han sido como sus hermanos biológicos, además de ser hermanos de Fe y compañeros y amigos desde niños, desde el Seminario. Gracias también a nuestro párroco y nuestra Comunidad parroquial de San Gregorio Ostiense de Montijo. Gracias por su apoyo y su oración.

Gracias a nuestras familias, a nuestras vecinas, también a mis compañeros maestros y a nuestros amigos, gracias por vuestra preciosa cruz de flores. Gracias a Ana y sus hijas, a María y a Ana Rosa que no olvidaron ningún detalle. Todos juntos han hecho posible que no nos faltara lo esencial,”eso que es invisible a los ojos…”, decía El Principito de Saint-Exupéry

Doy Gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocerte, y así de quererte y de amarte, de haber compartido todo o casi todo contigo durante muchos años. Le sigo dando gracias por tener dos hijos tuyos frutos del Amor, que son los que me hacen ver que papá sigue aquí y que me permiten, Dioni, mirarte en ellos. Vuelvo a darle gracias por las cosas que me has enseñado y que hemos aprendido juntos. Me gustaba decirte: ”Sufriendo unidos crecen los amores…”cantaba Pablo Milanés. Y nuestro Amor creció y creció y, en estos últimos tiempos se hizo inmenso hasta siempre. Gracias Señor.
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