CCOO denuncia la situación “irregular y desprotegida que sufren las empleadas de la Guardería de la Base Militar de Bótoa”
CCOO de Extremadura denuncia “la grave situación de indefensión e incertidumbre en la que se hallan cinco empleadas de la Guardería de la Base Militar de Bótoa, quienes tras el cambio en la concesión de este servicio se encuentran sin que la nueva empresa les aclare cuál es su situación laboral y les impide el acceso al centro de trabajo”.
Un grupo de delegados de CCOO de Extremadura se personaron
en la base militar esta mañana, para acompañar a las trabajadoras y demandar
que se les permitiese trabajar si su contrato sigue vigente o que se les
comunicara oficialmente su cese de actividad para poder regularizar su
situación y solicitar la prestación por desempleo.
Tras cinco horas reunidos ante las puertas de la base
militar, desde las siete de la mañana, se logró que las autoridades de la base
entregaran a las trabajadoras un documento certificando que en estos momentos
ninguna de ellas consta como empleada en empresa alguna que opere dentro del
recinto, por lo que no pueden autorizarles el paso.
Ante esta situación, la Federación de Enseñanza de CCOO de
Extremadura exige a las dos empresas involucradas, CATIVOS, que es la anterior
gestora de la guardería, y a KIDSCO, que es la que a partir de ahora tiene esta
concesión, “que cumplan con sus obligaciones, que comuniquen oficialmente a sus
trabajadoras en qué situación se encuentran y las traten con respeto”.
Para CCOO, “el trato que han recibido estas jóvenes es
intolerable, pasando de ser consideradas empleadas eficientes y apreciadas a
personas no gratas que encuentran un fuerte dispositivo militar y policial para
impedirles su acceso.
El limbo informativo en el que se encuentran les impide
realizar cualquier acción legal y, lo que es aún más grave, ni siquiera pueden
solicitar su prestación por desempleo”.
Cada dos años el Ministerio de Defensa publica el concurso
público para subcontratar el servicio de atención a los hijos menores del
personal de la base. Hasta el 31 de agosto era la empresa CATIVOS la que
prestaba dicho servicio y tenía contratadas a un total de 12 personas, entre
ellas las cinco trabajadoras que hoy denuncian su situación.
Esta empresa comunicó por escrito a su personal que a
principios de septiembre una nueva gestora se haría cargo del servicio de
guardería de la Base, la empresa KIDSCO.
Como dicta el Estatuto de los Trabajadores, en ese documento
se les informaba que el personal de CATIVOS quedaba subrogado a la nueva
empresa, en la que continuarían sus tareas como educadoras y auxiliares de
Educación Infantil.
Pero la empresa KIDSCO, “no parece entenderlo así y, hasta
la fecha, no ha comunicado oficialmente a las afectadas el cese de su actividad
laboral y ha aprovechado las características especiales de su localización para
que sea el personal militar y varias patrullas de la Guardia Civil las que
impidan el paso de las trabajadoras al recinto”.
Desde que el Centro de Educación Infantil “General Menacho” de la Base Militar de Bótoa
abrió sus puertas, estas empleadas han estado trabajando con contratos
indefinidos y han recibido grandes muestras de afecto y apoyo de los padres y
madres de los niños a los que atienden.
Un grupo de delegados de CCOO de Extremadura se personaron en la base militar esta mañana, para acompañar a las trabajadoras y demandar que se les permitiese trabajar si su contrato sigue vigente o que se les comunicara oficialmente su cese de actividad para poder regularizar su situación y solicitar la prestación por desempleo.
Tras cinco horas reunidos ante las puertas de la base militar, desde las siete de la mañana, se logró que las autoridades de la base entregaran a las trabajadoras un documento certificando que en estos momentos ninguna de ellas consta como empleada en empresa alguna que opere dentro del recinto, por lo que no pueden autorizarles el paso.
Ante esta situación, la Federación de Enseñanza de CCOO de Extremadura exige a las dos empresas involucradas, CATIVOS, que es la anterior gestora de la guardería, y a KIDSCO, que es la que a partir de ahora tiene esta concesión, “que cumplan con sus obligaciones, que comuniquen oficialmente a sus trabajadoras en qué situación se encuentran y las traten con respeto”.
Para CCOO, “el trato que han recibido estas jóvenes es intolerable, pasando de ser consideradas empleadas eficientes y apreciadas a personas no gratas que encuentran un fuerte dispositivo militar y policial para impedirles su acceso.
El limbo informativo en el que se encuentran les impide realizar cualquier acción legal y, lo que es aún más grave, ni siquiera pueden solicitar su prestación por desempleo”.
Cada dos años el Ministerio de Defensa publica el concurso público para subcontratar el servicio de atención a los hijos menores del personal de la base. Hasta el 31 de agosto era la empresa CATIVOS la que prestaba dicho servicio y tenía contratadas a un total de 12 personas, entre ellas las cinco trabajadoras que hoy denuncian su situación.
Esta empresa comunicó por escrito a su personal que a principios de septiembre una nueva gestora se haría cargo del servicio de guardería de la Base, la empresa KIDSCO.
Como dicta el Estatuto de los Trabajadores, en ese documento se les informaba que el personal de CATIVOS quedaba subrogado a la nueva empresa, en la que continuarían sus tareas como educadoras y auxiliares de Educación Infantil.
Pero la empresa KIDSCO, “no parece entenderlo así y, hasta la fecha, no ha comunicado oficialmente a las afectadas el cese de su actividad laboral y ha aprovechado las características especiales de su localización para que sea el personal militar y varias patrullas de la Guardia Civil las que impidan el paso de las trabajadoras al recinto”.
Desde que el Centro de Educación Infantil “General Menacho” de la Base Militar de Bótoa abrió sus puertas, estas empleadas han estado trabajando con contratos indefinidos y han recibido grandes muestras de afecto y apoyo de los padres y madres de los niños a los que atienden.

















