14 de abril
Hoy miércoles se cumple la
efeméride de la proclamación de la II República (14 de abril de 1931) Setenta y
nueve años de aquel momento clave de la historia contemporánea española. De
aquel proyecto de democratización y modernización que se abrió en 1931, que
tantas esperanzas despertó en amplias capas de la población española, pero que
concluyó con una cruenta guerra incivil que destrozó y partió de luto a unos y
otros.
Cuando caiga la tarde de este
miércoles 14 de abril, en Montijo, como todos los años, Izquierda Unida llevará
a cabo en el cementerio municipal un acto de reafirmación republicana. Sus
seguidores lo harán junto al monolito, en el que figuran los nombres de cuantos
perdieron la vida en defensa de sus ideales.
Recuerdo que en mi casa escuché, desde
pequeño, lo que me contaron de un familiar muy cercano “ni siquiera sé dónde
está enterrado mi padre”. Un buen hombre que fue fusilado, como tantos, en la
pared de nuestro cementerio y cuya viuda hubo de tragarse en silencio, por el
bien de sus hijos, entonces unos niños, las lágrimas que no se le secaron en el
resto de sus días.
Cuando llega el 14 de abril, acudo
al archivo de la memoria, que sigue aún siendo presente, recordando a tanta
gente honrada y buena, cuyos ideales quedaron decapitados por la locura, la
sinrazón y la barbarie. La República. Un sueño que murió demasiado pronto.
Hoy miércoles se cumple la
efeméride de la proclamación de la II República (14 de abril de 1931) Setenta y
nueve años de aquel momento clave de la historia contemporánea española. De
aquel proyecto de democratización y modernización que se abrió en 1931, que
tantas esperanzas despertó en amplias capas de la población española, pero que
concluyó con una cruenta guerra incivil que destrozó y partió de luto a unos y
otros.
Cuando caiga la tarde de este
miércoles 14 de abril, en Montijo, como todos los años, Izquierda Unida llevará
a cabo en el cementerio municipal un acto de reafirmación republicana. Sus
seguidores lo harán junto al monolito, en el que figuran los nombres de cuantos
perdieron la vida en defensa de sus ideales.
Recuerdo que en mi casa escuché, desde
pequeño, lo que me contaron de un familiar muy cercano “ni siquiera sé dónde
está enterrado mi padre”. Un buen hombre que fue fusilado, como tantos, en la
pared de nuestro cementerio y cuya viuda hubo de tragarse en silencio, por el
bien de sus hijos, entonces unos niños, las lágrimas que no se le secaron en el
resto de sus días.
Cuando llega el 14 de abril, acudo
al archivo de la memoria, que sigue aún siendo presente, recordando a tanta
gente honrada y buena, cuyos ideales quedaron decapitados por la locura, la
sinrazón y la barbarie. La República. Un sueño que murió demasiado pronto.





















