Los expertos abogan por una reforma fiscal que atienda a criterios de eficiencia energética
La Agencia Extremeña de la Energía estima que “una reforma de la fiscalidad basada en las calificaciones energéticas de los edificios (similar a la de los electrodomésticos), tal y como piden los expertos, sería un elemento de dinamización del sector de la arquitectura y la construcción y una oportunidad para la creación de empleo en Extremadura”.
En este sentido, en los próximos años se prevé
una intensa labor en la búsqueda de soluciones que transformen los edificios en
viviendas de bajo consumo y más eficientes energéticamente. Por ello,
rehabilitar el parque inmobiliario existente para lograr una mayor
certificación energética y su sostenibilidad futura, se presenta como una
alternativa para reactivar el sector de la construcción.
Sin olvidar que “la modificación del marco
fiscal en este sentido reduciría la carga impositiva al ciudadano”.
Baste recordar que la edificación, junto con
el sector del transporte, son los principales consumidores de energía, responsables
del 30% y el 40 % del consumo final, respectivamente.
“La climatización es una de las mayores causas
del uso de combustibles fósiles y sus emisiones contaminantes”. Martín Cobos,
Jefe del Departamento de Eficiencia Energética de AGENEX indica que en
Extremadura se está haciendo un esfuerzo en la formación y divulgación de la eficiencia
y ahorro energético de los edificios pero “aún estamos lejos de aproximarnos a
la media europea en cuanto al consumo de electricidad, donde la edificación se
lleva la palma”.
A nivel de Extremadura “detectamos la
necesidad de una profunda mejora fundamentalmente en los sistemas de
climatización, junto con la promoción de las construcciones bioclimáticas y el uso
doméstico de energías renovables para calefacción y refrigeración”.
Consumo casi nulo de energía
En el 2020 a más tardar, todos los edificios
nuevos, como establece la Directiva Europea 2010/31, deberán ser de consumo de
energía casi nulo y en el 2018 los edificios nuevos que sean propiedad de la administración
pública. Además, la energía que consuman tendrá que ser de fuentes renovables.
Un ejemplo de esta edificación es el nuevo
edificio que alberga el Servicio Extremeño de Salud (SES), recientemente
premiado por la Asociación española de Agencias de la Energía.
Aunque la Directiva hace hincapié en edificios
nuevos, existe un parque estimado de 476 millones de m2 de edificios terciarios
sobre los que se debería actuar para reducir su consumo energético, con ahorros
que podrían alcanzar los 300.000 millones de euros (rehabilitando 250.000
viviendas al año).
España, a través de la Estrategia de Ahorro y
Eficiencia Energética en España, y Portugal están legislando en la misma línea
que la Comisión. En lo que respecta a Extremadura, el proyecto PROMOEENER-A
trabaja en esta línea siendo ejemplo público en la implantación de
construcciones bioclimáticas, sistemas altamente eficientes, como las Bombas de
Calor Geotérmico, o de emisiones cero, como las calderas de biomasa y los
sistemas solares para generación de agua caliente sanitaria.
Desde la Agencia Extremeña de la Energía se
considera que los objetivos marcados para los edificios de consumo de energía
casi nulo va a implicar una “auténtica revolución” en el diseño y la construcción,
además de reducir el coste que supone el mantenimiento de los edificios y
disminuir a la vez su impacto ambiental.
La idea de “Quien contamina, paga”, no es
nueva, señala Cobos, quien considera ‘interesante’ aplicar parte de la reforma
fiscal al ámbito doméstico. “Sería un impuesto fácil de aplicar, los expertos
proponer premiar los edificios de clase A, que estarían exentos de pago,
mientras que los de clase B y C, harían frente a una tasa”.
En este sentido, en los próximos años se prevé una intensa labor en la búsqueda de soluciones que transformen los edificios en viviendas de bajo consumo y más eficientes energéticamente. Por ello, rehabilitar el parque inmobiliario existente para lograr una mayor certificación energética y su sostenibilidad futura, se presenta como una alternativa para reactivar el sector de la construcción.
Sin olvidar que “la modificación del marco fiscal en este sentido reduciría la carga impositiva al ciudadano”.
Baste recordar que la edificación, junto con el sector del transporte, son los principales consumidores de energía, responsables del 30% y el 40 % del consumo final, respectivamente.
“La climatización es una de las mayores causas del uso de combustibles fósiles y sus emisiones contaminantes”. Martín Cobos, Jefe del Departamento de Eficiencia Energética de AGENEX indica que en Extremadura se está haciendo un esfuerzo en la formación y divulgación de la eficiencia y ahorro energético de los edificios pero “aún estamos lejos de aproximarnos a la media europea en cuanto al consumo de electricidad, donde la edificación se lleva la palma”.
A nivel de Extremadura “detectamos la necesidad de una profunda mejora fundamentalmente en los sistemas de climatización, junto con la promoción de las construcciones bioclimáticas y el uso doméstico de energías renovables para calefacción y refrigeración”.
Consumo casi nulo de energía
En el 2020 a más tardar, todos los edificios nuevos, como establece la Directiva Europea 2010/31, deberán ser de consumo de energía casi nulo y en el 2018 los edificios nuevos que sean propiedad de la administración pública. Además, la energía que consuman tendrá que ser de fuentes renovables.
Un ejemplo de esta edificación es el nuevo edificio que alberga el Servicio Extremeño de Salud (SES), recientemente premiado por la Asociación española de Agencias de la Energía.
Aunque la Directiva hace hincapié en edificios nuevos, existe un parque estimado de 476 millones de m2 de edificios terciarios sobre los que se debería actuar para reducir su consumo energético, con ahorros que podrían alcanzar los 300.000 millones de euros (rehabilitando 250.000 viviendas al año).
España, a través de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España, y Portugal están legislando en la misma línea que la Comisión. En lo que respecta a Extremadura, el proyecto PROMOEENER-A trabaja en esta línea siendo ejemplo público en la implantación de construcciones bioclimáticas, sistemas altamente eficientes, como las Bombas de Calor Geotérmico, o de emisiones cero, como las calderas de biomasa y los sistemas solares para generación de agua caliente sanitaria.
Desde la Agencia Extremeña de la Energía se considera que los objetivos marcados para los edificios de consumo de energía casi nulo va a implicar una “auténtica revolución” en el diseño y la construcción, además de reducir el coste que supone el mantenimiento de los edificios y disminuir a la vez su impacto ambiental.
La idea de “Quien contamina, paga”, no es nueva, señala Cobos, quien considera ‘interesante’ aplicar parte de la reforma fiscal al ámbito doméstico. “Sería un impuesto fácil de aplicar, los expertos proponer premiar los edificios de clase A, que estarían exentos de pago, mientras que los de clase B y C, harían frente a una tasa”.

















