Publicada la resolución por la que se incoa el expediente para declarar Bien de Interés Cultural al Edifico Metálico de Badajoz
El Diario Oficial de Extremadura (DOE) publica hoy la resolución por la que se procede a abrir el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) al Edificio Metálico, antiguo mercado de abastos, de Badajoz, en la categoría de monumento, con el objetivo de reconocer y proteger este elemento relevante del patrimonio cultural extremeño.
El Edificio Metálico se ubica en el Campus de la Universidad de
Extremadura en Badajoz. Originariamente, dicho edificio estuvo situado
en la Plaza Alta de la ciudad, donde se inauguró en 1899 como mercado de
abastos. Entre 1975 y 1977, se desmontó y recompuso en el campus, donde
se ha utilizado como sala de usos múltiples y sede de otras
dependencias universitarias. El traslado respondió al deseo del
Ayuntamiento de dejar libre la plaza y parte de las murallas de la
Alcazaba, pero sin prescindir de un edificio con gran valor patrimonial.
Esta construcción es una muestra muy interesante de la arquitectura
del hierro propia de finales del siglo XIX y principios del XX. Un tipo
de arquitectura que se caracteriza por el ensamblaje de piezas
metálicas, a la que Extremadura no fue ajena, aunque los ejemplos
importantes conservados en la región son escasos. Entre ellos destacan
el puente del ferrocarril sobre el rio Guadiana (1883) y el mercado de
abastos Jose Maria de Calatrava (1887), ambos en Mérida; el puente sobre
el rio Alagón (1909) en Coria; y el quiosco de San Francisco (1894) y,
naturalmente, el Edificio Metálico en Badajoz.
El edificio del acceso principal del Campus Universitario badajocense
tiene también un significativo valor patrimonial intrínseco por la
forma en la que fue diseñado y construido. Se concibió como un espacio
diáfano de gran amplitud, con planta rectangular de 60 por 23 metros
aproximadamente. Se compone de tres naves, la central mas ancha y alta
que las laterales, separadas por columnas de hierro fundido. Sobre las
columnas apoyan las cerchas atirantadas que forman la cubierta y las
vigas de celosía longitudinales que unen las columnas y salvan la
diferencia de altura entre las naves.
En el traslado a su actual ubicación, el basamento original se elevó
para crear un semisótano de estructura de hormigón para apoyo del
edificio, recubierto exteriormente de granito y con huecos para
iluminación, que hizo necesaria la construcción de dos escalinatas en
los accesos. El cerramiento exterior esta formado por un cuerpo bajo, de
fábrica de ladrillo visto, modulado por pilastras y recercado superior e
inferior de granito, y un cuerpo superior de mayor altura de
cerramiento metálico formado por una sucesión de pilastras y arcos de
fundición.
En el interior destaca la sencillez y ausencia de elementos
decorativos, con lo que la ligereza y el propio diseño de los elementos
estructurales son los que confieren atractivo a este amplio espacio
proyectado en 1890 por el arquitecto Tomás Brioso, con criterios
funcionales.
La declaración como BIC implica no solo la protección del bien, sino
de un entorno. En este caso se establece como tal entorno la parcela
ajardinada que lo circunda. Respecto al uso posible del bien, deberá ser
compatible con la conservación de las características arquitectónicas
esenciales y valores estéticos. En este sentido, hay que conservar los
elementos estructurales, decorativos y de cerramiento originales, y
sustancialmente el carácter espacial y tipológico del edificio original.
Tras la publicación en el DOE de la resolución por la que se incoa el
expediente, se abre ahora un periodo de un mes para el trámite de
información pública.
El Edificio Metálico se ubica en el Campus de la Universidad de Extremadura en Badajoz. Originariamente, dicho edificio estuvo situado en la Plaza Alta de la ciudad, donde se inauguró en 1899 como mercado de abastos. Entre 1975 y 1977, se desmontó y recompuso en el campus, donde se ha utilizado como sala de usos múltiples y sede de otras dependencias universitarias. El traslado respondió al deseo del Ayuntamiento de dejar libre la plaza y parte de las murallas de la Alcazaba, pero sin prescindir de un edificio con gran valor patrimonial.
Esta construcción es una muestra muy interesante de la arquitectura del hierro propia de finales del siglo XIX y principios del XX. Un tipo de arquitectura que se caracteriza por el ensamblaje de piezas metálicas, a la que Extremadura no fue ajena, aunque los ejemplos importantes conservados en la región son escasos. Entre ellos destacan el puente del ferrocarril sobre el rio Guadiana (1883) y el mercado de abastos Jose Maria de Calatrava (1887), ambos en Mérida; el puente sobre el rio Alagón (1909) en Coria; y el quiosco de San Francisco (1894) y, naturalmente, el Edificio Metálico en Badajoz.
El edificio del acceso principal del Campus Universitario badajocense tiene también un significativo valor patrimonial intrínseco por la forma en la que fue diseñado y construido. Se concibió como un espacio diáfano de gran amplitud, con planta rectangular de 60 por 23 metros aproximadamente. Se compone de tres naves, la central mas ancha y alta que las laterales, separadas por columnas de hierro fundido. Sobre las columnas apoyan las cerchas atirantadas que forman la cubierta y las vigas de celosía longitudinales que unen las columnas y salvan la diferencia de altura entre las naves.
En el traslado a su actual ubicación, el basamento original se elevó para crear un semisótano de estructura de hormigón para apoyo del edificio, recubierto exteriormente de granito y con huecos para iluminación, que hizo necesaria la construcción de dos escalinatas en los accesos. El cerramiento exterior esta formado por un cuerpo bajo, de fábrica de ladrillo visto, modulado por pilastras y recercado superior e inferior de granito, y un cuerpo superior de mayor altura de cerramiento metálico formado por una sucesión de pilastras y arcos de fundición.
En el interior destaca la sencillez y ausencia de elementos decorativos, con lo que la ligereza y el propio diseño de los elementos estructurales son los que confieren atractivo a este amplio espacio proyectado en 1890 por el arquitecto Tomás Brioso, con criterios funcionales.
La declaración como BIC implica no solo la protección del bien, sino de un entorno. En este caso se establece como tal entorno la parcela ajardinada que lo circunda. Respecto al uso posible del bien, deberá ser compatible con la conservación de las características arquitectónicas esenciales y valores estéticos. En este sentido, hay que conservar los elementos estructurales, decorativos y de cerramiento originales, y sustancialmente el carácter espacial y tipológico del edificio original.
Tras la publicación en el DOE de la resolución por la que se incoa el expediente, se abre ahora un periodo de un mes para el trámite de información pública.


















