La Confederación Española de Policía se felicita por el comienzo de los desahucios de viviendas conflictivas de Badajoz
La Confederación Española de Policía en Extremadura (CEP) se felicita por el comienzo de los desahucios de viviendas sociales en el barrio de Suerte Saavedra en Badajoz para evitar que se sigan cometiendo delitos.
Y es que la CEP agradece a las autoridades políticas y policiales que
hayan tenido en cuenta esta petición del sindicato policial en la que se ha
reclamado hacer uso de la normativa legal que regula el uso de las viviendas de
titularidad pública para poder proceder al desahucio de aquellos moradores que
las usan para cometer hechos delictivos.
Desde la CEP “calificamos
de muy acertados estos desahucios ante los graves altercados que vienen
sucediendo de forma más o menos continuada en distintos barrios de Badajoz ya
que la implicación de otros estamentos políticos, además de la actuación
policial, es la mejor forma de hacer frente a estas situaciones de violencia y
delincuencia”.
Con este tipo de
actuaciones se está facilitando el trabajo policial “ya que muchas de estas
viviendas se han convertido en auténticos búnkeres en los que es prácticamente
imposible entrar y en las que el tráfico de sustancias estupefacientes es una
constante”.
Y es que la CEP agradece a las autoridades políticas y policiales que hayan tenido en cuenta esta petición del sindicato policial en la que se ha reclamado hacer uso de la normativa legal que regula el uso de las viviendas de titularidad pública para poder proceder al desahucio de aquellos moradores que las usan para cometer hechos delictivos.
Desde la CEP “calificamos de muy acertados estos desahucios ante los graves altercados que vienen sucediendo de forma más o menos continuada en distintos barrios de Badajoz ya que la implicación de otros estamentos políticos, además de la actuación policial, es la mejor forma de hacer frente a estas situaciones de violencia y delincuencia”.
Con este tipo de actuaciones se está facilitando el trabajo policial “ya que muchas de estas viviendas se han convertido en auténticos búnkeres en los que es prácticamente imposible entrar y en las que el tráfico de sustancias estupefacientes es una constante”.





















