El mercadillo de los jueves en el centro de Montijo · Vecinos afectados por la ubicación actual del mercadillo
Por suerte vivimos en una sociedad en el que la leyes se imponen como normas reguladoras a las que todos estamos sometidos tanto en la obligación de cumplirlas como en el derecho a exigir su cumplimiento siendo mayor si cabe esta obligación y este derecho para los legisladores que en definitiva son los que las crean y aprueban, y para ello las motivan, o lo que es lo mismo, les dan carga de razón al orden que establecen porque de lo contrario serían discrecionales y eso sería inadminisble en un Estado de Derecho.
Partiendo de esta idea básica y sabiendo que el mercadillo está regulado por normas reclamo de los poderes públicos el cumplimiento de ellas. Para el conocimiento de todos decir básicamente lo siguiente:
- La Ordenanza Municipal sólo permite el mercadillo en Campo de la Iglesia y no en Plaza de Cervantes.
- La Ordenanza Municipal no permite el estacionamiento de vehículos dentro del recinto del mercadillo y sólo autoriza operaciones de carga-descarga.
- La Ordenanza Municipal establece que el horario de inicio sea las 9:30 h de la mañana y no antes.
- El Decreto de la Junta de Extremadura que regula la venta en mercadillos dice que no puede haber puestos de venta colocados delante de escaparates de locales permanentes y de cualquier edificio público.
- Por motivos de seguridad de las personas frente a incendios, tal y como establecen las normas al respecto, frente a la Biblioteca Pública debe existir un espacio de dimensiones determinadas libre de obstáculos.
- También por los mismos motivos anteriores además de por accesibilidad de equipos de extinción, rescate y salud, las calles de acceso deben tener unas determinadas dimensiones libres de obtáculos, incluido el concreto recinto de celebración del mercadillo.
- La Ley del Estado Reguladora de Bases del Régimen Local dice que en toda ciudad con población superior a 5.000 hab debe existir un Mercado de Abastos o de lo contrario solicitar y obtener la exención del mismo de la Administración correspondiente.
Basta con analizar mínimamente estos puntos anteriores para apreciar la laxitud y el nulo celo del Ayuntamiento en el cumplimento de sus propias normas y de otras superiores.
Además de lo anterior invoco al sentido común. Cuando el mercadillo se autorizó hace ya casi 30 años el número de puestos era menor que actualmente, la afluencia de vecinos era también menor, además disponíamos de un Mercado de Abastos y la Biblioteca Pública no existía, por tanto todo era más controlable y menos caótico. Por su crecimiento desordenado se producen situaciones de riesgo frente a incendios, al tránsito urbano de peatones y vehículos, accesos de equipos de salud, además del penoso paseillo en los días en los que se celebran funerales, fachadas privadas y públicas utilizadas al servicio de los puestos de ventas, olores en verano porque no se limpia con agua, basuras, cocheras legales impracticables sin que los impuestos se eximan o minoren, caos circulatorio en el centro del pueblo, imagen en Google etc. etc.
Una y otra vez se invoca al comercio en establecimiento permanente como causa de que el mercadillo continue en su ubicación actual. Sin duda ambos tipos de ventas se rigen por parámetros mercantiles bien diferentes, bien lo saben ellos, y sólo por causa de la afluencia de potenciales compradores se podría justificar su necesidad en el centro de la localidad.
Sin embargo frente a este legítimo interés particular del comerciante está el también legítimo interés de los vecinos a la seguridad de sus viviendas y sus propias vidas en caso de siniestro y por encima de intereses particulares está el interés general. ¿Acaso no es interés general que prima sobre otros particulares el orden y la seguridad en el desarrollo de una actividad pública, no es interés general que otros comerciantes de otras zonas puedan beneficiarse de la afluencia de compradores, o incluso un recinto con opciones de expansión sin que tenga que causar mayores problemas?
En definitiva, a todos aquellos que piensen que quienes nos quejamos lo hacemos por motivos vanos e insuficientes y que somos egoistas en nuestras nuestros planteamientos que abandonen razonamientos simplistas y sobre todo que exijan del Ayuntamiento el cumplimiento de sus propias obligaciones tal y como se nos exige a todos nosotros en calidad de ciudadanos.
VECINOS AFECTADOS POR LA UBICACIÓN ACTUAL DEL MERCADILLO
Partiendo de esta idea básica y sabiendo que el mercadillo está regulado por normas reclamo de los poderes públicos el cumplimiento de ellas. Para el conocimiento de todos decir básicamente lo siguiente:
- La Ordenanza Municipal sólo permite el mercadillo en Campo de la Iglesia y no en Plaza de Cervantes.
- La Ordenanza Municipal no permite el estacionamiento de vehículos dentro del recinto del mercadillo y sólo autoriza operaciones de carga-descarga.
- La Ordenanza Municipal establece que el horario de inicio sea las 9:30 h de la mañana y no antes.
- El Decreto de la Junta de Extremadura que regula la venta en mercadillos dice que no puede haber puestos de venta colocados delante de escaparates de locales permanentes y de cualquier edificio público.
- Por motivos de seguridad de las personas frente a incendios, tal y como establecen las normas al respecto, frente a la Biblioteca Pública debe existir un espacio de dimensiones determinadas libre de obstáculos.
- También por los mismos motivos anteriores además de por accesibilidad de equipos de extinción, rescate y salud, las calles de acceso deben tener unas determinadas dimensiones libres de obtáculos, incluido el concreto recinto de celebración del mercadillo.
- La Ley del Estado Reguladora de Bases del Régimen Local dice que en toda ciudad con población superior a 5.000 hab debe existir un Mercado de Abastos o de lo contrario solicitar y obtener la exención del mismo de la Administración correspondiente.
Basta con analizar mínimamente estos puntos anteriores para apreciar la laxitud y el nulo celo del Ayuntamiento en el cumplimento de sus propias normas y de otras superiores.
Además de lo anterior invoco al sentido común. Cuando el mercadillo se autorizó hace ya casi 30 años el número de puestos era menor que actualmente, la afluencia de vecinos era también menor, además disponíamos de un Mercado de Abastos y la Biblioteca Pública no existía, por tanto todo era más controlable y menos caótico. Por su crecimiento desordenado se producen situaciones de riesgo frente a incendios, al tránsito urbano de peatones y vehículos, accesos de equipos de salud, además del penoso paseillo en los días en los que se celebran funerales, fachadas privadas y públicas utilizadas al servicio de los puestos de ventas, olores en verano porque no se limpia con agua, basuras, cocheras legales impracticables sin que los impuestos se eximan o minoren, caos circulatorio en el centro del pueblo, imagen en Google etc. etc.
Una y otra vez se invoca al comercio en establecimiento permanente como causa de que el mercadillo continue en su ubicación actual. Sin duda ambos tipos de ventas se rigen por parámetros mercantiles bien diferentes, bien lo saben ellos, y sólo por causa de la afluencia de potenciales compradores se podría justificar su necesidad en el centro de la localidad.
Sin embargo frente a este legítimo interés particular del comerciante está el también legítimo interés de los vecinos a la seguridad de sus viviendas y sus propias vidas en caso de siniestro y por encima de intereses particulares está el interés general. ¿Acaso no es interés general que prima sobre otros particulares el orden y la seguridad en el desarrollo de una actividad pública, no es interés general que otros comerciantes de otras zonas puedan beneficiarse de la afluencia de compradores, o incluso un recinto con opciones de expansión sin que tenga que causar mayores problemas?
En definitiva, a todos aquellos que piensen que quienes nos quejamos lo hacemos por motivos vanos e insuficientes y que somos egoistas en nuestras nuestros planteamientos que abandonen razonamientos simplistas y sobre todo que exijan del Ayuntamiento el cumplimiento de sus propias obligaciones tal y como se nos exige a todos nosotros en calidad de ciudadanos.




















