Digestión anaerobia, una técnica prometedora en la valorización energética de los residuos agroalimentarios
El Grupo de Investigación en Desarrollo Tecnológico en Energías Renovables y Medio Ambiente de la Universidad de Extremadura ha puesto a punto una técnica que permite eliminar residuos de la industria agroalimentaria, concretamente los procedentes de mataderos y de almazaras, con el objetivo de obtener energía renovable en forma de biogás.
El coordinador del grupo, Francisco
Cuadros, explica que esta técnica denominada digestión anaerobia,
es realizada normalmente por la naturaleza, y consiste en la
putrefacción de la materia orgánica en ausencia de oxígeno y en unas
condiciones ambientales que se suelen prolongar durante unos 15 ó 20
años. Lo que se hace en el laboratorio es mantener los valores de las
variables físico-químicas que controlan dicho proceso dentro de los
intervalos adecuados con el fin de acelerarlo al máximo, y así acortar
los tiempos de degradación hasta los 15 ó 20 días, ha apuntado el
experto.
El profesor Cuadros señala que esta
técnica también se está aplicando con éxito en el caso del tabaco, que
es utilizado como alimento en una planta de digestión anaerobia a escala
de laboratorio para obtener biogás. Los primeros resultados apuntan a
que podrían dichas plantas podrían ser rentables económicamente.
Cuadros añade que, “la principal ventaja
que aporta la degradación controlada de la materia orgánica es la
obtención de biogás, que es una mezcla de metano (gas natural) y de
dióxido de carbono con un gran contenido energético”. El biogás se
puede transformar a otras formas de energía: electricidad, calor o
usarse como combustible en vehículos de transporte, concluye el
investigador.
Además, para el catedrático, a las
ventajas energéticas anteriormente señaladas se unen ventajas
medioambientales y de recuperación de recursos, en este caso de recursos
hídricos. Las investigaciones han demostrado que el agua contenida en
estos residuos se puede recuperar como agua de riego, en torno a un 70%
en el caso de desechos de matadero y de la industria tomatera, y en
torno a un 48% en el caso del alpechín. En todos los casos, la fracción
solida saliente de la planta de digestión anaerobia, una vez separada de
la fase líquida, puede ser sometida a un proceso de compostaje y
obtener un enmendante agrícola de excelente calidad.
Esta investigación se enmarca dentro de
la iniciativa del Campus de Excelencia Internacional HIDRANATURA, sobre
Gestión Eficiente de Recursos Hidronaturales. HIDRANATURA aspira a
situar a la Universidad de Extremadura entre las mejores universidades
de Europa en el plazo de cinco años. Este tipo de estudios contribuye a
la consolidación de una investigación científica excelente y
multidisciplinar en el ámbito del agua dulce y crea alianzas
estratégicas para conseguir la excelencia y relevancia internacional.
El coordinador del grupo, Francisco Cuadros, explica que esta técnica denominada digestión anaerobia, es realizada normalmente por la naturaleza, y consiste en la putrefacción de la materia orgánica en ausencia de oxígeno y en unas condiciones ambientales que se suelen prolongar durante unos 15 ó 20 años. Lo que se hace en el laboratorio es mantener los valores de las variables físico-químicas que controlan dicho proceso dentro de los intervalos adecuados con el fin de acelerarlo al máximo, y así acortar los tiempos de degradación hasta los 15 ó 20 días, ha apuntado el experto.
El profesor Cuadros señala que esta técnica también se está aplicando con éxito en el caso del tabaco, que es utilizado como alimento en una planta de digestión anaerobia a escala de laboratorio para obtener biogás. Los primeros resultados apuntan a que podrían dichas plantas podrían ser rentables económicamente.
Cuadros añade que, “la principal ventaja que aporta la degradación controlada de la materia orgánica es la obtención de biogás, que es una mezcla de metano (gas natural) y de dióxido de carbono con un gran contenido energético”. El biogás se puede transformar a otras formas de energía: electricidad, calor o usarse como combustible en vehículos de transporte, concluye el investigador.
Además, para el catedrático, a las ventajas energéticas anteriormente señaladas se unen ventajas medioambientales y de recuperación de recursos, en este caso de recursos hídricos. Las investigaciones han demostrado que el agua contenida en estos residuos se puede recuperar como agua de riego, en torno a un 70% en el caso de desechos de matadero y de la industria tomatera, y en torno a un 48% en el caso del alpechín. En todos los casos, la fracción solida saliente de la planta de digestión anaerobia, una vez separada de la fase líquida, puede ser sometida a un proceso de compostaje y obtener un enmendante agrícola de excelente calidad.
Esta investigación se enmarca dentro de la iniciativa del Campus de Excelencia Internacional HIDRANATURA, sobre Gestión Eficiente de Recursos Hidronaturales. HIDRANATURA aspira a situar a la Universidad de Extremadura entre las mejores universidades de Europa en el plazo de cinco años. Este tipo de estudios contribuye a la consolidación de una investigación científica excelente y multidisciplinar en el ámbito del agua dulce y crea alianzas estratégicas para conseguir la excelencia y relevancia internacional.

















