Exposición “Nihil Prius” de Fernández de Molina
La exposición pictórica “Nihil Prius” (“Nada Antes”), inaugurada en la tarde de ayer en la sala “Vaquero Poblador” de la Diputación de Badajoz, concentró a artistas, familiares, políticos y amigos en torno a Javier Fernández de Molina.
según el prólogo del catálogo que acompaña a la muestra, “hablar de
Fernández de Molina es hacerlo del color, de la poética que inspira toda
su obra, de sus cuadros que invitan a la contemplación y producen
placidez, de sus colores y el conjunto global de su obra, sus series
(marinas, flores, bodegones...) que son un compendio de alegría y buenas
vibraciones”.
De todo ello se puede hablar y ver en el último trabajo de Molina
que permanecerá abierto al público hasta el próximo día 15 en varios
espacios de las instalaciones provinciales (entrada por la calle Obispo
San Juan de Ribera). Para la Diputación pacense es un honor contar de
nuevo con él. “Al Sur”, la serie que recorre los pasillos de la
Institución y que compendia paisajes de la provincia, ve completada sus
expectativas con esta nueva exposición.
El director del Área de Cultura de la Diputación la describe como
hermosa en su explosión de luz y color. Para Francisco Muñoz, “hablar de
este artista es una perogullada, una tautología, porque su pintura
habla por él mismo. De título Nihil Prius, nos sentimos muy satisfechos
de que haya echado el resto en esta exposición, y no me equivoco mucho
si digo que va a ser la exposición del año y desde luego esperemos que
durante estos días de Semana Santa y Pascua tenga muchos visitantes”.
“Nihil Prius”, “Nada Antes” o “Nada por delante de la fe", es el
lema de los notarios españoles en referencia a la fe pública que ejercen
en nombre del Estado en asuntos jurídico-privados. Parte de los cuadros
expuestos incluyen claros referentes de las notarías, como libros,
plumas y documentos. El resto transita entre los tonos terrosos y
anaranjados de los bodegones, los azules de las marinas y los rojos y
verdosos de las flores.
“Javier es un artista generoso e incluyente –añadió Francisco
Muñoz-, que abarca y ama todos los géneros artísticos, toca todos los
palos, de ahí que haya querido contar con otros amigos artistas esta
noche, como el fotógrado Ceferino López, los músicos Gene García y Gecko
Turner y la poesía de José Miguel Ullán”.
Y aunque Fernández de Molina se expresa mucho mejor con su obra
que con sus palabras, las que dirigió al público asistente en el acto
inaugural transitaron entre los agradecimientos a la Institución
Provincial, a su familia y amigos, y al escueto pero rotundo sentido de
su arte.
“No voy a explicar mis cuadros porque nunca me ha interesado
explicar mis cuadros -sentendió-, se ven y gustan o no, interesan o no
interesan. Eso sí, siempre me ha atraído la unión de las artes, la gran
síntesis del arte, esa es mi historia”.
Para finalizar, su compañera sentimental, Ángela Villanueva, recitó
un poema inédito de José Miguel Ullán, buen amigo del pintor fallecido
recientemente. Simultáneamente, Gecko Turner y Gene García improvisaron
algunos temas musicales con armónica y guitarra. La muestra se
completa con fotografías de Ceferino López bajo el título “Solería”,
donde en estructura de collage fijado al suelo se puede recorrer parte
del proceso de elaboración de los cuadros expuestos.
Javier Fernández de Molina nace en Badajoz en 1956. Su formación
artística se desarrollará en Sevilla, donde decide inscribirse en la
Academia Arte-Estudio en 1976. Los años siguientes, desde 1977 a 1982,
adquiere la licenciatura en la Escuela Superior de Bellas Artes "Santa
Isabel de Hungría". En este período de juventud el pintor aprenderá los
conocimientos básicos de la plástica propios de las academias.
En el año 1982 comienza su primera etapa como artista, período
inicial que se prolongará hasta 1988. En las obras de entonces se
observa una conjugación de elementos expresionistas en el trazo y de
elementos poscubistas en lo referente a la luz y al color. Sus temas
oscilarán entre la ejecución de retratos, las vistas del estudio del
pintor y las palmeras. A partir de 1988 (Salamanca) se centrará en los
rasgos más definitorios de su pintura actual, en el predominio de
valores cromáticos y gestuales.
Así, desde este año, su pintura comenzará a tender a la coexistencia
de manchas y color, presentando una pintura de corte abstraccionista en
la que se conservan, quizá tan sólo como mínimos referentes evocadores,
referencias figurativas, asumiendo con ello la pintura europea que se
desarrollaba en los años ochenta.
según el prólogo del catálogo que acompaña a la muestra, “hablar de
Fernández de Molina es hacerlo del color, de la poética que inspira toda
su obra, de sus cuadros que invitan a la contemplación y producen
placidez, de sus colores y el conjunto global de su obra, sus series
(marinas, flores, bodegones...) que son un compendio de alegría y buenas
vibraciones”.
De todo ello se puede hablar y ver en el último trabajo de Molina que permanecerá abierto al público hasta el próximo día 15 en varios espacios de las instalaciones provinciales (entrada por la calle Obispo San Juan de Ribera). Para la Diputación pacense es un honor contar de nuevo con él. “Al Sur”, la serie que recorre los pasillos de la Institución y que compendia paisajes de la provincia, ve completada sus expectativas con esta nueva exposición.
El director del Área de Cultura de la Diputación la describe como hermosa en su explosión de luz y color. Para Francisco Muñoz, “hablar de este artista es una perogullada, una tautología, porque su pintura habla por él mismo. De título Nihil Prius, nos sentimos muy satisfechos de que haya echado el resto en esta exposición, y no me equivoco mucho si digo que va a ser la exposición del año y desde luego esperemos que durante estos días de Semana Santa y Pascua tenga muchos visitantes”.
“Nihil Prius”, “Nada Antes” o “Nada por delante de la fe", es el lema de los notarios españoles en referencia a la fe pública que ejercen en nombre del Estado en asuntos jurídico-privados. Parte de los cuadros expuestos incluyen claros referentes de las notarías, como libros, plumas y documentos. El resto transita entre los tonos terrosos y anaranjados de los bodegones, los azules de las marinas y los rojos y verdosos de las flores.
“Javier es un artista generoso e incluyente –añadió Francisco Muñoz-, que abarca y ama todos los géneros artísticos, toca todos los palos, de ahí que haya querido contar con otros amigos artistas esta noche, como el fotógrado Ceferino López, los músicos Gene García y Gecko Turner y la poesía de José Miguel Ullán”.
Y aunque Fernández de Molina se expresa mucho mejor con su obra que con sus palabras, las que dirigió al público asistente en el acto inaugural transitaron entre los agradecimientos a la Institución Provincial, a su familia y amigos, y al escueto pero rotundo sentido de su arte.
“No voy a explicar mis cuadros porque nunca me ha interesado explicar mis cuadros -sentendió-, se ven y gustan o no, interesan o no interesan. Eso sí, siempre me ha atraído la unión de las artes, la gran síntesis del arte, esa es mi historia”.
Para finalizar, su compañera sentimental, Ángela Villanueva, recitó un poema inédito de José Miguel Ullán, buen amigo del pintor fallecido recientemente. Simultáneamente, Gecko Turner y Gene García improvisaron algunos temas musicales con armónica y guitarra. La muestra se completa con fotografías de Ceferino López bajo el título “Solería”, donde en estructura de collage fijado al suelo se puede recorrer parte del proceso de elaboración de los cuadros expuestos.
Javier Fernández de Molina nace en Badajoz en 1956. Su formación artística se desarrollará en Sevilla, donde decide inscribirse en la Academia Arte-Estudio en 1976. Los años siguientes, desde 1977 a 1982, adquiere la licenciatura en la Escuela Superior de Bellas Artes "Santa Isabel de Hungría". En este período de juventud el pintor aprenderá los conocimientos básicos de la plástica propios de las academias.
En el año 1982 comienza su primera etapa como artista, período inicial que se prolongará hasta 1988. En las obras de entonces se observa una conjugación de elementos expresionistas en el trazo y de elementos poscubistas en lo referente a la luz y al color. Sus temas oscilarán entre la ejecución de retratos, las vistas del estudio del pintor y las palmeras. A partir de 1988 (Salamanca) se centrará en los rasgos más definitorios de su pintura actual, en el predominio de valores cromáticos y gestuales.
Así, desde este año, su pintura comenzará a tender a la coexistencia de manchas y color, presentando una pintura de corte abstraccionista en la que se conservan, quizá tan sólo como mínimos referentes evocadores, referencias figurativas, asumiendo con ello la pintura europea que se desarrollaba en los años ochenta.


















