Martes, 09 de Junio de 2026

Actualizada Martes, 09 de Junio de 2026 a las 11:51:28 horas

| 102
Jueves, 11 de Febrero de 2010

La caja tonta, la caja lista

Hay un dicho muy conocido y reconocido que dice: "La tele es muy educativa, siempre que alguien la enciende, me voy a mi cuarto y leo un libro".  Y es que en nuestras vidas, la televisión es un rito, una forma de vida, el deporte nacional, tanto que yo creo que ni este susodicho que un día lúcido tuvo esta frase ocurrente, (su casa estaría repleta con tanto libro), practica en realidad con el ejemplo.

Todos dependemos de ella, nos aferramos a ella y…¿para qué?. Publicidad, programas de confesiones inoportunas, cotilleos, películas malas americanadas, concursos ridículos y periodistas con absurdo tirón mediático que hasta se atreven a querer representarnos en el Festival de Eurovisión ¡¡Viva lo Friki!!  (Lo de la Carmele Marchante es muy fuerte, y hay tanto para comentar que lo quedo apartado para otro artículo). Después de ver ese escaparate de colaboradores e invitados en la programación diaria y esa legión de “Grandes Hermanos”, que es como una plaga imposible de erradicar,  no me extraña que el periodismo esté muerto. Yo, puedo prometer y prometo que cualquier aspirante a buen profesional le sería, por desgracia, más útil pasar dos horas diarias en un gimnasio o mariposear por un plató de televisión que un día entero en una biblioteca. Las primeras opciones tienen un campo mucho más amplio de ofertas, ¿a quién le puede interesar un buen libro cuando lo que realmente demandamos es “carnaza”, de toda clase, a diestro y siniestro?

Me repatea y me toca considerablemente las narices, sentarme, dispuesto a informarme delante de la televisión y encontrarme con tanta basura o intentar ver algo bueno de música y toparme con una Carmele infumable. Ver para creer, y que encima nos los traguemos, ¡manda güevos! (como decía el otro). Yo no sé al resto de los televidentes, pero a mí, más de una vez se me indigesta la cena.

Y lo más lamentable es que nos están vendiendo, a través de la televisión, un mundo completamente rosa que nosotros mismos demandamos. Un mundo irreal lleno de estrellas galácticas (perfectos y felices), que ni cagan, ni mean, eso sí, que saben almacenar sus “rentables recuerdos” con el objetivo de sacarles brillo a su estrella cuando empieza a desaparecer su luminosidad.

Por eso, la caja tonta ya no es la caja tonta es la caja lista. Sí, la caja lista que nos engaña y aborrega, la caja lista que utiliza nuestro interés por lo mediático y toda la basura que lo rodea, la caja lista que con mucha magia  (lo de magia puede sustituirse por manipulación) nos organiza la vida, las ideas… y nosotros en realidad los tontos. Los tontos por creerla y sobre todo, por seguir repudiando a tanta programación de mierda pero incapaces de cambiarla de canal o quizá mejor, apagarla. No nos gusta lo que programan –decimos- pero gracias a cada uno de nosotros, los programas basuras, siguen aumentando el número de audiencia.

No olvidemos algo muy importante: “Si la televisión programa basura es porque nosotros la demandamos”, no tenemos, ni más ni menos, que lo que nos merecemos.
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.