Desde el recuerdo · Ignacio Vicente González · Guadiana del Caudillo
En un lugar entre Torremayor y Barbaño
de cuyo nombre no quiero acordarme
me siento frente al recuerdo
en esa hora nocturna, donde los sueños se hacen volátiles
y apareces tú, como siempre
con disfrazo de jefe afable
con tu puro humo al viento
dando no sé qué imagen
que las raíces de tu huerto
(dijiste un día)
sean tan profundas como nuestra amistad.
Mi huerto se secó
y no fue por falta de regar
¡Qué grande se queda en tu boca
la palabra amistad!
Saboreada con indiferencia
falsedad y falsedad
creías que con 700 euros
ponías un valor justo a mi trabajo y lealtad
por tres largos años en la torre
águila sin volar destrozada
con mi libertad anulada
por un todo
que no era nada
entretejido con telas de arañas
mientras tú en chimenea te calentabas
yo con un brasero de electricidad
que siempre fallaba
con una sola resistencia
para que no gastaras
ni mis pies fríos conseguía calentar
la lluvia con insistencia
golpeaba en el cristal
entrando con furia por la puerta
siguiendo un mortecino caudal
confundiéndose con mis lágrimas
por tanta mezquindad.
Confiaba en ti
todo te lo dejaba pasar
tarde me di cuenta
de tanta iniquidad.
Nada ha merecido la pena
tú no sabes de valores
pones una etiqueta
de acuerdo a tus patrones
modelo de hipocresía
mentiras y sinsabores.
Puedes dar la vuelta atrás
no seguir por ese camino
¿no ves que no te llevará
a buen destino?
Dentro de ese corazón de metal
se esconde el de un niño
que no sabe caminar
si no tiene alguien amigo
que lo ayude a levantar
cuando está caído.
Se nos conocerá para siempre
por las huellas que al pasar dejamos
deja de caminar
dando falsos pasos
en la eternidad, donde todos vamos
será más bonito haber provocado
muchas alegrías
no tristeza y llanto
es por lo más importante
que seremos juzgados
cuando ante Dios Padre
desnudos quedamos.
En un lugar entre Torremayor y Barbaño
de cuyo nombre no quiero acordarme
me siento frente al recuerdo
en esa hora nocturna, donde los sueños se hacen volátiles
y apareces tú, como siempre
con disfrazo de jefe afable
con tu puro humo al viento
dando no sé qué imagen
que las raíces de tu huerto
(dijiste un día)
sean tan profundas como nuestra amistad.
Mi huerto se secó
y no fue por falta de regar
¡Qué grande se queda en tu boca
la palabra amistad!
Saboreada con indiferencia
falsedad y falsedad
creías que con 700 euros
ponías un valor justo a mi trabajo y lealtad
por tres largos años en la torre
águila sin volar destrozada
con mi libertad anulada
por un todo
que no era nada
entretejido con telas de arañas
mientras tú en chimenea te calentabas
yo con un brasero de electricidad
que siempre fallaba
con una sola resistencia
para que no gastaras
ni mis pies fríos conseguía calentar
la lluvia con insistencia
golpeaba en el cristal
entrando con furia por la puerta
siguiendo un mortecino caudal
confundiéndose con mis lágrimas
por tanta mezquindad.
Confiaba en ti
todo te lo dejaba pasar
tarde me di cuenta
de tanta iniquidad.
Nada ha merecido la pena
tú no sabes de valores
pones una etiqueta
de acuerdo a tus patrones
modelo de hipocresía
mentiras y sinsabores.
Puedes dar la vuelta atrás
no seguir por ese camino
¿no ves que no te llevará
a buen destino?
Dentro de ese corazón de metal
se esconde el de un niño
que no sabe caminar
si no tiene alguien amigo
que lo ayude a levantar
cuando está caído.
Se nos conocerá para siempre
por las huellas que al pasar dejamos
deja de caminar
dando falsos pasos
en la eternidad, donde todos vamos
será más bonito haber provocado
muchas alegrías
no tristeza y llanto
es por lo más importante
que seremos juzgados
cuando ante Dios Padre
desnudos quedamos.

















