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Lunes, 05 de Diciembre de 2011

El hombre sin miedo

El torero Juan José Padilla es ese tipo de hombre que cuando se cala la montera en el patio de caballos cambia por completo su forma de ser y piensa en el triunfo y hacer desde el paseíllo hasta despedirse del presidente lo mejor de lo mejor en el terreno de juego, dicho sea de paso el ruedo.

Hijo de un panadero de Jerez de la Frontera, sólo tiene miedo a defraudar, uno de los primeros golpes gordos se lo llevó de novillero, en Arcos de la Frontera, cuando un toro le partió en dos el muslo, ese fue el arranque de Padilla, en 1999, en Huesca, recibe una cornada gravísima en el abdomen; en el 2001, en Abril un toro le atraviesa el cuello, en San Sebastián, en Julio del mismo año le vuelve a atravesar el cuello un toro en Pamplona, después el 25 de Agosto lidia seis toros de Miura en Bilbao con un éxito apoteósico; el 13 de Agosto del 2005 es cogido en Dax y al día siguiente toreó en Beziers con la herida abierta, indultando días después un Vitorino en San Sebastián.

En fin, que  raro ha sido el año que no ha tenido que pasar por la enfermería, por ser torero de mucha entrega y las corridas se las gana a pulso como cualquier torero que siente la profesión desde muy adentro.

Este año en Zaragoza un toro le destrozó la cara y le sacó un ojo de un pitonazo contra el suelo, son treinta y cinco las cornadas que ha sufrido Padilla pero ésta es la más fuerte de todas, los doctores están luchando para que pueda tener de nuevo movilidad en la cara y que el ojo derecho pierda la infección tan fuerte que tiene y  puedan sacarlo adelante.

Son varios los toreros que han toreado sin la visión en un ojo.
El entonces joven novillero Lucio Sandín lo perdió en 1983 cuando un novillo de Baltasar Iván le corneó en La Maestranza y sacó de su órbita el globo ocular, siguió toreando hasta el año 91 cuando se retiró después de un accidente de tráfico.
Luis de Pauloba, en Cuenca en 1991, el toro intruso le propinó una gravísima cornada en la boca que le hizo perder la visión de un ojo.
Al madrileño Javier Vázquez le ocurrió en 1996 al entrar a matar, una banderilla le entró en el ojo izquierdo y le hizo perder la visión, dos meses después estaba toreando de nuevo y cosechó algunos triunfos aconsejado por el propio Lucio Sandín.

El mundo del toro es así, todos los años hay grandes cogidas e incluso toreros que se lo piensan y vestirse de luces cada vez se les hace cada vez más cuesta arriba.

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