Sí a la reforma de la Mamandurria que produce la Gutibamba
El Gobierno que preside Rodríguez Zapatero propone (ya lo
hizo don Mariano el 25 de junio de 2010 y le dijeron que por el arco te vi
pasar) trasladar a la
Constitución el control del déficit al estilo
germano. “Una regla que vincule a todas las administraciones públicas y
que tratándose de una reforma constitucional debe adoptarse con el máximo
consenso”. ¡Viva la
Democracia participativa tantas veces pregonada!
Zapatero ha asegurado haber consultado a los candidatos
popular y socialista a las elecciones del 20-N, Mariano Rajoy y Alfredo P. Rubalcaba
(quien primero dijo que no y ahora le han impuesto para que diga sí), esta
necesidad de controlar constitucionalmente el déficit. ¡Viva la Democracia
participativa tantas veces proclamada!
Lo que el señor presidente propuso ayer en el Congreso es
lo que hace un año no tenía sentido para ellos. Y es que un día sí y al otro
también el Ejecutivo, su presidente, cambia repentinamente de opinión como las
marchas de un coche.
La reforma de la Constitución (Sin referéndum y todos sus avíos)
debería hacerse en el sentido de ejercitar un control sobre el que “mete la
mano en el cajón, los vividores, trepadores, chupópteros, los caraduras,
oportunistas, trincones, los aprovechados, golfos, embusteros, sectarios, los caciques,
demagogos, despilfarradores, derrochadores
y los incompetentes, que viven del arte de hacer política”. Porque todo
este tinglado montado sobre el teje maneje que se traen en España, se encierra -lo
de hacer política es un decir- en el arte que produce “La Mamandurria de la Gutibamba”.
Reforma de la Constitución, sí, pero sobre el “Control de la Mamandurria que
produce la Gutibamba”.
Ante esta propuesta unos y otros seguro que dirán ¿Reformar la Mamandurria? Qué va,
nunca, ni mucho menos. ¿Quién produce entonces el déficit? Pues eso.
El Gobierno que preside Rodríguez Zapatero propone (ya lo hizo don Mariano el 25 de junio de 2010 y le dijeron que por el arco te vi pasar) trasladar a la Constitución el control del déficit al estilo germano. “Una regla que vincule a todas las administraciones públicas y que tratándose de una reforma constitucional debe adoptarse con el máximo consenso”. ¡Viva la Democracia participativa tantas veces pregonada!
Zapatero ha asegurado haber consultado a los candidatos popular y socialista a las elecciones del 20-N, Mariano Rajoy y Alfredo P. Rubalcaba (quien primero dijo que no y ahora le han impuesto para que diga sí), esta necesidad de controlar constitucionalmente el déficit. ¡Viva la Democracia participativa tantas veces proclamada!
Lo que el señor presidente propuso ayer en el Congreso es lo que hace un año no tenía sentido para ellos. Y es que un día sí y al otro también el Ejecutivo, su presidente, cambia repentinamente de opinión como las marchas de un coche.
La reforma de la Constitución (Sin referéndum y todos sus avíos) debería hacerse en el sentido de ejercitar un control sobre el que “mete la mano en el cajón, los vividores, trepadores, chupópteros, los caraduras, oportunistas, trincones, los aprovechados, golfos, embusteros, sectarios, los caciques, demagogos, despilfarradores, derrochadores y los incompetentes, que viven del arte de hacer política”. Porque todo este tinglado montado sobre el teje maneje que se traen en España, se encierra -lo de hacer política es un decir- en el arte que produce “La Mamandurria de la Gutibamba”.
Reforma de la Constitución, sí, pero sobre el “Control de la Mamandurria que produce la Gutibamba”. Ante esta propuesta unos y otros seguro que dirán ¿Reformar la Mamandurria? Qué va, nunca, ni mucho menos. ¿Quién produce entonces el déficit? Pues eso.





















