C.J Vinagre - HOY
CAVAL se resiste a morir y juega su última baza: la
mediación de la Junta ante las entidades bancarias, principales
acreedores de la cooperativa de frutas de Valdelacalzada. Sus 27
millones de deuda reconocida no dan más margen de maniobra a los
cooperativistas que un plan de viabilidad que pasa por no tener que
pagar tanta cantidad, intereses de demora incluidos. Los socios, en una
asamblea extraordinaria desarrollada esta tarde, aparcaron medidas más
drásticas como el inicio de la disolución de la cooperativa en espera de
una intermediación de la Junta que ‘ablande’ a los 16 bancos y cajas
que tienen relación con CAVAL.
El próximo día clave, uno más en el proceso tumultuoso
que asola al referente socioeconómico de Valdelacalzada, es el lunes 1
de febrero. Entonces, si no hay cambios de agenda, la vicepresidenta
económica, María Dolores Aguilar, se reúne con las entidades
financieras. A ellas trasladará una petición concreta por parte de los
agricultores: que se pueda recortar la deuda reconocida en un 30%
(frente al 20% al que dicen llegar ahora bancos y cajas) y no pagar ni
un euro de intereses de demora desde el verano hacia adelante.
Los agricultores abarrotaron el salón de actos de la
cooperativa para conocer, de primera mano, las últimas novedades de un
proceso que afecta a cerca de 200 familias. De momento, como admite el
nuevo presidente de CAVAL, Antonio Domínguez, siguen abiertas las
negociaciones para aminorar la deuda de la cooperativa con los bancos,
requisito imprescindible para su supervivencia. “Lo importante es que la
Junta está mediando y que todo estamos unidos. Habrá que esperar la
próxima semana”, ha declarado a HOY. El próximo 9 de febrero expira el
plazo para llegar a un acuerdo antes de que un juez convoque el concurso
de acreedores.