Miércoles, 18 de Marzo de 2026

Actualizada Miércoles, 18 de Marzo de 2026 a las 13:47:54 horas

Manuel García Cienfuegos
Jueves, 03 de Enero de 2008

25 Aniversario de la Banda de Música

Al aire de los ministriles, sonido elegante, alegre, renacentista y barroco. Belleza sinfónica de chirimías, flautas, sacabuches, cornamusas, orlos, oboes, clarinetes, cornetas y bajones. Sentimiento clásico, antiguo, con sabor a conciertos, desfiles y cortejos, que supo prolongarse en un tiempo largo hasta mezclarse con aires del romanticismo, en el que ahondamos ahora a través de la memoria; con aires de las bandas militares que motivaron en el pueblo la formación de agrupaciones musicales que intentaban imitarlas.

Al aire de la banda antigua del maestro de la piel y el cuero, Andrés Garay Rodríguez. Labor innegable del gremio de los artesanos por beber en las fuentes de la cultura. Tubas, trompas, trombón, flautas, trompeta y bombardinos, lanzando los mejores compases y melodías en aquellas verbenas y bailes populares. Al aire de la Academia de Música de Antonio Guisado y Andrés Garay, en la antigua calle de Arcos. Al aire de la banda infantil de Antonio Guisado, “el organista”, afinando sus instrumentos hacia el sostenido mejor logrado; fa-do-sol-re-la-mi-si.

Al aire de la banda de Rodrigo Rico Melara, discípulo de los anteriores. Maestro zapatero. Pequeña y hermosa agrupación formada por artesanos, oficiales y aprendices. Niños y mayores que sonaban a músicos de ayer, de hoy y mañana, quienes para ocupar su ocio se formaban en el lenguaje más universal de todos los posibles, la música.

Al aire de la banda de Rafael Melgarejo. Al aire de la Casa del Pueblo, foco reivindicativo, centro obrero, sede sindicalista, lugar para la cultura. En ella sus dirigentes consideraron que después del pan, la primera necesidad del pueblo es la educación. Teatro, conferencias, escuela gratuita en la que enseñaban a leer y escribir, y… ¡La música! bajo la batuta de su primer director, Rafael Melgarejo, en el año de su fundación, 1928, marcando el ritmo de las melodías que interpretaba la Agrupación Artístico Musical de la Casa del Pueblo.

Al aire de una nueva batuta, la mejor de todas, la que marcó una ejemplar escuela de la que salieron excelentes músicos. Todos fueron maestros, directores, pero él fue “Don Andrés”. Don Andrés Mena, músico militar del Regimiento Castilla. Don Andrés es feliz memoria perpetua, de ayer, de hoy y para siempre, en el ancho ruedo musical de los sentimientos íntimos de este pueblo. Don Andrés Mena vino a Montijo para dirigir la Banda de la Casa del Pueblo. Memoria gráfica sacada de la caja de las fotografías de color sepia guardada en una antigua cómoda de caoba “Don Andrés y la Banda de Música en el primero de mayo del año 1936 por la calle Alameda”. Aquella larga comitiva de la manifestación obrera deseaba cambiar al mundo de base, agrupándose y alzándose en la lucha final, deseando un tiempo prometedor que acabó en la más dura de las tragedias.

Al aire del antiguo kiosco de música. Embeleso de sinfonía popular. Templo sagrado para conciertos al aire libre. Tribuna de las mejores melodías: “El sitio de Zaragoza”, “Comandante Mellad”, “Islas Canarias”, “Noches de Andorra”, “Camino de rosas”, “En un mundo persa”, “España cañí”… Allí arriba, Don Andrés Mena con sus músicos; abajo la gente agrupada, congregada alrededor de él para disfrutar de la música. Sin medios para ofrecer su arte, ni sofisticados equipos de sonido, ni mesas mezcladoras, ni juegos de luces… Don Andrés y sus músicos tan solo disponían de su talento, sus pulmones y la habilidad de sus manos.

Al compás de la música dirigida por Don Andrés se llenaron aquellos estómagos vacíos de la posguerra. Tiempos de restañar y curar heridas, de necesidades y apreturas, de ahogos y asfixias, de hambre, pobreza, aislamiento, escasez y calamidad, bajo el dolor prolongado por el terrible episodio vivido. Don Andrés se fue como se fue el kiosco, la plaza, las palmeras, los músicos… bajo el sonido cadencioso marcado por el tiempo preciso, dirigido por su hermosa batuta de plata ante la última partitura de su vida.

Al aire de la Banda de Música del maestro Antonio Rico, “el del pito gordo”. Maestro zapatero, que recogió el testigo de Don Andrés Mena. El maestro Antonio fue un hombre bueno, sencillo y humilde. Fueron años acuñados por el desinterés de tan insignes e ilustres  responsables municipales. Preocupado el maestro Antonio, aliviaba aquellos sofoques con el trago espirituoso que le proporcionaba un compás binario.

Al aire de aquel fotograma del maestro Antonio Rico y sus veinte músicos, cruzando el pueblo desde la Plaza de Abastos hasta aquella portátil instalada en el antiguo campo de fútbol Santa María. Imagen y sonido retenidos por la calle Papas, bajo el revuelo de la chiquillería, al compás de los sones chín-chín; tarara-chín-chín… del pasodoble “Clavelín”.

Ya en la plaza, el maestro Antonio ordenaba a sus músicos tocar “La Giralda” porque se la sabían de memoria; sin tener que mirar los papeles podían ir viendo el prodigio sobre la arena del arte por naturales del maestro realizando con empaque su faena, mientras soplaban los pitos. Director y músicos, maestro y discípulos tuvieron que entonar en el año 1965 el gori-gori de aquella Banda de Música por el decreto de tan insensibles autoridades municipales, que firmaron su desaparición.

Tuvieron que pasar dieciocho años para que lo deshecho fuese nuevamente hecho. Un preclaro discípulo de Don Andrés Mena, Pedro López, animó a varios músicos y entusiasmó al Ayuntamiento para que volviese la Banda de Música. El 24 noviembre de 1982 la Corporación Municipal acordó crearla.

En la mañana luminosa del día de Reyes del año 1983, el día de Epifanía -el mejor momento para aparecer- en el atrio de la iglesia de San Pedro, aquellos dedos prodigiosos de Pedro López que habían acariciado durante tantos años los teclados de su saxofón, tomaron la batuta para dirigir el primer concierto de la nueva Banda de Música. Cinco clarinetes, un saxo alto, un tenor, dos barítonos, una trompeta, un fliscorno, bombo, caja y platillos, nos deleitaron con aquel concierto ante la admiración y sorpresa de cuantos lo presenciamos.

Al maestro Pedro López, le gustaba más la interpretación que la dirección. La Banda de Música tuvo en aquellos primeros años varias carencias y dificultades, estuvo a punto de volver  a desaparecer. En el año 1988 el Ayuntamiento contrató un nuevo director para recomponer velas, calmar tempestades y enderezar el rumbo, en la persona de Santiago Méndez González. Dieciocho años estuvo dirigiendo la Banda de Música. Con él la Banda ha conocido momentos de esplendor: incremento considerable en el número de músicos, encuentros de Bandas de Música, conciertos en Santa Cecilia, Navidad, Semana Santa, verano… Pasacalles, procesiones, dianas floreadas, actuaciones en Vitoria, Villafranca de los Barros, Almendralejo, Zafra, Olivenza, Don Benito, Ribera del Fresno, Montánchez, Talarrubias, Lisboa, Alter do Chao, Potalegre, Alentejo… La incorporación de músicos jóvenes, la dedicación y enseñanza de la Academia. Santiago Méndez aconsejó a los padres sobre la formación académica de sus hijos, dirigiéndolos hacia la carrera musical, abriéndoles así a muchos un futuro profesional.

Al aire de la batuta de Narciso Miguel Leo Romero, su último director, incorporado a comienzos del verano del año 2006. Nuevos aires, aires muy jóvenes los que han llegado a nuestra Banda de Música, que han enriquecido el nivel musical de la banda. Los dedos de Narciso han dejado el solo de “Nerva”, su mejor herencia, por una batuta. Para él y para quienes forman parte de nuestra Banda Municipal de Música Andrés Mena, deseo los mejores éxitos por la dedicación hacia la cultura y por el lenguaje más universal “La música”.

Razona Sancho en un pasaje de El Quijote “donde hay música no puede haber cosa mala”. La campechana sentencia que Cervantes puso en boca del escudero es un dogma, puesto que la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu. Rematando el fiel escudero “la música siempre es indicio de regocijos y de fiestas”. Por todo ello, a quienes han formado y forman parte de la Banda de Música, felicidades por este vuestro vigésimo quinto aniversario.

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.