Primero de mayo
El 1 de mayo es el Día Internacional de los
Trabajadores. La conmemoración se estableció por acuerdo del Congreso Obrero
Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, como una
jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago.
Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su
participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral
de ocho horas.
En estos tiempos de la sociedad de bordes
líquidos, donde apenas pueden distinguirse los valores que definen los
distintos ideales políticos y sociales, en los que nos manejamos con titulares
de prensa a pesar de ser la generación mejor formada de la historia, y en los
que el relativismo ideológico se ha asentado como una consecuencia, al parecer
inevitable, de nuestro confortable modo de vida, algunos verán el primero de
mayo como algo pasado de moda, feo y sin interés. Cosa de sindicalistas.
Hace poco un significado miembro del Grupo de
Davos manifestó públicamente que la lucha de clases está completamente vigente,
y que, por ahora, la están ganando los suyos, es decir, los ricos. Lo que no
deja de ser cierto, desgraciadamente.
El primero de mayo viene a recordar que los
paradigmas sociales de lucha de clases, con sus opuestos, trabajo y capital,
son consustanciales al sistema económico capitalista que domina el mundo. Y es que
la riqueza generada puede repartirse de muchas maneras, de forma que lo que
gana el capital lo pierde el trabajo, o al revés. Cuando alguien, como el
anterior presidente de la CEOE, afirma que a partir de ahora habrá que trabajar
más y ganar menos, lo que hace es inclinar la balanza de su lado.
Por lo tanto, de
trasnochado, nada. El primero de mayo las fuerzas del trabajo nos manifestamos
como un ejercicio de empoderamiento en esta lucha de clases. Y es que nosotros
somos más, pero ellos son muy fuertes. Poseen los medios de comunicación.
El 1 de mayo es el Día Internacional de los Trabajadores. La conmemoración se estableció por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, como una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas.
En estos tiempos de la sociedad de bordes líquidos, donde apenas pueden distinguirse los valores que definen los distintos ideales políticos y sociales, en los que nos manejamos con titulares de prensa a pesar de ser la generación mejor formada de la historia, y en los que el relativismo ideológico se ha asentado como una consecuencia, al parecer inevitable, de nuestro confortable modo de vida, algunos verán el primero de mayo como algo pasado de moda, feo y sin interés. Cosa de sindicalistas.
Hace poco un significado miembro del Grupo de Davos manifestó públicamente que la lucha de clases está completamente vigente, y que, por ahora, la están ganando los suyos, es decir, los ricos. Lo que no deja de ser cierto, desgraciadamente.
El primero de mayo viene a recordar que los paradigmas sociales de lucha de clases, con sus opuestos, trabajo y capital, son consustanciales al sistema económico capitalista que domina el mundo. Y es que la riqueza generada puede repartirse de muchas maneras, de forma que lo que gana el capital lo pierde el trabajo, o al revés. Cuando alguien, como el anterior presidente de la CEOE, afirma que a partir de ahora habrá que trabajar más y ganar menos, lo que hace es inclinar la balanza de su lado.
Por lo tanto, de trasnochado, nada. El primero de mayo las fuerzas del trabajo nos manifestamos como un ejercicio de empoderamiento en esta lucha de clases. Y es que nosotros somos más, pero ellos son muy fuertes. Poseen los medios de comunicación.




















