Martes, 17 de Marzo de 2026

Actualizada Lunes, 16 de Marzo de 2026 a las 19:11:15 horas

Manuel García Cienfuegos
Sábado, 07 de Febrero de 2009

La Juani

Pasaron Santa Brígida, las Candelas y San Blas. Aquí está febrerillo con sus locuras y andanzas haciendo de las suyas. La lluvia ha lavado las huellas de los días. La tibieza pasa y los días cansinos y confusos despiden la melancolía de las ausencias. Tras una lenta espera, un apaciguado reposo y un silencio de vísperas, parece que tocan y repican a fiestas por la vida. Desde las faldas de los cerros, por Valdeovejas los almendros han echado ya sus primeras flores. Las moreras de las escuelas de las eras pronto traerán sus primeras yemas, sus primeros brotes. Colores blancos, rosas, amarillos, entre el sol y el frío de estos días de invierno que han despertado a la que tanto tiempo estábamos aguardando.

Sí, ya viene, tenía ganas. Viene estrenándolo todo. Viene con ímpetu, sin complejos, proclamando la claridad que empieza a definirse. Sí, ya viene, como una dama, tranquila y reposada. Despacio, elegante y hermosa. Ya está aquí la luz, la fuente y sentido de la vida. Luz y siempre la luz. Y con la luz del loco febrero, las locuras de las carnestolendas. Se nos viene encima una fiesta que vulnera, quebranta, infringe, desobedece y perturba el orden establecido, las reglas, los decretos y las normas. Es el Carnaval, tiempo en el que la realidad se disfraza y puede que resulte difícil discernir lo conveniente de lo verdadero.

Allí, cuando había roto ya del todo el día y el sol bañaba la mañana, cruzaba la plaza aquel cuerpo alto, fortachón, con envergadura. No sé qué diría si leyera esto. No dudo que Juan Méndez, la Juani, como popular y cariñosamente siempre se le llamó, ahora ante la crisis y la recesión, diría alto claro y despacio, lo que un día profetizó: “El Ayuntamiento está en crisis, todos estamos en crisis, hasta América está en crisis”.

Jardinero, hombre de la limpieza, un gran trabajador… El jardín de la plaza, el del parque, el otro… Todos los jardines… La limpieza de las oficinas del Ayuntamiento, la plaza de abastos, la otra plaza… el corte y poda de los árboles de las calles, el mercadillo… Manejaba los rollos de las mangueras de riego cual pluma estilográfica se tratara. Así, de aquella guisa, mostraba sus bíceps tatuados por corazones atravesados.

Juan Méndez siempre estuvo fuera del armario, nunca estuvo dentro de él. No tuvo complejos, no se ocultó; ni tuvo de qué ni por qué ocultarse. Estaba muy satisfecho ante la llegada de la democracia, porque con Franco, decía “te comías solos los garbanzos, y ahora con la democracia te puedes comer los garbanzos y las presas. ¡Bendita sea la democracia!”. Entre sus quehaceres estaba dar cuerda al reloj de la torre de la iglesia de San Pedro. Lo hacía no por el dinero que le daban sino por hacer deporte. Siempre tuvo alabanzas para él, “El reloj tiene más de cien años, funciona estupendamente, ya quisieran los montijanos cuando tengan esos años funcionar como funciona el reloj… Me dicen que se atrasa o que se adelanta… Cuando tengan ellos más de cien años a ver quién es el que se adelanta o se atrasa”. ¡Si supiera que el reloj es automático y ya no es del Ayuntamiento!

Aquellos años supusieron para él vivir lo que tanto tiempo había estado prohibido, censurado y condenado. La Juani quiso a Montijo y amó el Carnaval. Una noche de febrero, el padre Dimas lo coronó como Reina de esta fiesta en la que nos reímos de todo, incluso de nosotros mismos. Como una diva, paseaba y lucía sin pudor sobre altos tacones, trajes blancos, negros, rojos, verdes. Ajustados, ceñidos, transparentes, atrevidos, con pronunciados escotes. Junto a una botella de coñac, el labio pintado de rojo, la cara empolvada, un provocativo lunar, una rubia y explosiva peluca, y una esbelta pamela, le bastaban para el mejor antifaz posible. Nervioso, como cualquier artista, solicitaba que comenzara en libertad, sin normas, sin gobiernos y sin control, el rito de la conspiración subversiva en la república gozosa y pagana del desfile del Carnaval.

Juan Méndez, la Juani, ahora, allá en los jardines del cielo, por siempre reina del Carnaval.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.