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Lunes, 04 de Abril de 2011

Margarita Nelken

Margarita Nelken era mujer, judía, escritora y política. Fue elegida diputada por el partido socialista en la provincia de Badajoz en las tres legislaturas que duró la Segunda República, siendo la única mujer que consiguió este hito. Feminista, publicó en 1919 La condición social de la mujer en España. Su estado actual: su posible desarrollo. Sin embargo, mantuvo su disciplina partidaria oponiéndose, junto a Victoria Kent, a que las Cortes reconocieran el voto femenino, ya que estratégicamente el partido consideraba que el voto femenino podía ser inducido por la iglesia católica, impidiendo la continuidad republicana. En 1936 abandonó el PSOE e ingresó en el PCE, en el que militó hasta que fue expulsada por discrepancias con la dirección, en 1942. Murió en el exilio, en Méjico, en 1968.

A Margarita Nelken, en homenaje póstumo y tardío, le pusieron una calle en Badajoz en 1985, cuando el alcalde era Manuel Rojas (PSOE). Y se la quitaron en el 2009, cuando la actual corporación del PP decidió utilizar (sin referéndum) la Ley de Memoria Histórica como arma arrojadiza contra el gobierno socialista. No se atrevieron, aunque sin duda lo consideraron, a quitar el nombre de la Avenida Sinforiano Madroñero, el alcalde socialista de Badajoz que fue fusilado por las tropas franquistas tras la toma de Badajoz el 14 de agosto del año 36.

Ahora el Partido Popular pretende obviar la Ley de Memoria Histórica en Guadiana (del Caudillo). Ahora resulta que lo mejor es desplazar la responsabilidad a un referéndum vecinal, que decida si, en este caso, se cumple la Ley o no. Y es que el PP tiene un curioso sentido de la responsabilidad política cuando se trata de deslegitimar al gobierno socialista, pues anima a la rebelión popular incluso en aquellas leyes que ellos mismos aprueban en las Cortes, como ha ocurrido recientemente con la Ley antitabaco.

Pero lo más grave de todo es la utilización que hacen “los hijos de Aznar” del revisionismo histórico, con el que pretenden culpar de la guerra civil, y de los cuarenta años de dictadura, a los hombres y mujeres que protagonizaron la política progresista en la Segunda República Española. Equiparar a Margarita Nelken con el “Caudillo” es una ignominia. La una luchó por la libertad y por los derechos sociales y políticos de los españoles, el otro los suprimió a sangre y fuego.

Pretender equiparar la dictadura de Franco con la Junta de Extremadura, como hace D. Antonio Pozo en su nota de prensa es una infamia. El Sr. Alcalde de Guadiana, y también los de Lobón y de Montijo, todos del Partido Popular, que se han añadido a la pantomima del primero, deberían ser ejemplo de la dignidad de sus representados, entre los que se encuentran ciudadanos de todo el espectro político democrático. No todo vale en política.
Sin duda que corresponde al pueblo de Guadiana decidir si cambia, o no, la denominación de su pueblo en los términos que permita la legalidad vigente. Pero la desaparición de los símbolos franquistas es una cuestión de dignidad democrática de todos los españoles, de reconocimiento a todos aquellos y a todas aquellas que murieron o sufrieron penalidades en su lucha por la libertad. Ellos sí merecen homenajes.

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