Mucho Teatro
Alguien
comentó en una ocasión que en España había mucho teatro y es posible
que no le faltara razón, porque hay que ver todo el que se suele hacer
fuera de un escenario. Se suele hacer improvisaciones... desesperadas,
cambios de caretas e incluso practicar el teatro acrobático, realizando
saltos mortales con tal de atraer la mirada del respetable (que no del
espectador), porque el espectador de artes escénica es el que va a un
teatro a ver una buena obra y a unos actores que no intentan engañar al
público sino hacerlo pasear por la fantasía para trasportarlos a un
mundo de imaginación e ilusión. Otra posibilidad que ofrece es exponer
las miserias humanas para que se reaccione y se luche contra ellas.
El verdadero teatro es con el que aprendes a ver las cosas para
valorarlas después y te enseña a ser objetivo, sensible y creativo.
Otro objetivo importante, conseguir que el público se ría, olvide por
unas horas sus agobios y disfrute de un aluvión de espontáneas
carcajadas.
Esto es sin duda lo que se aprende en el teatro que se hace con
dignidad y arte. Luego está el otro teatro, el que se hace fuera de
un escenario y cuyos pilares están fraguados de engaños, envidias,
rencores y falsedades. Esa fácil manera de engañar sonriendo. Mal
interpretar un personaje bondadoso mientras se te dibuja en el rostro
la maldad contenida,…Pensándolo bien, hay más teatro fuera que dentro
de un escenario.
Como decía al principio, lo de “mucho teatro”, seguramente, es el que
hacen los “no actores” o “actores improvisados” que salen a la calle a
actuar conscientemente, haciéndonos creer (la mayoría no lo consiguen)
que todo es una simpática improvisación. ¿A este teatro se refería?...
entonces yo pienso igual que él ¡Que se hace demasiado teatro
injustificado! Porque los buenos espectáculos teatrales también se
hacen pero no tanto como a los buenos aficionados nos gustaría.
Estoy pensando, que es la primera vez que hablo en mis artículos sobre
el arte de Talía y no lo quiero hacer negativamente, como poco,
reivindicar y apoyarlo. Sería un gran paso para la cultura que se siga
potenciando las artes escénicas y de esta manera disfrutar de grandes
espectáculos repletos de buenos ingredientes: texto, dirección,
escenografía, iluminación, dirección y por supuesto, buenas
interpretaciones.
Marcos Ordóñez definió al teatro con una exactitud, para mí, exquisita:
“El teatro es uno de los mejores lugares
donde estar cuando hay arte
y el peor del mundo cuando no funciona”.
Si analizamos o acoplamos tranquilamente estas palabras se puede
resumir lo que yo intento transmitir con este artículo. Veréis: “El
teatro es uno de los mejores lugares donde estar cuando hay arte”,
indiscutiblemente estamos hablando de un buen montaje teatral hecho con
dignidad y creatividad, “y el peor del mundo cuando no funciona”, pues
eso, cuando nos ponemos a hacer teatro en nuestra vida cotidiana,
falseando realidades e intentando engañar a los demás.
Estoy seguro que Marcos Ordóñez no quiso decir esto concretamente pero a mí me apetecía mucho terminar así el artículo.
El verdadero teatro es con el que aprendes a ver las cosas para valorarlas después y te enseña a ser objetivo, sensible y creativo. Otro objetivo importante, conseguir que el público se ría, olvide por unas horas sus agobios y disfrute de un aluvión de espontáneas carcajadas.
Esto es sin duda lo que se aprende en el teatro que se hace con dignidad y arte. Luego está el otro teatro, el que se hace fuera de un escenario y cuyos pilares están fraguados de engaños, envidias, rencores y falsedades. Esa fácil manera de engañar sonriendo. Mal interpretar un personaje bondadoso mientras se te dibuja en el rostro la maldad contenida,…Pensándolo bien, hay más teatro fuera que dentro de un escenario.
Como decía al principio, lo de “mucho teatro”, seguramente, es el que hacen los “no actores” o “actores improvisados” que salen a la calle a actuar conscientemente, haciéndonos creer (la mayoría no lo consiguen) que todo es una simpática improvisación. ¿A este teatro se refería?... entonces yo pienso igual que él ¡Que se hace demasiado teatro injustificado! Porque los buenos espectáculos teatrales también se hacen pero no tanto como a los buenos aficionados nos gustaría.
Estoy pensando, que es la primera vez que hablo en mis artículos sobre el arte de Talía y no lo quiero hacer negativamente, como poco, reivindicar y apoyarlo. Sería un gran paso para la cultura que se siga potenciando las artes escénicas y de esta manera disfrutar de grandes espectáculos repletos de buenos ingredientes: texto, dirección, escenografía, iluminación, dirección y por supuesto, buenas interpretaciones.
Marcos Ordóñez definió al teatro con una exactitud, para mí, exquisita:
donde estar cuando hay arte
y el peor del mundo cuando no funciona”.
Si analizamos o acoplamos tranquilamente estas palabras se puede resumir lo que yo intento transmitir con este artículo. Veréis: “El teatro es uno de los mejores lugares donde estar cuando hay arte”, indiscutiblemente estamos hablando de un buen montaje teatral hecho con dignidad y creatividad, “y el peor del mundo cuando no funciona”, pues eso, cuando nos ponemos a hacer teatro en nuestra vida cotidiana, falseando realidades e intentando engañar a los demás.
Estoy seguro que Marcos Ordóñez no quiso decir esto concretamente pero a mí me apetecía mucho terminar así el artículo.



















