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Valdelacalzada · Manuel Galván | 252
Miércoles, 23 de Marzo de 2011

Estado lamentable del badén de Talavera

El plan de choque aplicado por el gobierno para ahorrar energía choca frontalmente con la plaga de socavones, algunos como pozos, que existen en el tramo de la carretera de nunca arreglar, vía de una gran trascendencia en nuestras comunicaciones como es la susodicha, referente al badén de Talavera. Así lo afirman mosqueados numerosos vecinos de las Vegas Bajas, muchos de los cuales están pagando un canon de obras cada vez más oneroso (hogaño más de 800 euros en el caso de una parcela media de 4,5 hectáreas) a la “blindada” Confederación Hidrográfica del Guadiana, organismo principal responsable del estado vergonzoso tercermundista en que se encuentra la citada carretera del famoso badén.


Los vecinos integrados en esta comarca, principalmente de las localidades de Guadiana del Caudillo, Pueblonuevo y Valdelacalzada, indignados pero aborregados simultáneamente, cabezones ellos o por pura necesidad palpable, no dudan en traspasar ese espacio lunar aventurero en un acto inconciente de que todo vale con el fin de acortar distancias y conseguir así ese ahorro energético productivo, tan cacareado por el Gobierno, “pero todo a costa del costo del arreglo de nuestros vehículos escacharrados”.

Tras la promesa de construir un verdadero puente antes de finalizar el 2012 (vaya usted a saber), lo suyo sería desde hace mucho tiempo –apuntan los damnificados- sanear su firme de poco más de un kilómetro desde el badén al cruce de la carretera calzada romana y, desde este punto, otro tanto con la que une a Pueblonuevo, también en estado vergonzoso, y en donde se encuentra el centro de salud y de urgencias de la zona.

La CHG –dicen- pretende con su dejadez y ahuecar el ala, de que estos pequeños tramos de enorme trascendencia para las comunicaciones de las Vegas Bajas con la capital, aeropuerto y suroeste de la provincia a través de La Albuera, lleguen al límite de lo intransitable, para que ya ni el más loco se atreva a pasar, y eludir así cualquier responsabilidad, que es lo que su filosofía intenta. Es decir, peor el remedio que la enfermedad.

Traemos al caso el final de una editorial de HOY (Muerte en el badén. 10.03.2002), que dice textualmente: “Ya no bastará con avisar del peligro, porque mientras exista el badén se seguirá utilizando. ¿No habrá que pensar ya en mejorar la carretera y sustituir el badén por un puente seguro? Y si por las razones que sean los responsables de tomar la decisión dicen que no es posible, que lo mejoren hasta donde sea posible y si no lo cierren o lo controlen y limiten su uso a lo estrictamente necesario”.

Por nuestra parte no quisiéramos engrosar la lista de políticos citados en un libro francés, titulado en español: “Aquellos enfermos que nos gobernaron”.

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