Lamentable espectáculo sindical
El caso de mi Directora y sin embargo amiga, Ana Moreno, con cierto Correo devuelto, al no conocer el Cartero o Cartera la calle a la que se dirigía, además de ser una más de las anécdotas de la vida cotidiana, merece una seria reflexión, no por el hecho en si, que seguro tiene una justificación, sino por el empeño muy típico en este País de, ante la “cagada”… mantenella y no enmendalla.
Para quien aún no conozca la historia, es muy simple. El Ayuntamiento de Montijo, en el ejercicio de sus competencias, cambia el nombre de una calle. Pasa a llamarse Calle de Arcos, la que antes se llamaba Senador Piñero. Si existe o no un protocolo establecido por el propio Ayuntamiento para comunicar de manera pública y evidente a todos los afectados el cambio de nombre de una Calle, se desconoce. Intuyo que, si realmente se cumple con ese protocolo, igual el Funcionario de turno no lo ha comunicado en tiempo y forma al servicio de Correos y, como consecuencia, el ejecutor-ora del Servicio, no ha entregado la Carta, en un principio, al no constar el nombre de la Calle, tal y como venía en el sobre. Me consta que, el Servicio de Correos en Montijo, dirigido por un excelente profesional como es el amigo Ignacio, pasa por ser uno de los más valorados más allá del territorio Comarcal. Como también me consta que, de forma general, los usuarios de Montijo tienden a ayudar en todo a los Carteros. En mi caso personal, cuando decidí abrir una rendija en la puerta de mi vivienda para que el cartero no tuviera que meter los sobres por debajo, esperé a encontrarme directamente con el y le consulté a que altura de la puerta le venía bien que se abriera el buzón. Para que no hubiera de agacharse demasiado y sin ningún objeto. La apertura de la rendija se hizo tal y como le pareció bien al cartero y a la altura que le convino.
¿Porque explico este sucedido…?, pues porque todos los que trabajamos tendemos a ser solidarios con todos los que trabajan. Pero ni siquiera los Carteros de Montijo están libres de cometer un error, bien sea por inopinados cambios en los nombres de las calles, bien por que el cartero tiene todo el derecho a tener un mal día, bien por desidia propia, porque no estamos hablando de Madrid o Barcelona. La Calle Senador Piñero en Montijo, siempre ha sido conocida, a nivel popular, como la Calle Arcos. Luego, algo no encaja en esta historia.
El comentario, como máximo jocoso que hace la afectada, la primera vez que le devuelven una carta, aún admitiendo su jocosidad, es muy educada e irónica, pero no exenta de la información y datos suficientes como para que, alguien, quien sea, quien corresponda, ofrezca una aclaración no sometida al cauce legalista de que dicha calle no existe y la carta se devuelve y punto. Ya he dicho antes que nadie está exento de tener un mal día. Desconozco si, después de la primera publicación, en la Oficina de Correos de Montijo han sonado algo más que los tampones y matasellos, pero parece claro que la Cartera responsable del reparto ha debido sentirse muy dolida por la queja irónica de Ana Moreno y ha puesto el caso en manos de su Sindicato., en este caso, Comisiones Obreras. La carta de respuesta de la Sección de CC.OO. a la que pertenece Correos, no tiene desperdicio. O por mejor calificarla en mi norma vital de llamar al pan, pan y al vino, vino. Es un absoluto desperdicio toda ella. En lugar de haberla puesto en un Buzón de Correos, igual se podía haber depositado en un Contenedor. El autor, supuesto responsable de ese Sindicato, vierte una serie de descalificaciones personales que intentan descargar de responsabilidad al Funcionario-a que haya podido cometer un nimio error. Y claro, pierde la poca razón que pudiera asistirle. Dice que, la autora de la queja “miente descaradamente” y culpa al Ayuntamiento de que las calles cambien de nombre de un día para otro. Y digo yo que está bien, que la explicación podría ser válida si se hubiera olvidado el autor de la misma de este tipo de descalificaciones. A mi, la relación causa/efecto, planteada así, me parece inadecuada, impresentable e ineducada. El autor, supuestamente en defensa de la Funcionaria de turno y de lo que ella misma haya manifestado, insiste en que jamás se ha devuelto una carta. Pero resulta que la afectada presenta como prueba el sobre escaneado que lo demuestra. Si en ese momento no se abre una investigación seria por parte de Comisiones Obreras y no se piden públicas disculpas a la afectada que ha demostrado los hechos, eso solo pasa en España y por que somos muy burrancos.
Tratándose como se trata de un hecho aislado y menos que leve, se convierte en un problema por la intervención de un Sindicato, del que se esperaba algo más. El hecho de pagar una Cuota Sindical no nos sitúa al margen del sentido común y si algún Funcionario ha “metido la pata”, el Sindicato que los defiende no puede intentar solucionar estas “cosillas” ahondando en el error porque, desde ese momento, un nimio detalle empieza a convertirse en un problema de credibilidad y profesionalidad. Acusar no es demostrar como insinuar no es afirmar. Amparado en una responsabilidad sindical, al autor de la respuesta le debe de parecer muy fácil llamar mentirosa a una usuaria de Correos. Pues que quiere usted que le diga, señor sindicalista, que yo siempre pensé que los Sindicatos estaban para otras cosas. Es una cuestión de sutiles matices que, un Dirigente Sindical debería conocer en sus diferencias y si usted no las conoce, no le haga más daño a sus afiliados, presente la dimisión y váyase usted a su casa. La contestación de CC.OO. a Ana Moreno, lejos de hacerle algún tipo de daño a la afectada, si que le ha hecho un enorme daño a los Carteros y Carteras de Montijo. Y el tiempo dictará sentencia sobre si la gente prefiere la miel a la hiel o los argumentos a las coces.
Que quede meridianamente claro que, cuando se habla de Comisiones Obreras en general es porque la desafortunada respuesta viene encabezada y sellada por una Sección de ese Sindicato. Para nada creo que, CC.OO., un Sindicato especialmente querido por mí, sea responsable de nada. Lo que sucede es que los Sindicatos no los forman máquinas perfectas sino personas que también se equivocan y, con errores como estos, se perjudica la imagen de un Sindicato de clase. A ver si a otras alturas alguien pone los puntos sobre las ies, reconoce que esto es un simple error y pide perdón por las inadecuadas palabras utilizadas.
El caso de mi Directora y sin embargo amiga, Ana Moreno, con cierto Correo devuelto, al no conocer el Cartero o Cartera la calle a la que se dirigía, además de ser una más de las anécdotas de la vida cotidiana, merece una seria reflexión, no por el hecho en si, que seguro tiene una justificación, sino por el empeño muy típico en este País de, ante la “cagada”… mantenella y no enmendalla.
Para quien aún no conozca la historia, es muy simple. El Ayuntamiento de Montijo, en el ejercicio de sus competencias, cambia el nombre de una calle. Pasa a llamarse Calle de Arcos, la que antes se llamaba Senador Piñero. Si existe o no un protocolo establecido por el propio Ayuntamiento para comunicar de manera pública y evidente a todos los afectados el cambio de nombre de una Calle, se desconoce. Intuyo que, si realmente se cumple con ese protocolo, igual el Funcionario de turno no lo ha comunicado en tiempo y forma al servicio de Correos y, como consecuencia, el ejecutor-ora del Servicio, no ha entregado la Carta, en un principio, al no constar el nombre de la Calle, tal y como venía en el sobre. Me consta que, el Servicio de Correos en Montijo, dirigido por un excelente profesional como es el amigo Ignacio, pasa por ser uno de los más valorados más allá del territorio Comarcal. Como también me consta que, de forma general, los usuarios de Montijo tienden a ayudar en todo a los Carteros. En mi caso personal, cuando decidí abrir una rendija en la puerta de mi vivienda para que el cartero no tuviera que meter los sobres por debajo, esperé a encontrarme directamente con el y le consulté a que altura de la puerta le venía bien que se abriera el buzón. Para que no hubiera de agacharse demasiado y sin ningún objeto. La apertura de la rendija se hizo tal y como le pareció bien al cartero y a la altura que le convino.
¿Porque explico este sucedido…?, pues porque todos los que trabajamos tendemos a ser solidarios con todos los que trabajan. Pero ni siquiera los Carteros de Montijo están libres de cometer un error, bien sea por inopinados cambios en los nombres de las calles, bien por que el cartero tiene todo el derecho a tener un mal día, bien por desidia propia, porque no estamos hablando de Madrid o Barcelona. La Calle Senador Piñero en Montijo, siempre ha sido conocida, a nivel popular, como la Calle Arcos. Luego, algo no encaja en esta historia.
El comentario, como máximo jocoso que hace la afectada, la primera vez que le devuelven una carta, aún admitiendo su jocosidad, es muy educada e irónica, pero no exenta de la información y datos suficientes como para que, alguien, quien sea, quien corresponda, ofrezca una aclaración no sometida al cauce legalista de que dicha calle no existe y la carta se devuelve y punto. Ya he dicho antes que nadie está exento de tener un mal día. Desconozco si, después de la primera publicación, en la Oficina de Correos de Montijo han sonado algo más que los tampones y matasellos, pero parece claro que la Cartera responsable del reparto ha debido sentirse muy dolida por la queja irónica de Ana Moreno y ha puesto el caso en manos de su Sindicato., en este caso, Comisiones Obreras. La carta de respuesta de la Sección de CC.OO. a la que pertenece Correos, no tiene desperdicio. O por mejor calificarla en mi norma vital de llamar al pan, pan y al vino, vino. Es un absoluto desperdicio toda ella. En lugar de haberla puesto en un Buzón de Correos, igual se podía haber depositado en un Contenedor. El autor, supuesto responsable de ese Sindicato, vierte una serie de descalificaciones personales que intentan descargar de responsabilidad al Funcionario-a que haya podido cometer un nimio error. Y claro, pierde la poca razón que pudiera asistirle. Dice que, la autora de la queja “miente descaradamente” y culpa al Ayuntamiento de que las calles cambien de nombre de un día para otro. Y digo yo que está bien, que la explicación podría ser válida si se hubiera olvidado el autor de la misma de este tipo de descalificaciones. A mi, la relación causa/efecto, planteada así, me parece inadecuada, impresentable e ineducada. El autor, supuestamente en defensa de la Funcionaria de turno y de lo que ella misma haya manifestado, insiste en que jamás se ha devuelto una carta. Pero resulta que la afectada presenta como prueba el sobre escaneado que lo demuestra. Si en ese momento no se abre una investigación seria por parte de Comisiones Obreras y no se piden públicas disculpas a la afectada que ha demostrado los hechos, eso solo pasa en España y por que somos muy burrancos.
Tratándose como se trata de un hecho aislado y menos que leve, se convierte en un problema por la intervención de un Sindicato, del que se esperaba algo más. El hecho de pagar una Cuota Sindical no nos sitúa al margen del sentido común y si algún Funcionario ha “metido la pata”, el Sindicato que los defiende no puede intentar solucionar estas “cosillas” ahondando en el error porque, desde ese momento, un nimio detalle empieza a convertirse en un problema de credibilidad y profesionalidad. Acusar no es demostrar como insinuar no es afirmar. Amparado en una responsabilidad sindical, al autor de la respuesta le debe de parecer muy fácil llamar mentirosa a una usuaria de Correos. Pues que quiere usted que le diga, señor sindicalista, que yo siempre pensé que los Sindicatos estaban para otras cosas. Es una cuestión de sutiles matices que, un Dirigente Sindical debería conocer en sus diferencias y si usted no las conoce, no le haga más daño a sus afiliados, presente la dimisión y váyase usted a su casa. La contestación de CC.OO. a Ana Moreno, lejos de hacerle algún tipo de daño a la afectada, si que le ha hecho un enorme daño a los Carteros y Carteras de Montijo. Y el tiempo dictará sentencia sobre si la gente prefiere la miel a la hiel o los argumentos a las coces.
Que quede meridianamente claro que, cuando se habla de Comisiones Obreras en general es porque la desafortunada respuesta viene encabezada y sellada por una Sección de ese Sindicato. Para nada creo que, CC.OO., un Sindicato especialmente querido por mí, sea responsable de nada. Lo que sucede es que los Sindicatos no los forman máquinas perfectas sino personas que también se equivocan y, con errores como estos, se perjudica la imagen de un Sindicato de clase. A ver si a otras alturas alguien pone los puntos sobre las ies, reconoce que esto es un simple error y pide perdón por las inadecuadas palabras utilizadas.




















