Soluciones de futuro
Durante el pasado año 2019, tras cuatro años de descenso, aumentaron los indicadores de pobreza o exclusión social en la población infantil y desgraciadamente esta situación se verá agravada como consecuencia del covid-19.
En estos momentos se requiere redoblar los esfuerzos para luchar contra la pobreza y la precariedad con la puesta en marcha de unas políticas que estén enfocadas en la generación de riqueza, la creación de empleo y la ampliación de la sociedad del bienestar.
No hay mejor política social que la de generar empleo ante la situación precaria y dependiente de las prestaciones del Estado de más de seis millones de españoles.
El empleo es la única forma de generar las condiciones para que las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales de manera libre en una sociedad abierta y moderna.
Por ello El gobierno de España debe centrarse en implementar políticas activas para paliar el 41% de paro juvenil y aplicar rebajas fiscales abandonando las políticas restrictivas. Nuestros gobernantes debe centrar su actuación en en garantizar un uso eficiente de los fondos europeos del plan de recuperación para asegurar que llega a los sectores más necesitados. Los fondos europeos son para fortalecer a los estados y apuntalar los sectores productivos más golpeados por la crisis.
Debemos en nuestro país dar cumplida respuesta al doble reto de fortalecer nuestro sistema nacional de salud y fomentar la recuperación de la economía y el empleo por lo que las agendas partidistas no deben anteponerse nunca al bien colectivo.
Asimismo es de justicia reconocer la gran labor que desarrollan día a día las organizaciones no gubernamentales, las entidades religiosas, los voluntarios y los cooperantes de diferentes entidades, además de las administraciones autonómicas y locales. Es necesario que el Gobierno apoye a las entidades que trabajan en este ámbito impulsando un Fondo destinado a las entidades para afrontar las nuevas necesidades generadas como consecuencia del coronavirus.
Dar respuesta a las necesidades emergentes de las personas es inaplazable ya que en apenas unos meses hemos pasado del mantra gubernamental del “hemos vencido al virus”, al “ahora vienen tiempos muy duros”, y vivimos un momento muy complicado para muchísimos españoles que están afectados por la enfermedad, o económicamente por la crisis que viene, en el que hace falta dar respuestas que no sean ambiguas, que sean en positivo y que aporten en un horizonte económico tormentoso en el que de las predicciones del Fondo Monetario Internacional, que vaticinan para la economía española la peor caída mundial.
Durante el pasado año 2019, tras cuatro años de descenso, aumentaron los indicadores de pobreza o exclusión social en la población infantil y desgraciadamente esta situación se verá agravada como consecuencia del covid-19.
En estos momentos se requiere redoblar los esfuerzos para luchar contra la pobreza y la precariedad con la puesta en marcha de unas políticas que estén enfocadas en la generación de riqueza, la creación de empleo y la ampliación de la sociedad del bienestar.
No hay mejor política social que la de generar empleo ante la situación precaria y dependiente de las prestaciones del Estado de más de seis millones de españoles.
El empleo es la única forma de generar las condiciones para que las personas puedan desarrollar sus proyectos vitales de manera libre en una sociedad abierta y moderna.
Por ello El gobierno de España debe centrarse en implementar políticas activas para paliar el 41% de paro juvenil y aplicar rebajas fiscales abandonando las políticas restrictivas. Nuestros gobernantes debe centrar su actuación en en garantizar un uso eficiente de los fondos europeos del plan de recuperación para asegurar que llega a los sectores más necesitados. Los fondos europeos son para fortalecer a los estados y apuntalar los sectores productivos más golpeados por la crisis.
Debemos en nuestro país dar cumplida respuesta al doble reto de fortalecer nuestro sistema nacional de salud y fomentar la recuperación de la economía y el empleo por lo que las agendas partidistas no deben anteponerse nunca al bien colectivo.
Asimismo es de justicia reconocer la gran labor que desarrollan día a día las organizaciones no gubernamentales, las entidades religiosas, los voluntarios y los cooperantes de diferentes entidades, además de las administraciones autonómicas y locales. Es necesario que el Gobierno apoye a las entidades que trabajan en este ámbito impulsando un Fondo destinado a las entidades para afrontar las nuevas necesidades generadas como consecuencia del coronavirus.
Dar respuesta a las necesidades emergentes de las personas es inaplazable ya que en apenas unos meses hemos pasado del mantra gubernamental del “hemos vencido al virus”, al “ahora vienen tiempos muy duros”, y vivimos un momento muy complicado para muchísimos españoles que están afectados por la enfermedad, o económicamente por la crisis que viene, en el que hace falta dar respuestas que no sean ambiguas, que sean en positivo y que aporten en un horizonte económico tormentoso en el que de las predicciones del Fondo Monetario Internacional, que vaticinan para la economía española la peor caída mundial.





















