MIRADA SOCIAL: cuando los ojos hablan
Y llegaron las mascarillas y con ellas se pusieron en alza el poder de las miradas. Mirar y ver son dos actos diferentes, marcados por la intención y la atención que le dedicamos. Somos incluso capaces de cambiar nuestra conducta ante una mirada invisible. Todos, de una forma u otra, nos sentimos mirados, y redescubrimos el inmenso poder que la mirada tiene, y nos acordamos de aquello de “si las miradas matasen”.
La mirada en muchas ocasiones no deja de ser la expresión de un sentimiento. Existen miradas desbordantes de odio, provocativas, porfiadas, hipnóticas...aquellas que nos hacen bajar la vista, miradas curiosas, indiscretas...pero afortunadamente también hay miradas de apoyo, alegres, atentas, confiadas y buenas, llenas de calor y de inteligente simpatía, miradas de amor y llenas de sabiduría. Después de todo, de alguna manera, el contacto ocular nos hace sentir despiertos, abiertos, a la vez que expuestos y vulnerables.
Según Francesco Padrini, psicólogo y sociólogo italiano, los ojos grandes y redondos a menudo reflejan una personalidad afectuosa. Los ojos saltones reflejan un carácter nervioso. Los ojos hundidos indican tristeza reprimida. Y por último dintingue el autor ojos de recién nacidos, caracterizados por ser abiertos y suplicantes.
No podemos tampoco perder de vista en esa mirada el tamaño de la pupila, que aparte de por la luz, el color, la distancia...también responde a respuestas emocionales y sentimentales.
La mirada y los movimientos oculares depende de 2 grandes factores: las características personales y las sociales-culturales. Con las miradas permitimos el contacto, solicitamos continuidad o rechazo en los diálogos, creamos o destruimos una amistad. La diferencia en el mantenimiento de una mirada también se ve reflejada en las diferencias de género, posición social o estatus, profesional, e infinidad de detalles que aún los grandes especialistas no han llegado a descifrar del todo.
Es el momento de otorgar el auténtica y gran poder que tiene la mirada.
Entre todas ellas yo me quedo con la mirada generosa y solidaria, dispuesta a compartir, a dar .... a seguir mirando el mundo desde lo bonito, a pesar de las circunstancias. Un ejemplo de ello es el proyecto MIRADA SOCIAL, donde buscan una mirada que empatiza y conciencia.
«Miradas» es un proyecto que surge en el seno de Fundación CB y que pretende evidenciar todo lo que se mueve en torno a la acción social, y que está dirigido por Susana Mangut...no dejéis de entrar y mirar:
https://miradasocial.es/acerca-de-mirada-social/
Y llegaron las mascarillas y con ellas se pusieron en alza el poder de las miradas. Mirar y ver son dos actos diferentes, marcados por la intención y la atención que le dedicamos. Somos incluso capaces de cambiar nuestra conducta ante una mirada invisible. Todos, de una forma u otra, nos sentimos mirados, y redescubrimos el inmenso poder que la mirada tiene, y nos acordamos de aquello de “si las miradas matasen”.
La mirada en muchas ocasiones no deja de ser la expresión de un sentimiento. Existen miradas desbordantes de odio, provocativas, porfiadas, hipnóticas...aquellas que nos hacen bajar la vista, miradas curiosas, indiscretas...pero afortunadamente también hay miradas de apoyo, alegres, atentas, confiadas y buenas, llenas de calor y de inteligente simpatía, miradas de amor y llenas de sabiduría. Después de todo, de alguna manera, el contacto ocular nos hace sentir despiertos, abiertos, a la vez que expuestos y vulnerables.
Según Francesco Padrini, psicólogo y sociólogo italiano, los ojos grandes y redondos a menudo reflejan una personalidad afectuosa. Los ojos saltones reflejan un carácter nervioso. Los ojos hundidos indican tristeza reprimida. Y por último dintingue el autor ojos de recién nacidos, caracterizados por ser abiertos y suplicantes.
No podemos tampoco perder de vista en esa mirada el tamaño de la pupila, que aparte de por la luz, el color, la distancia...también responde a respuestas emocionales y sentimentales.
La mirada y los movimientos oculares depende de 2 grandes factores: las características personales y las sociales-culturales. Con las miradas permitimos el contacto, solicitamos continuidad o rechazo en los diálogos, creamos o destruimos una amistad. La diferencia en el mantenimiento de una mirada también se ve reflejada en las diferencias de género, posición social o estatus, profesional, e infinidad de detalles que aún los grandes especialistas no han llegado a descifrar del todo.
Es el momento de otorgar el auténtica y gran poder que tiene la mirada.
Entre todas ellas yo me quedo con la mirada generosa y solidaria, dispuesta a compartir, a dar .... a seguir mirando el mundo desde lo bonito, a pesar de las circunstancias. Un ejemplo de ello es el proyecto MIRADA SOCIAL, donde buscan una mirada que empatiza y conciencia.
«Miradas» es un proyecto que surge en el seno de Fundación CB y que pretende evidenciar todo lo que se mueve en torno a la acción social, y que está dirigido por Susana Mangut...no dejéis de entrar y mirar:
https://miradasocial.es/acerca-de-mirada-social/






















