Ha llegado el momento
Ayer estuve comiendo con Concejales y algunos Alcaldes de la provincia. A lo largo de la comida se puso de manifiesto la situación de crisis que se está viviendo en nuestra sociedad. Pero también se puso encima de la mesa, la discriminación a la que nos somete, desgraciadamente, el gobierno extremeño por ser del Partido Popular.
He sido testigo a lo largo de los ya, casi 16 años que llevo de Alcalde de Lobón, de esa discriminación que sufrimos en nuestros gobiernos municipales por pertenecer a distinto signo político al que gobierna la Junta de Extremadura.
Me acuerdo cuando ofrecí terrenos al entonces Director General de Promoción Industrial, ¡¡Menudo Director General…!!, que me envió a su esbirro particular a Lobón para decirme que lo que yo pretendía era inviable y que abortara mi propósito.
Afortunadamente el proyecto en estos momentos, es un referente en Extremadura de creación de empleo y de empresas, en una población como la nuestra, que si no fuera por la crisis estaría en plena expansión.
O aquel otro día cuando el entonces mal llamado socialista Consejero de Agricultura, Eugenio Álvarez, le vendió el Granero con un solar de 1.200 M2, perteneciente a la extinta Cámara Agraria, a un industrial del pueblo por no cedérselo al Ayuntamiento, como se había hecho en el resto de los casos de todos los pueblos de Extremadura. Digo lo de “mal llamado socialista”, porque éste insultó a los verdaderos socialistas cometiendo la tropelía de regalarle a la patronal lo que le costó mucho sudor a los obreros construir. “Pero, en represalia contra este Alcalde, se lo doy al Industrial”, dijo el entonces Consejero. ¡¡Que valiente es uno con el dinero público…!!
Afortunadamente, otra vez, conseguimos devolverle al pueblo lo que era del pueblo. Llegamos a un acuerdo con el Industrial y ahora hemos convertido el lugar en otro referente como lo es el Nuevo y Espectacular Hogar del Pensionista y Centro de Día de nuestro pueblo, que también es un referente en la región.
Y otro de los casos sangrantes vividos de discriminación del Gobierno extremeño fue el de la construcción del Depósito de Agua potable. Me costó 8 meses que me recibiera el entonces Consejero de Fomento, Eduardo Alvarado. En la reunión en su despacho se pone de manifiesto la necesidad de construir un nuevo Depósito de Agua, debido al mal estado en el que se encontraba el actual, por lo que se compromete a que en los presupuestos del Gobierno del siguiente año, estuviera contemplada la partida necesaria para construir uno nuevo.
Pasaron 9 meses sin tener noticias, cuando comencé otra andadura de otros tantos meses escribiéndole cartas, donde le pedía que me informase de cómo se encontraba el expediente de nuestro Depósito.
No contestó a ninguna de las 9 cartas que todos los meses le envié, por lo que, en la última que le escribí, tuve la deferencia de comunicarle que “ya no le volvería a escribir mediante carta, la próxima vez se lo diré de otra forma que, seguro, no le gustará…”. Y así fue.
Esa otra forma fue la Gran Pancarta que instalamos en el Depósito que había que renovar, con la inscripción: “Pueblo Discriminado por la Junta”.
Tenían que haber escuchado al Consejero a las dos horas de dar la rueda de prensa denunciando estos hechos, cómo se expresaba en la llamada que me hizo al móvil. ¡¡Juan Antonio, quita la pancarta que te hago el depósito, decía. No quito la pancarta hasta que me hagas el Depósito, le contesté…”.
Gracias a Dios, conseguimos que nos hicieran caso y se hiciera justicia con la construcción del Depósito. Esta vez, casi 4 años después.
En fin, podía estar relatando las fechorías discriminatorias vividas a lo largo del periodo que llevo de Alcalde en Lobón, pero no habría paginas suficientes para contarlas.
Entenderán, que después de vivir estas y otras muchas, muchas historias que pudiera contar, ahora que vengan unos salvadores de la patria en forma de escribientes a decirme que deje de criticar a los actuales responsables del desastre económico, moral y ético, con el que están llevando a España a la ruina, pues, como que no. Que uno ya está un poco harto de aguantar tanto abuso contra el pueblo viendo las injusticias que cometen cada vez que quieren, sin que el pueblo levante una sola voz.
Por eso, ahora digo que ha llegado el momento del tan necesario cambio en Extremadura. Del cambio de gobierno y de actitudes. Ha llegado el momento de poner toda la carne en el asador para solventar los problemas que nos ha originado una política dirigida única y exclusivamente a resolver “sus problemas” y no el de todos los extremeños.
Ha llegado el momento de José Antonio Monago, para poner orden en las cuentas públicas, para acabar con los abusos y discriminaciones y para escuchar la voz de los ciudadanos con el fin de ponernos manos a la obra en la construcción de una nueva Región que mire al futuro y dé respuesta a cuantos problemas tenemos ahora mismo.
A todo esto, es a lo que invito a los extremeños, porque nuestra región y nuestro país no pueden permanecer mucho más tiempo agonizando con unas personas al frente que solo saben mirar por lo suyo.
Lo dicho, ha llegado el momento de los españoles.
Ayer estuve comiendo con Concejales y algunos Alcaldes de la provincia. A lo largo de la comida se puso de manifiesto la situación de crisis que se está viviendo en nuestra sociedad. Pero también se puso encima de la mesa, la discriminación a la que nos somete, desgraciadamente, el gobierno extremeño por ser del Partido Popular.
He sido testigo a lo largo de los ya, casi 16 años que llevo de Alcalde de Lobón, de esa discriminación que sufrimos en nuestros gobiernos municipales por pertenecer a distinto signo político al que gobierna la Junta de Extremadura.
Me acuerdo cuando ofrecí terrenos al entonces Director General de Promoción Industrial, ¡¡Menudo Director General…!!, que me envió a su esbirro particular a Lobón para decirme que lo que yo pretendía era inviable y que abortara mi propósito.
Afortunadamente el proyecto en estos momentos, es un referente en Extremadura de creación de empleo y de empresas, en una población como la nuestra, que si no fuera por la crisis estaría en plena expansión.
O aquel otro día cuando el entonces mal llamado socialista Consejero de Agricultura, Eugenio Álvarez, le vendió el Granero con un solar de 1.200 M2, perteneciente a la extinta Cámara Agraria, a un industrial del pueblo por no cedérselo al Ayuntamiento, como se había hecho en el resto de los casos de todos los pueblos de Extremadura. Digo lo de “mal llamado socialista”, porque éste insultó a los verdaderos socialistas cometiendo la tropelía de regalarle a la patronal lo que le costó mucho sudor a los obreros construir. “Pero, en represalia contra este Alcalde, se lo doy al Industrial”, dijo el entonces Consejero. ¡¡Que valiente es uno con el dinero público…!!
Afortunadamente, otra vez, conseguimos devolverle al pueblo lo que era del pueblo. Llegamos a un acuerdo con el Industrial y ahora hemos convertido el lugar en otro referente como lo es el Nuevo y Espectacular Hogar del Pensionista y Centro de Día de nuestro pueblo, que también es un referente en la región.
Y otro de los casos sangrantes vividos de discriminación del Gobierno extremeño fue el de la construcción del Depósito de Agua potable. Me costó 8 meses que me recibiera el entonces Consejero de Fomento, Eduardo Alvarado. En la reunión en su despacho se pone de manifiesto la necesidad de construir un nuevo Depósito de Agua, debido al mal estado en el que se encontraba el actual, por lo que se compromete a que en los presupuestos del Gobierno del siguiente año, estuviera contemplada la partida necesaria para construir uno nuevo.
Pasaron 9 meses sin tener noticias, cuando comencé otra andadura de otros tantos meses escribiéndole cartas, donde le pedía que me informase de cómo se encontraba el expediente de nuestro Depósito.
No contestó a ninguna de las 9 cartas que todos los meses le envié, por lo que, en la última que le escribí, tuve la deferencia de comunicarle que “ya no le volvería a escribir mediante carta, la próxima vez se lo diré de otra forma que, seguro, no le gustará…”. Y así fue.
Esa otra forma fue la Gran Pancarta que instalamos en el Depósito que había que renovar, con la inscripción: “Pueblo Discriminado por la Junta”.
Tenían que haber escuchado al Consejero a las dos horas de dar la rueda de prensa denunciando estos hechos, cómo se expresaba en la llamada que me hizo al móvil. ¡¡Juan Antonio, quita la pancarta que te hago el depósito, decía. No quito la pancarta hasta que me hagas el Depósito, le contesté…”.
Gracias a Dios, conseguimos que nos hicieran caso y se hiciera justicia con la construcción del Depósito. Esta vez, casi 4 años después.
En fin, podía estar relatando las fechorías discriminatorias vividas a lo largo del periodo que llevo de Alcalde en Lobón, pero no habría paginas suficientes para contarlas.
Entenderán, que después de vivir estas y otras muchas, muchas historias que pudiera contar, ahora que vengan unos salvadores de la patria en forma de escribientes a decirme que deje de criticar a los actuales responsables del desastre económico, moral y ético, con el que están llevando a España a la ruina, pues, como que no. Que uno ya está un poco harto de aguantar tanto abuso contra el pueblo viendo las injusticias que cometen cada vez que quieren, sin que el pueblo levante una sola voz.
Por eso, ahora digo que ha llegado el momento del tan necesario cambio en Extremadura. Del cambio de gobierno y de actitudes. Ha llegado el momento de poner toda la carne en el asador para solventar los problemas que nos ha originado una política dirigida única y exclusivamente a resolver “sus problemas” y no el de todos los extremeños.
Ha llegado el momento de José Antonio Monago, para poner orden en las cuentas públicas, para acabar con los abusos y discriminaciones y para escuchar la voz de los ciudadanos con el fin de ponernos manos a la obra en la construcción de una nueva Región que mire al futuro y dé respuesta a cuantos problemas tenemos ahora mismo.
A todo esto, es a lo que invito a los extremeños, porque nuestra región y nuestro país no pueden permanecer mucho más tiempo agonizando con unas personas al frente que solo saben mirar por lo suyo.
Lo dicho, ha llegado el momento de los españoles.




















