Tú haces Phubbing (y yo también)
Con esta manía de hacer palabrejas con términos ingleses, nos damos de boca con un nuevo término que denomina algo que hacemos todos los días: en medio de una conversación, coger nuestro teléfono para chatear, consultar las redes sociales, mirar el correo, buscar en la web o subir una foto. Se trata de un término formado a partir de las palabras inglesas phone y snubbing . Se me ha ocurrido buscar la traducción al español de la segunda palabra y encuentro términos como desaire, desprecio, hacer un feo, desdeñar, rechazar, volverle la cara a….es decir, que esto del phubbing suena francamente mal.
Podemos quejarnos los padres que los chavales están todo el día con la nariz pegada a su móvil. Las nuevas generaciones no es que interrumpan la conversación para consultar un momento, es que es al revés: levantan la vista del móvil para mirarte de forma fugaz y volver a la pantalla. Pero también los hijos se quejan de lo difícil que les resulta a sus madres y padres mantener toda la atención durante una conversación con ellos. He visto estos días un curioso video, de esos que hacen grabaciones ocultas de una situación concreta y el resultado es muy revelador. Una profesional está atendiendo en una mesa a diferentes parejas que se van sucediendo y, en medio de la consulta, empieza a atender mensajes, grabar respuestas de voz, colgar llamadas…ante el desconcierto de las personas con las que está, claro. Por un circuito interno, los hijos jóvenes de cada pareja van dirigiendo la operación . Al final, como es habitual en estos casos, todo se desvela y los padres reconocen que son practicantes de phubbing y no se habían dado cuenta del efecto. No hay nada como un espejo para ver cómo somos y qué hacemos.
Sea como sea, el teléfono ha cambiado nuestra forma de comunicarnos. Y es que las relaciones sociales tienen ya el centro del foco en los grupos de wasap, que se han convertido en auténticos patios de vecinos. Lo cual no está mal si seguimos relacionándonos con los vecinos de verdad. Pero…¿Qué pasa cuando dejas de mirar a las personas reales que están a tu lado para atender prioritariamente a las virtuales?. Creo que todo esto nos ha cogido desprevenidos y nos hemos dejado deslumbrar. Y no es que los teléfonos móviles sean un inconveniente en sí mismos. Al contrario, las aplicaciones y servicios con los que cuentan han venido a facilitarnos la vida enormemente. El problema no está en el uso, sino en el abuso. Además de otros problemas que se están detectando, creo que se están produciendo faltas en la expresión, a la hora de comunicar. Las conversaciones están perdiendo foco, los argumentos se reducen, las descripciones se resumen a la mínima expresión y cuesta expresar las emociones sin un emoticono…. ¿Apago y hablamos?
Elisa Martín es periodista y coach profesional
Con esta manía de hacer palabrejas con términos ingleses, nos damos de boca con un nuevo término que denomina algo que hacemos todos los días: en medio de una conversación, coger nuestro teléfono para chatear, consultar las redes sociales, mirar el correo, buscar en la web o subir una foto. Se trata de un término formado a partir de las palabras inglesas phone y snubbing . Se me ha ocurrido buscar la traducción al español de la segunda palabra y encuentro términos como desaire, desprecio, hacer un feo, desdeñar, rechazar, volverle la cara a….es decir, que esto del phubbing suena francamente mal.
Podemos quejarnos los padres que los chavales están todo el día con la nariz pegada a su móvil. Las nuevas generaciones no es que interrumpan la conversación para consultar un momento, es que es al revés: levantan la vista del móvil para mirarte de forma fugaz y volver a la pantalla. Pero también los hijos se quejan de lo difícil que les resulta a sus madres y padres mantener toda la atención durante una conversación con ellos. He visto estos días un curioso video, de esos que hacen grabaciones ocultas de una situación concreta y el resultado es muy revelador. Una profesional está atendiendo en una mesa a diferentes parejas que se van sucediendo y, en medio de la consulta, empieza a atender mensajes, grabar respuestas de voz, colgar llamadas…ante el desconcierto de las personas con las que está, claro. Por un circuito interno, los hijos jóvenes de cada pareja van dirigiendo la operación . Al final, como es habitual en estos casos, todo se desvela y los padres reconocen que son practicantes de phubbing y no se habían dado cuenta del efecto. No hay nada como un espejo para ver cómo somos y qué hacemos.
Sea como sea, el teléfono ha cambiado nuestra forma de comunicarnos. Y es que las relaciones sociales tienen ya el centro del foco en los grupos de wasap, que se han convertido en auténticos patios de vecinos. Lo cual no está mal si seguimos relacionándonos con los vecinos de verdad. Pero…¿Qué pasa cuando dejas de mirar a las personas reales que están a tu lado para atender prioritariamente a las virtuales?. Creo que todo esto nos ha cogido desprevenidos y nos hemos dejado deslumbrar. Y no es que los teléfonos móviles sean un inconveniente en sí mismos. Al contrario, las aplicaciones y servicios con los que cuentan han venido a facilitarnos la vida enormemente. El problema no está en el uso, sino en el abuso. Además de otros problemas que se están detectando, creo que se están produciendo faltas en la expresión, a la hora de comunicar. Las conversaciones están perdiendo foco, los argumentos se reducen, las descripciones se resumen a la mínima expresión y cuesta expresar las emociones sin un emoticono…. ¿Apago y hablamos?
Elisa Martín es periodista y coach profesional





















