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Martes, 28 de Diciembre de 2010

Las historias que no queremos contar

En este oficio de periodista, además de ese repaso de noticias que cada día damos sin conmovernos, hay veces que te encuentras con noticias y “noticias”. Por ejemplo, el 22 de diciembre, a mi me hubiera encantado contar en la radio que había tocado el Gordo de la lotería de Navidad en Valdelacalzada. Imagínense, todo el problema de Caval, que tanto nos preocupa en la comarca, borrado de un plumazo.

En cambio, en el extremo opuesto está la noticia que tuve que contar ese día 22: la explotación sexual de una niña de 14 años en Arroyo de San Serván, a pocos kilómetros de nuestra casa. Les prometo que me costaba decir ante el micrófono cada palabra de esta historia. Es justo el tipo de información que tu cabeza no quiere asimilar. Es duro pensar en lo que han hecho los  rumanos detenidos, pero por proximidad, más duro me resulta la actuación de los  vecinos de Arroyo, aprovechándose de la situación. Como saben uno de ellos, exconcejal, se suicidó porque, según dicen sus vecinos, no pudo aguantar la presión de verse descubierto. Que pena que no pensara antes en la presión que tendría que soportar la chica con la pesadilla que estaba viviendo. Hubiera evitado buena parte de la tragedia.
Lo que más me inquieta es la sospecha de que este no debe ser un caso tan aislado como parece. Nos escandaliza que la chica fuera española, de Madrid, retenida contra su voluntad. Pero un vecino de Arroyo ha comentado que la prostitución en el pueblo por 10 euros está a la orden del día. ¿Quiénes son en esos casos los que actúan de mercancía? ¿Pueden ser también menores rumanos explotados por sus propias familias?. Y que pasa con el club que encontramos justo al desviarnos precisamente a Arroyo de San Servàn. Si quisieran tirar del hilo, que no quieren: ¿Qué encontrarían dentro?. Convivimos con un submundo que no queremos ver, entre otras cosas porque, según dicen las autoridades, es difícil de demostrar y de combatir. Y porque nos resulta a todos más cómodo, que porras. Hasta que llega una persona que está dispuesta a analizar lo que tiene delante y a denunciarlo, como el agente que ha destapado todo el asunto de Arroyo. Y es que en ésta, como en todas las historias, existen villanos, pero también héroes. A raíz de todo esto, desde la Delegación del Gobierno de Extremadura nos recuerdan que la explotación sexual de niñas y mujeres es una lacra mundial que va en aumento. Pero da la impresión de que en este asunto, por numerosos intereses, nadie quiere ponerle el cascabel al gato.

P.D.- Por cierto, me  quedo con la esperanza de dar en 2011 una buena noticia para Valdelacalzada. Suerte, amigos y Felices Fiestas a toda la comarca.

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