Martes, 09 de Junio de 2026

Actualizada Martes, 09 de Junio de 2026 a las 13:57:08 horas

| 54
Sábado, 09 de Octubre de 2010

Siempre en el recuerdo

Los seres humanos, desde siempre, somos fácilmente impresionables. Ante un dolor inesperado de un familiar, un amigo o un conocido, nos emocionamos, nos lamentamos y sentimos un desgarro interior casi imposible de soportar. En ese momento, tenemos la necesidad de expresar nuestra impotencia y nuestro sufrimiento. Tenemos la sensación que nuestras lágrimas, ácidas y amargas, enturbiarán para siempre nuestros ojos y nuestro corazón.

Las heridas, por suerte, van cicatrizando y el dolor, más sereno, vuelve a ese espacio de nuestras vidas donde intermitentemente nos sorprenderá a su antojo… pero la vida sigue, eso decimos todos, y hay que seguir caminando.

…Y hay que seguir caminando, sin tristezas, pero sin olvidar jamás a los que nos dejaron. En el momento que quedan en el olvido es como si no hubiesen existido nunca.

Hay que recordar a los que se fueron, reviviendo entrañables momentos ¡los más hermosos!, recordando miles de cosas maravillosas que vivimos juntos… aquellas risas compartidas, aquellos metas conseguidas, aquellos días de júbilo ¡hay que hacerlo inolvidables!, ¡que perduren para siempre! y que no sea un frase hecha o un propósito espontáneo sino una hermosa realidad. Si conseguimos que los seres queridos que se fueron estén continuamente en nuestras conversaciones, en nuestra mente, en nuestros sentimientos ¡estarán siempre con nosotros!. Solo mueren para siempre cuando los dejamos morir en nuestros recuerdos porque a partir de ese momento, empezarán a morir en nuestro corazón.
La tristeza o el dolor con el tiempo se acepta, se aprende a convivir con ello sin que te haga daño, pero los recuerdos siempre tienen que estar ahí y disfrutarlos. Aquellas fechas inolvidables, aquellos días de colegio, aquellos bonitos días de vacaciones, aquellas noches de fiesta y aquellos besos de cariño cada vez que se conseguía algo por lo que luchábamos juntos.

Siempre en el recuerdo, esa es la clave para que no se vayan nunca de nosotros. Tratando de agarrar cualquier momento que nos traiga su imagen y recordar cada instante compartido de felicidad, rechazando, eso sí, todos aquellos que lleguen a nosotros intentando nublar con lágrimas nuestros ojos.

No siempre es fácil seleccionar los recuerdos, hay veces que llegan envueltos en tristeza y se acomodan en nuestra mente, tratando de atormentarnos, pero hay que luchar y rechazarlos porque el mejor regalo que podemos hacerles es recordarlos en la alegría. No es prudente recordar enfermedades, ni momentos desagradables, ni todo lo negativo vivido ¡eso hay que olvidarlo para siempre!, no nos hacemos ningún favor recreándonos en ello. Hay que recordar esos días que no querrías olvidar nunca, que son muy especiales e intentar revivirlos de nuevo, refugiarnos en ellos... y hacer que esos seres queridos que ya no están físicamente con nosotros, lo estén siempre. Y sobre todo, hablad de ellos, que sus nombres y sus rostros se recuerden constantemente porque así, siempre vivirán en nuestros recuerdos y estarán para siempre en nuestro corazón.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.