El derecho a ser feliz
Como todos los años, el día 20 de noviembre se celebra el Día universal del Niño y se celebra para proteger los derechos de la infancia. Pues bien, ese día concretamente, viendo las noticias en la televisión me horrorizaron unas imágenes de un bombardeo donde se veían cadáveres de niños y niñas, otros malheridos sacándolos de entre los escombros y no lo entendía... ¿no hay que proteger a esas pequeñas criaturas tan vulnerables?, ¿No era ese el propósito de la celebración de este día? Pues de una puñetera vez se tiene que cumplir obligatoriamente, y me refiero a los países que firmaron ese acuerdo, los Derechos del Niño. Dejar tanto sermón barato e irse a lo hecho, a erradicar el problema.
Hay que reconocer que el papel lo soporta todo y escribir sobre la fraternidad y el bienestar de este colectivo es muy fácil pero conseguir que dejen de vivir entre lágrimas y terror es harina de otro costado.
No basta como objetivo de este Día el recordarle a la ciudadanía que hay que proteger a los pequeños del sufrimiento, hay que hacer algo mucho más eficaz, intentar dejar de crear tantas guerras y conflictos entre naciones porque el colectivo infantil es el que más la sufre.
Todo niño tiene derecho a la salud, a la educación y a la protección y sobre todo tiene el DERECHO DE SER FELIZ y la sociedad tiene que encargarse que esto no sea lo que actualmente es, una utopía.
Los niños necesitan un futuro con esperanza y por desgracia, en muchos países, ni siquiera lo tienes, bastante les está costando poder vivir dignamente el presente.
Deberíamos, cada uno desde su parcela, hacerle la vida más agradable a todas esas criaturitas tan vulnerables y dejemos de ver de una puñetera vez, porque no existan, imágenes de horror tras un bombardeo, pateras perdidas en el mar con niños a bordo, pequeños en campos de refugiados... estas imágenes no dejan de ser una vergüenza para el ser humano.
En cierta ocasión leí: “No todo está perdido cuando puedes ver en el rostro de un niño una magnífica sonrisa”, pues seamos capaces de hacerlos sonreír, esa será la única manera de saber que nuestra sociedad es realmente justa y que ha empezado a andar por el buen camino.
Todo niño tiene el DERECHO DE SER FELIZ.
”No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana”
Plan de acción de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia
Como todos los años, el día 20 de noviembre se celebra el Día universal del Niño y se celebra para proteger los derechos de la infancia. Pues bien, ese día concretamente, viendo las noticias en la televisión me horrorizaron unas imágenes de un bombardeo donde se veían cadáveres de niños y niñas, otros malheridos sacándolos de entre los escombros y no lo entendía... ¿no hay que proteger a esas pequeñas criaturas tan vulnerables?, ¿No era ese el propósito de la celebración de este día? Pues de una puñetera vez se tiene que cumplir obligatoriamente, y me refiero a los países que firmaron ese acuerdo, los Derechos del Niño. Dejar tanto sermón barato e irse a lo hecho, a erradicar el problema.
Hay que reconocer que el papel lo soporta todo y escribir sobre la fraternidad y el bienestar de este colectivo es muy fácil pero conseguir que dejen de vivir entre lágrimas y terror es harina de otro costado.
No basta como objetivo de este Día el recordarle a la ciudadanía que hay que proteger a los pequeños del sufrimiento, hay que hacer algo mucho más eficaz, intentar dejar de crear tantas guerras y conflictos entre naciones porque el colectivo infantil es el que más la sufre.
Todo niño tiene derecho a la salud, a la educación y a la protección y sobre todo tiene el DERECHO DE SER FELIZ y la sociedad tiene que encargarse que esto no sea lo que actualmente es, una utopía.
Los niños necesitan un futuro con esperanza y por desgracia, en muchos países, ni siquiera lo tienes, bastante les está costando poder vivir dignamente el presente.
Deberíamos, cada uno desde su parcela, hacerle la vida más agradable a todas esas criaturitas tan vulnerables y dejemos de ver de una puñetera vez, porque no existan, imágenes de horror tras un bombardeo, pateras perdidas en el mar con niños a bordo, pequeños en campos de refugiados... estas imágenes no dejan de ser una vergüenza para el ser humano.
En cierta ocasión leí: “No todo está perdido cuando puedes ver en el rostro de un niño una magnífica sonrisa”, pues seamos capaces de hacerlos sonreír, esa será la única manera de saber que nuestra sociedad es realmente justa y que ha empezado a andar por el buen camino.
Todo niño tiene el DERECHO DE SER FELIZ.
”No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana”
Plan de acción de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia




















