Música y fado
Una de las experiencias únicas e inolvidables es pasar una noche a la luz de las velas al son de esta canción nacional; en Coimbra, ciudad de tradiciones universitarias, donde cantan el Fado los estudiantes envueltos en sus capas negras, sobretodo en la Fiesta Universitaria de la “Queima das Fitas” en el mes de mayo, y poder acercarme al bar “Á capella”, donde poder escuchar el sonido característico y peculiar del Fado en esta bella ciudad. O en Lisboa donde el Fado es más osado y sufrido y se puede escuchar en el laberinto de las calles de los barrios típicos de Alfama y Bairro Alto, cantado tanto por artistas consagrados como por cantantes espontáneos, aunque ambos siempre intensos en la voz y en el sentimiento.
De origen incierto, nacido de las trovas de nostalgia, de la esperanza en las carabelas de los descubrimientos o del canto Ludum de los esclavos negros, el Fado significa fatum, destino. Inicialmente popular, ligado sobretodo a locales de mala fama o de pasiones prohibidas, entra a finales del siglo XX en los salones nobles y burgueses, donde el piano surge como alternativa a la guitarra.
El Fado se hizo internacionalmente conocido a través de la voz de Amália Rodrigues, artista equiparable a las grandes voces de la interpretación, como Ella Fitzgerald, Edith Piaf o Ollum Kalsum. Amália introduciría en el Fado los grandes poetas portugueses, desde el cancionero medieval de Camoes, hasta los contemporáneos más consagrados, instituyendo el clásico vestido y chal negro para cantar. Su presencia en escena, su noción del espectáculo y su registro y naturalidad abrieron las puertas a nuevos y magníficos talentos, actualmente más conocidos y solicitados en todos los teatros del mundo, como Dulce Pontes, Mariza, Misia o Camané. El Fado, inicialmente acompañado por la guitarra clásica y el laúd, con doce cuerdas, de influencia árabe o inglesa, continúa actualmente cantándose con estos instrumentos, a veces acompañado también por contrabajo, saxofón...incluso orquesta.
[ RUTA PARA INICIADOS EN EL FADO:LISBOA ] Hay que visitar la Casa del Fado y de la Guitarra Portuguesa, en pleno barrio de Alfama. Descubrir los recuerdos, vestidos y joyas de la gran fadista en la Casa-Museo de Amália Rodrígues. Pasear por el Bairro da Mouraria, antigua zona morisca y cuna de Severa, primera mítica fadista. Deambular por las tiendas y bares de moda en el Barrio Alto y respirar el ambiente de las casas de fado. Reconocer la fuerza y sentimiento del fado en “Señor Vinho” o en “Parreirinha de Alfama”. Acercarse al acogedor Club de Fado y comprobar como evoluciona en estilos y generaciones... y el Monumento de los Descubrimientos, el Monasterio de los Jerónimos, el “Oceanario” en el parque de las naciones...
BOA VIAGEM /BUEN VIAJE
Una de las experiencias únicas e inolvidables es pasar una noche a la luz de las velas al son de esta canción nacional; en Coimbra, ciudad de tradiciones universitarias, donde cantan el Fado los estudiantes envueltos en sus capas negras, sobretodo en la Fiesta Universitaria de la “Queima das Fitas” en el mes de mayo, y poder acercarme al bar “Á capella”, donde poder escuchar el sonido característico y peculiar del Fado en esta bella ciudad. O en Lisboa donde el Fado es más osado y sufrido y se puede escuchar en el laberinto de las calles de los barrios típicos de Alfama y Bairro Alto, cantado tanto por artistas consagrados como por cantantes espontáneos, aunque ambos siempre intensos en la voz y en el sentimiento.
De origen incierto, nacido de las trovas de nostalgia, de la esperanza en las carabelas de los descubrimientos o del canto Ludum de los esclavos negros, el Fado significa fatum, destino. Inicialmente popular, ligado sobretodo a locales de mala fama o de pasiones prohibidas, entra a finales del siglo XX en los salones nobles y burgueses, donde el piano surge como alternativa a la guitarra.
El Fado se hizo internacionalmente conocido a través de la voz de Amália Rodrigues, artista equiparable a las grandes voces de la interpretación, como Ella Fitzgerald, Edith Piaf o Ollum Kalsum. Amália introduciría en el Fado los grandes poetas portugueses, desde el cancionero medieval de Camoes, hasta los contemporáneos más consagrados, instituyendo el clásico vestido y chal negro para cantar. Su presencia en escena, su noción del espectáculo y su registro y naturalidad abrieron las puertas a nuevos y magníficos talentos, actualmente más conocidos y solicitados en todos los teatros del mundo, como Dulce Pontes, Mariza, Misia o Camané. El Fado, inicialmente acompañado por la guitarra clásica y el laúd, con doce cuerdas, de influencia árabe o inglesa, continúa actualmente cantándose con estos instrumentos, a veces acompañado también por contrabajo, saxofón...incluso orquesta.
[ RUTA PARA INICIADOS EN EL FADO:LISBOA ] Hay que visitar la Casa del Fado y de la Guitarra Portuguesa, en pleno barrio de Alfama. Descubrir los recuerdos, vestidos y joyas de la gran fadista en la Casa-Museo de Amália Rodrígues. Pasear por el Bairro da Mouraria, antigua zona morisca y cuna de Severa, primera mítica fadista. Deambular por las tiendas y bares de moda en el Barrio Alto y respirar el ambiente de las casas de fado. Reconocer la fuerza y sentimiento del fado en “Señor Vinho” o en “Parreirinha de Alfama”. Acercarse al acogedor Club de Fado y comprobar como evoluciona en estilos y generaciones... y el Monumento de los Descubrimientos, el Monasterio de los Jerónimos, el “Oceanario” en el parque de las naciones...
BOA VIAGEM /BUEN VIAJE




















