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Viernes, 01 de Abril de 2016

De pena

Hace ya unos meses intenté hacer ver mi opinión sobre la violencia en todas sus  formas, con motivo de los atentados de París. Es por eso que no quiero repetirme en esta ocasión, aunque perfectamente podría haber hecho un “corta y pega” ya que la tecnología así lo permite para dedicar mis palabras a lo sucedido en Bruselas. Pero aparte del repugnante hecho me ha llamado la atención una situación, cuando menos, grotesca.

 


Tras lo ocurrido en París, medio mundo (lógicamente) se solidarizó con las víctimas y sus familiares y las redes sociales se llenaros de perfiles teñidos con los colores de la bandera francesa; en España también, por supuesto. Y entonces hablamos todos a partes iguales de dolor, comprensión, impotencia y... también de “postureo”, palabra que, por cierto, el corrector ortográfico de mi procesador de texto acaba de subrayar y que también debe haber surgido de ese azote para el castellano en que se convierten muchas veces dichas redes. Posiblemente, visto lo visto, la palabrita de marras aparezca en el próximo diccionario de la RAE, pero eso es otra historia. Y tampoco quiero centrar estas líneas en la baja calidad ortográfica de los comentarios vertidos por los internautas, aunque sería de agradecer que todo aquellos que nos molestamos en expresar nuestra opinión, también lo hagamos en expresarlas correctamente: nunca es tarde.

 


El tema en que quiero centrarme, y voy a hacerlo ya, pues ya son 21 líneas es en que parece que realmente era todo “postureo” al menos por parte de muchos de los seguidores del programa de TV “Mujeres Y Hombres Y Viceversa”, el cual admito haber visionado alguna que otra vez por razones que no vienen a cuento.

 


El caso es que el 22 de marzo, el mismo día de los atentados de Bélgica una legión de adeptos del programa en cuestión mostraba su disconformidad más absoluta con la decisión de la cadena de suprimir la emisión del mismo para dar información sobre lo ocurrido. Y lo hacían con frases como, literalmente: “me cago en los muertos de elgica”, “como se les ocurre... que poco nos preocupamos por los demás”, “ojalá se muriesen todos los de las noticias...”,  “cabrones, a mi todo eso me suda la ____” a través de Twitter. ¡QUÉ VERGÜENZA! No había visto nunca una falta de empatía tan tristemente apabullante. Ni una falta de respeto tan grande por los demás. Nunca imaginé que alguien que mira con tanta pasión como los demás se entregan sus corazones (o eso dicen) pudiese tener el suyo tan vacío.

 


Voy a cambiar el título de estas líneas (originalmente MYHYV) porque el programa realmente no tiene la culpa de tener por espectadores a una panda de desaprensivos.

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