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Viernes, 01 de Abril de 2016

Fátima

Todavía permanece grabada en mi retina como una imagen que me trae viejos recuerdos y que me indica el problema. En las últimas pruebas que hemos realizado para poder asegurarnos de que los cuestionarios que realizarán nuestros alumnos de tercero de primaria responden al objetivo que se persigue, me di cuenta de que una de las alumnas se encontraba totalmente ausente a la hora de realizar la prueba de matemáticas. Cantaba que lo escrito allí en el cuadernillo le sonaba a chino, pero cuando ella era consciente que yo la estaba observando, cambiaba el gesto que tenía e intentaba hacerme creer que estaba haciendo cálculos con la cabeza, supongo que con la intención de pasar el “trago” sin que yo tomara conciencia de lo mal que lo estaba pasando. Y es que aunque pueda parecer raro en los tiempos que corren en los que el premio va para el que menos se esfuerza (la cantera la tenemos en Telecinco), esta niña lo estaba pasando mal por no poder hacer lo que el resto de sus compañeros hacían. Me acerqué a ella y corroboré lo que pensaba. El cuadernillo se encontraba más limpio que la hoja de interpelaciones de un diputado. Decidí ponerme un rato con ella para ver la razón de aquello. Tan solo quería asegurarme del problema para posteriormente comentarlo con el tutor. Con la seguridad de tener respaldo y con mínima ayuda, el cuadernillo fue tomando color y cuando el tiempo de la prueba concluyó, se encontraba prácticamente finalizado (algunas de las pruebas acertadas y otras equivocadas, pero con la seguridad de la niña de sentirse al nivel del resto de compañeros).

 


Insisten nuestros políticos de forma machacona que áreas como educación y sanidad no se tocan cuando hay que recortar en partidas presupuestarias. En sanidad cualquiera que haya tenido necesidad de usar de sus servicios habrá caído en la cuenta de cómo se han ido reduciendo servicios y especialmente personal. En educación no hace falta que hagan este ejercicio de memoria. Desde hace unos seis años, las plantillas de los centros educativos se han ido reduciendo paulatinamente y las partidas más afectadas han sido las de personal. Y lo que es peor, los puestos de trabajo que se han ido eliminando uno tras otro corresponden a profesores de apoyo (Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje...) que permitían a este tipo de alumnado poder aprender las cuestiones básicas que le van a permitir el día de mañana poder defenderse en la vida. Y es que una cosa es evidente. Llevamos tres meses sin gobierno y no se ha notado nada, pero los seis años que los centros educativos llevan sin la totalidad de la plantilla van afectar en gran medida a estos niños que reclaman una atención especial por sus características especiales. Poco se consigue de esta manera en las estadísticas de PISA que son las únicas que dicen, sonrojan a nuestra clase política. [email protected]

 

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