Querida Irene · A. Víctor Sánchez Ramos · Sevilla
Querida y admirada Irene:
Las declaraciones que realizaste el pasado
jueves quitándole cualquier importancia al chiste malaje y vejatorio del
impresentable de Guillermo Zapata, te honra y hace más grande aún, por tu
generosidad el mensaje que tus palabras suponen para todos los hombres de buena
voluntad.
Individuos que inventa chistes sobre sus
semejantes, que han sufrido una gran tragedia, no se pueden calificar de
humanos, sino de bestias, con el corazón podrido y ausencia del alma.
Si siempre admiré tu entereza, tu alegría
contagiosa y tu superación personal ante el terrible atentado terrorista que
sufriste, hoy me siento reconfortado y renuevo mi cariño y admiración por ti,
eres un ejemplo para todos los ciudadanos sin excepción, gracias Irene por la
lección que nos has dado a todos.
Querida y admirada Irene:
Las declaraciones que realizaste el pasado jueves quitándole cualquier importancia al chiste malaje y vejatorio del impresentable de Guillermo Zapata, te honra y hace más grande aún, por tu generosidad el mensaje que tus palabras suponen para todos los hombres de buena voluntad.
Individuos que inventa chistes sobre sus semejantes, que han sufrido una gran tragedia, no se pueden calificar de humanos, sino de bestias, con el corazón podrido y ausencia del alma.
Si siempre admiré tu entereza, tu alegría contagiosa y tu superación personal ante el terrible atentado terrorista que sufriste, hoy me siento reconfortado y renuevo mi cariño y admiración por ti, eres un ejemplo para todos los ciudadanos sin excepción, gracias Irene por la lección que nos has dado a todos.




















