INVICTUS (España en Sudáfrica)
No sé si ustedes, amigos lectores,
habrán visto la última película de Clint Eastwood,
INVICTUS, basado en la novela El factor humano. Se la recomiendo
encarecidamente. La historia está basada en hechos reales, cuando el líder
y activista contra la discriminación del apartheid Nelson Mandela utilizó de
forma inteligente la organización del Campeonato del Mundo de Rugby,
celebrado en Sudáfrica en 1995, para conciliar los conflictos raciales de su
país..
Zapatero no la ha visto,
me apuesto un pincho de tortilla, porque no es posible que si lo ha hecho, haya
dejado pasar la oportunidad. Me explico. Aquí no tenemos problemas raciales,
pero económicos tenemos para llenar varios sacos. Y según anuncian los sindicatos,
se avecinan movidas sociales, sindicales, laborales…Con este escenario en el
país nos situamos de nuevo en Sudáfrica, quince años después. Se celebra el
mundial de fútbol y el equipo de fútbol español, se perfila como uno de los
grandes favoritos, o al menos eso nos hacen creer. Lógico, por otra parte, en
un país que gasta infinitamente más en fútbol que en educación. Con lo cual, si
no sacamos aprobados, que ganemos copas y medallas. Con el dinero que no
tenemos compramos camisetas, gorras, bufandas y banderas de la selección, …y en
el primer partido nos desinflamos como un globo. La roja empezó mal y ha
continuado con más suerte que pericia. Ahí es donde lo pensé por primera vez.
Nuestro presidente no ha visto la peli, porque si no, se hubiera reunido con la
selección y les hubiera dicho bien claro que tienen que ganar por coj…., para
que los españoles y el resto de mundo dejen de hablar de nuestra crisis por
unos meses. Porque si a Mandela le dió resultado, ¿Por qué a nosotros no?.
No pretendo frivolizar
con el tema, Dios me libre. A mi me toca tan cerca como a cualquiera, y desde
luego más que a cualquier político. Pero los expertos dicen que la crisis
económica tiene una repercusión directa en nuestro organismo y en nuestro
estado de ánimo. Y cuando nos vemos inmersos en un periodo de inestabilidad,
nuestro cuerpo y nuestra mente se resienten. El día del partido
España-Portugal, Madrid vivía una protesta salvaje de los trabajadores
del Metro y el País Vasco una huelga general. El telediario parecía la guerra
de Troya. Pero a las ocho y media de la tarde, milagrosamente llegó la calma y
todos a una nos centramos en esa pelota que iba y venia, y tanto trabajo costó
meter una sola vez en la portería. Si el equipo español, desde el primer
partido se hubiera dejado los hígados en el campo, nuestra moral hubiera subido
alguna décima. La ilusión tiene ese poder alucinógeno. Pero para eso
necesitábamos a Mandela, un hombre que pasó treinta años en la cárcel y tuvo
como bandera un famoso poema de Henley, titulado Invictus: “…..No importa cuan
estrecha sea la puerta, cuan cargada de castigos la sentencia. Soy el amo de mi
destino, soy el capitán de mi alma”. Treinta años pensando aportan mucha
sabiduría, no cabe ninguna duda.
PD: Suerte para nuestra
Roja.`
No sé si ustedes, amigos lectores, habrán visto la última película de Clint Eastwood, INVICTUS, basado en la novela El factor humano. Se la recomiendo encarecidamente. La historia está basada en hechos reales, cuando el líder y activista contra la discriminación del apartheid Nelson Mandela utilizó de forma inteligente la organización del Campeonato del Mundo de Rugby, celebrado en Sudáfrica en 1995, para conciliar los conflictos raciales de su país..
Zapatero no la ha visto, me apuesto un pincho de tortilla, porque no es posible que si lo ha hecho, haya dejado pasar la oportunidad. Me explico. Aquí no tenemos problemas raciales, pero económicos tenemos para llenar varios sacos. Y según anuncian los sindicatos, se avecinan movidas sociales, sindicales, laborales…Con este escenario en el país nos situamos de nuevo en Sudáfrica, quince años después. Se celebra el mundial de fútbol y el equipo de fútbol español, se perfila como uno de los grandes favoritos, o al menos eso nos hacen creer. Lógico, por otra parte, en un país que gasta infinitamente más en fútbol que en educación. Con lo cual, si no sacamos aprobados, que ganemos copas y medallas. Con el dinero que no tenemos compramos camisetas, gorras, bufandas y banderas de la selección, …y en el primer partido nos desinflamos como un globo. La roja empezó mal y ha continuado con más suerte que pericia. Ahí es donde lo pensé por primera vez. Nuestro presidente no ha visto la peli, porque si no, se hubiera reunido con la selección y les hubiera dicho bien claro que tienen que ganar por coj…., para que los españoles y el resto de mundo dejen de hablar de nuestra crisis por unos meses. Porque si a Mandela le dió resultado, ¿Por qué a nosotros no?.
No pretendo frivolizar con el tema, Dios me libre. A mi me toca tan cerca como a cualquiera, y desde luego más que a cualquier político. Pero los expertos dicen que la crisis económica tiene una repercusión directa en nuestro organismo y en nuestro estado de ánimo. Y cuando nos vemos inmersos en un periodo de inestabilidad, nuestro cuerpo y nuestra mente se resienten. El día del partido España-Portugal, Madrid vivía una protesta salvaje de los trabajadores del Metro y el País Vasco una huelga general. El telediario parecía la guerra de Troya. Pero a las ocho y media de la tarde, milagrosamente llegó la calma y todos a una nos centramos en esa pelota que iba y venia, y tanto trabajo costó meter una sola vez en la portería. Si el equipo español, desde el primer partido se hubiera dejado los hígados en el campo, nuestra moral hubiera subido alguna décima. La ilusión tiene ese poder alucinógeno. Pero para eso necesitábamos a Mandela, un hombre que pasó treinta años en la cárcel y tuvo como bandera un famoso poema de Henley, titulado Invictus: “…..No importa cuan estrecha sea la puerta, cuan cargada de castigos la sentencia. Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Treinta años pensando aportan mucha sabiduría, no cabe ninguna duda.
PD: Suerte para nuestra Roja.`





















